Los vinos de A Coruña, una tierra atlántica que también se bebe
En una provincia acostumbrada a contar su identidad a través del mar, del Camino de Santiago, de su patrimonio histórico y de una gastronomía reconocible, el vino emerge cada vez con más fuerza como otra forma de interpretar el territorio

Campo de vides / Shutterstock
Berta Colomer para Diputación de A Coruña
Aunque durante mucho tiempo el gran mapa vitivinícola gallego pareció concentrarse en otras zonas más mediáticas, A Coruña lleva años demostrando que también posee tradición, castas propias, paisajes singulares y proyectos capaces de convertir su diversidad atlántica en una experiencia enológica diferenciada.
La provincia cuenta con dos indicaciones geográficas protegidas, Betanzos y Barbanza e Iria, además de formar parte de la D. O. Rías Baixas a través de la subzona Ribeira do Ulla. Entre estas tres realidades se dibuja un mosaico de propuestas que comparten una misma vocación: reivindicar el potencial de los vinos coruñeses desde la autenticidad, la recuperación de variedades autóctonas y el vínculo profundo con el paisaje.

Bodegas Lorenzo Bescansa / Diputación de A Coruña
Betanzos y la recuperación del «branco lexítimo»
Al norte, Betanzos representa uno de los ejemplos más claros de recuperación histórica. Con raíces documentadas desde la Edad Media, esta zona mantiene una profunda vinculación con los valles del Mandeo y del Mendo, donde la influencia atlántica y los suelos fértiles favorecen vinos frescos, delicados y de marcada personalidad. Aquí destaca especialmente la recuperación del «branco lexítimo», variedad emblemática que se ha convertido en símbolo de diferenciación. Bodegas como Lorenzo Bescansa han impulsado su prestigio a través de una producción artesanal y técnicamente rigurosa.
También en Betanzos, Bodegas Rilo ejemplifica la continuidad familiar y la capacidad de adaptación. Su apuesta por la innovación se expresa en elaboraciones como el «espumoso lexítimo», elaborado por el método champenoise, o el «doce lexítimo», de vendimia tardía.
Barbanza e Iria: creatividad y paisaje atlántico
En Barbanza e Iria, el vino adopta un carácter diverso, creativo y profundamente ligado al paisaje que une la ría de Arousa, el río Ulla y la sierra del Barbanza. La tradición vitícola se expresa en vinos ligeros, aromáticos y equilibrados, elaborados con castas como albariño, treixadura, caíño, brancellao, espadeiro o mencía.

Bodega Cazapitas / e
Bodegas como Entre os Ríos simbolizan esa combinación entre experiencia, innovación y respeto por el viñedo, mientras proyectos como Cazapitas reivindican la enorme diversidad genética de las vides gallegas con elaboraciones de mínima intervención. Desde Esteiro, en Boiro, Antonio Saborido representa otra lectura del territorio: una producción pequeña y muy ligada al mar, con vinos pensados para acompañar mariscos y quesos.
Ribeira do Ulla y el vínculo con la D. O. Rías Baixas
La Ribeira do Ulla demuestra además que la presencia coruñesa también forma parte de una de las grandes marcas vitivinícolas gallegas: la D. O. Rías Baixas. Municipios como Boqueixón, Padrón, Teo, Touro o Vedra acogen proyectos donde el albariño se expresa con matices propios del interior atlántico.
Propuestas como María Manuela unen vino y enoturismo a través de experiencias que combinan paisaje, memoria familiar y sostenibilidad. Por su parte, Castellum Augusti proyecta desde la tradición familiar y el minifundio una imagen de calidad presente en restaurantes y tiendas especializadas.

Playa de Razo / Diputación de A Coruña
Ocho geodestinos para entender A Coruña
Pero A Coruña también se saborea más allá de la copa. Sus ocho geodestinos completan un mosaico diverso con una geografía que reúne patrimonio, naturaleza, tradición marinera y paisajes atlánticos. Ferrolterra, As Mariñas, Costa da Morte, Terras de Santiago, Comarca de Ordes, Ulla-Tambre-Mandeo, Ría de Muros-Noia y Barbanza-Arousa construyen una propuesta turística donde conviven mar, interior, gastronomía, patrimonio y cultura contemporánea.
Vinos y geodestinos construyen así una misma narrativa: la de una provincia plural, atlántica y profundamente conectada con su paisaje. A Coruña no solo se visita; también se recorre y se descubre a través de sus sabores, sus viñedos y su identidad.
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