Oviedo, entre sidra, paisaje y cultura
Finalista a Capital Europea de la Cultura 2031, la capital asturiana combina tradición, gastronomía y una vida cultural que se disfruta en cualquier época del año.

Catedral de Oviedo / Shutterstock
Bego Contreras para Ayuntamiento de Oviedo
Hay ciudades que se visitan, y otras que se saborean. Oviedo combina ambas: es una ciudad que se disfruta sin prisa; es un paseo sin rumbo, una sidra compartida o pequeños momentos que marcan la diferencia.
La capital asturiana vive un momento clave. Su candidatura como finalista a Capital Europea de la Cultura 2031 pone en valor su patrimonio y su forma de entender la cultura como algo cercano y cotidiano.
A lo largo del año, la ciudad despliega una intensa agenda cultural que se intensifica en los meses de verano. Conciertos, teatro y cine al aire libre llenan plazas y rincones.
Un calendario marcado por la tradición y celebración
La tradición sigue viva en Oviedo y marca el ritmo de la ciudad durante todo el año. El Martes de Campo, una de las citas más queridas por los ovetenses, transforma la ciudad en un gran encuentro al aire libre. Con la llegada del verano, la noche de San Juan, cargada de simbolismo, refuerzan una identidad que se transmite de generación en generación.
San Mateo es la festividad por excelencia de la ciudad. Durante un par de semanas de septiembre, Oviedo se llena de actividad y se convierte en un gran escenario donde la música, la cultura y la vida en la calle se entrelazan de forma continua. En esos días, la capital asturiana acoge conciertos, actividades culturales y planes en distintos espacios de la ciudad, en un ambiente festivo que se mantiene vivo durante toda la celebración y marca el cierre del verano.
Oviedo, origen del Camino
Pero Oviedo es también punto de partida: es el origen del Camino de Santiago. Alfonso II El Casto fue el primer peregrino, quien inició la peregrinación a la búsqueda de la tumba del Apóstol Santiago, en el siglo IX, originando la ruta jacobea más antigua del Camino de Santiago.
Hoy, ese legado sigue muy presente en la capital asturiana, donde se inicia el Camino Primitivo. Es en un lugar de paso y encuentro, donde se cruzan historias, culturas e idiomas.
Oviedo también se saborea
La gastronomía es uno de los grandes atractivos de Oviedo y una de las formas de conocer la ciudad. La sidra, símbolo indiscutible de Asturias y patrimonio inmaterial de la UNESCO, forma parte del día a día y es la protagonista en citas como la Preba de la Sidra o el Día Mundial de la Sidra, donde la tradición y la celebración van de la mano.

Gastronomía Oviedo / Cedida
Para entenderlo, basta con adentrarse en el ambiente de la calle Gascona, conocida como el boulevard de la sidra. Allí, el sonido del escanciado y el ir y venir de las sidras invitan a sentarse, degustar los platos tradicionales asturianos y dejarse llevar por un ambiente que forma parte esencial de la experiencia ovetense.
A ello se suman citas como las Jornadas del Torto de Maíz, que ponen en valor la cocina local. Restaurantes, bares y sidrerías invitan a descubrir sabores tradicionales reinterpretados, reivindicando la tradición culinaria desde un enfoque actual.
También las confiterías se unen a esta apuesta por la gastronomía, participando en iniciativas como Oviedo Llambión, que destacan la riqueza y creatividad del dulce local.
Naturaleza a un paso
A pocos minutos del casco urbano, puedes disfrutar del paisaje verde asturiano. La ciudad se abre a un entorno rural que ofrece múltiples opciones para desconectar, con rutas y excursiones que combinan cultura y naturaleza.

Vista y Cristo desde Monte Naranco / Shutterstock
Opciones como la subida al Monte Naranco, con vistas panorámicas de la ciudad y monumentos prerrománicos, o el Parque de Invierno, con senderos tranquilos y zonas verdes, invitan a cambiar de ritmo y disfrutar de Oviedo desde otra perspectiva. En pleno centro, el parque de San Francisco funciona como un pulmón verde donde la escultura de Mafalda se ha convertido en uno de esos detalles que sorprenden al visitante.
Oviedo es una ciudad que se adapta a quien la visita. Su apuesta por ser un destino pet friendly y su bus turístico facilitan recorrerla con calma, adaptándose a diferentes formas de viajar. Porque Oviedo no se explica: se vive.
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