A solo 2 horas de Barcelona, este país mediterráneo lo tiene todo: playas de ensueño, naturaleza vibrante, arte y patrimonio cultural
Croacia atrae a turistas de todo el continente gracias a su diversidad, seguridad y facilidad para moverse por el país. Descubre qué no puedes perderte en tu visita.

Rovinj, en la península de Istria, en Croacia / D. R.
Bego Contreras para Croatia Airlines
¿Buscas destino para tus vacaciones de verano? Quizá algo que no esté muy lejos, a un par de horas en avión, seguro, con precios asequibles y lo suficientemente diverso como para ofrecer, en un mismo viaje, playas paradisiacas de aguas cristalinas, ciudades llenas de historia y cultura, paisajes naturales impresionantes y una gastronomía que sorprende en cada bocado. Croacia reúne todo eso y, precisamente por ello, se ha ido consolidando como uno de los destinos más deseados de Europa.
Estas son algunas de las paradas imprescindibles para descubrir Croacia y dejarse llevar por todo lo que tiene que ofrecer.

Zagreb / D. R.
Zagreb, la puerta de entrada a Croacia
Zagreb, la capital croata, nos da la bienvenida al país. Podemos llegar en vuelo directo desde Barcelona con Croatia Airlines y, desde aquí, seguir explorando otros puntos del país gracias a las conexiones que ofrece la aerolínea.
La ciudad invita a perderse sin prisa por las calles adoquinadas de Gornji Grad, su encantador casco antiguo, donde aguardan animadas plazas, edificios singulares y miradores que regalan vistas memorables. En el mercado de Dolac, los colores y aromas cuentan otra historia: la de una tradición gastronómica rica y auténtica, con frutas frescas, quesos artesanales y especialidades locales que despiertan el apetito viajero.
Zagreb también late al ritmo de su escena cultural, con museos originales, galerías, teatros y una agenda vibrante durante todo el año. En primavera, el Festival de las Luces transforma la ciudad en un lienzo luminoso para dar la bienvenida a la estación, mientras que en invierno sus mercados navideños la envuelven en una atmósfera mágica, convirtiéndola en uno de los destinos más atractivos de Europa.

Anfiteatro romano de Pula / D. R.
Tesoros a un paso de la capital
A tan solo 20 kilómetros, Samobor es una de las escapadas favoritas de los croatas para el fin de semana. Esta villa medieval, en pleno Parque Natural de Zumberak, destaca por su espíritu alegre y su ambiente relajado. Pero si hay algo que define a Samobor es su tradición gastronómica: aquí nace la célebre kremšnita, un delicado pastel de crema que se ha convertido en todo un símbolo. A ello se suman ricas tradiciones, como la del oficio del cortador de cristal. Imposible irte de allí sin un souvenir único y delicado.
Algo más lejos, a poco más de una hora de Zagreb, se encuentra Varaždin, una elegante ciudad barroca con gran riqueza arquitectónica y una vibrante vida cultural. En otro tiempo fue la capital de Croacia y su antigua gloria queda patente en sus elegantes mansiones, la armonía barroca de sus calles y la belleza de sus palacios, iglesias y plazas.
También es posible plantear una excursión de un día hasta Pula, en la península de Istria, donde se conserva uno de los anfiteatros romanos mejor preservados del mundo. Junto a él, templos, foros y otros vestigios evocan su pasado clásico junto al mar.

Lagos de Plitvice / D. R.
Naturaleza y turismo activo
Lejos del ruido de la ciudad, Croacia es un paraíso para quienes buscan conectar con la naturaleza. El Parque Nacional de los Lagos de Plitvice es uno de los espectáculos naturales más impresionantes del país, con sus 16 lagos de aguas azules turquesa, conectados entre sí a través de numerosas cascadas y unidos por pasarelas de madera que invitan a recorrer un paisaje de ensueño a paso tranquilo.
En el Parque Nacional de Krka, el agua vuelve a ser protagonista, con varias cascadas impresionantes y un cañón kárstico de más de 200 metros de altura por el que discurre el río que da nombre al paraje.
Más al interior, los Alpes Dináricos y la región de Lika reciben a montañistas, ciclistas y amantes del senderismo, que encuentran en sus rutas de trekking, recorridos en bicicleta de montaña y aventuras al aire libre el plan perfecto para unas vacaciones activas y llenas de naturaleza.

Croacia cuenta con más de 1.200 islas / D. R.
Dubrovnik y las islas del Adriático
Tras explorar los paisajes de lagos, ríos y montañas, Croacia muestra otra de sus facetas más cautivadoras: la costa. Desde Dubrovnik hasta las islas de Dalmacia, el Adriático despliega un mosaico de playas de aguas cristalinas, pueblos con encanto y calas escondidas que parecen sacadas de una postal.
En el extremo sur, nos recibe la “Perla del Adriático”, Dubrovnik. Esta ciudad amurallada regala algunas de las panorámicas más icónicas del Mediterráneo: tejados rojizos, cúpulas históricas y el intenso azul del mar fundiéndose en el horizonte. Recorrer sus murallas —declaradas Patrimonio de la Humanidad— o pasear por la elegante calle Stradun es sumergirse en siglos de historia. Además, Dubrovnik ha conquistado la cultura popular como escenario de Juego de Tronos, con enclaves como la fortaleza Lovrjenac o la Torre Minceta que transportan al visitante a otra época.
El encanto no termina en la ciudad. A pocos minutos en barco, la isla de Lokrum ofrece un refugio natural con monasterios, jardines y senderos a la sombra de pinos y cipreses, perfecta para desconectar del bullicio urbano. Siguiendo la costa, el Adriático se abre en un archipiélago que invita a alargar el viaje: desde la tranquilidad de Korčula, con su aire medieval y calas escondidas, hasta Hvar, famosa por sus campos de lavanda y su animada vida veraniega, pasando por las Islas Kornati, un paraíso protegido de aguas cristalinas y paisajes vírgenes, o Brač, con sus playas de guijarros y aguas turquesa.
Además, en la península de Istria, el pintoresco pueblo pesquero de Rovinj enamora por sus calles empedradas, sus casas de estilo veneciano y sus románticos atardeceres con el mar de fondo.

La gastronomía croata tiene influencias mediterráneas, europeas y balcánicas / D. R.
Gastronomía y tradición
Pero un viaje a Croacia no estaría completo sin recorrer sus sabores y sus sonidos. La gastronomía croata es tan diversa como su geografía y está profundamente ligada a su identidad cultural. En la costa, los mariscos frescos, pescados y aceites de oliva protagonizan platos tradicionales como el brudet, un sabroso guiso de pescado típico del Adriático. En el interior, la cocina se vuelve más contundente, con recetas como la pasticada o la peka, acompañadas de vinos locales cada vez más reconocidos. Comer en Croacia es también una forma de entender el país. Mercados, ferias y festivales gastronómicos permiten descubrir quesos artesanales, miel, embutidos y dulces típicos que forman parte de la tradición local.
Esta riqueza culinaria se entrelaza con una cultura marcada por influencias mediterráneas, centroeuropeas y balcánicas. Festividades populares, música folclórica y eventos culturales acompañan al viajero en cada etapa del recorrido: desde conciertos al aire libre en Dubrovnik hasta festivales de verano en Split. Cada experiencia, ya sea en la mesa o en la calle, revela un país diverso, auténtico y lleno de matices.

Dubrovnik / D. R.
Consejos para tu viaje a Croacia
- Cómo llegar: vuelo directo durante todo el año desde Barcelona a Zagreb con Croatia Airlines (aprox. 2 horas) a bordo de modernos Airbus A220, con mayor espacio y cabina silenciosa.
- Conexiones internas: Croatia Airlines ofrece enlaces desde Zagreb a otros destinos dentro de Croacia, como Split, Dubrovnik, Zadar o Pula.
- Transporte en destino: el país es seguro, de tamaño pequeño y cuenta con una red de transporte eficiente para recorrer ciudades, costa y parques naturales.
- Cuándo viajar: de mayo a septiembre, ideal para combinar playas, islas y festivales al aire libre; en marzo, abril, septiembre y octubre, perfecto para disfrutar de una atmósfera más tranquila y paisajes espectaculares; y en invierno, cuando ciudades como Zagreb se iluminan con mercados navideños y una animada vida cultural, ofreciendo una cara más íntima y acogedora del país.
- No olvidar: protector solar, calzado cómodo y cámara lista para capturar vistas inolvidables.
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