
Las experiencias por los Andes forman parte del proyecto de Sol y Luna, cuyos ingresos ayudan a financiar la educación de casi 200 niños del Valle Sagrado. / Jose Alcantara
Este proyecto del Valle Sagrado financia la educación de casi 200 niños
Sol y Luna de Relais & Châteaux reúne 43 casitas entre jardines, gastronomía andina y experiencias por Urubamba dentro de un proyecto que apoya a la comunidad local.
A primera vista, Sol y Luna parece un pequeño pueblo escondido entre los jardines del Valle Sagrado. Sus casitas de colores aparecen separadas por senderos de piedra, árboles, flores y montañas. Sin embargo, tras este hotel de Urubamba existe un proyecto educativo que define cada decisión y concede un propósito diferente a la estancia.

El proyecto educativo de Sol y Luna acompaña a los niños del Valle Sagrado y les ofrece nuevas oportunidades de futuro sin perder el vínculo con su comunidad. / Jose Alcantara
Sol y Luna de Relais & Châteaux nació como una forma sostenible de financiar la ayuda a los niños del valle. Sus fundadores, Marie Hélène Miribel, conocida como Petit, y Franz Schilter, llegaron a la zona a finales de los años noventa y comenzaron a colaborar con las escuelas locales. En 2000 decidieron crear un hotel que generara los ingresos necesarios para sostener sus iniciativas.
Casitas independientes frente a los Andes
La propiedad está formada por 43 casitas rodeadas de flora autóctona, todas abiertas hacia las montañas que dominan el paisaje. Las construcciones utilizan piedra y otros materiales procedentes del valle, mientras la decoración combina arte tradicional peruano con piezas contemporáneas.

Las casitas independientes de Sol y Luna aparecen rodeadas de jardines y montañas. / Relais & Châteaux
No existen dos casitas idénticas. Las categorías Superior, Deluxe y Premium ofrecen diferentes superficies y prestaciones, pero comparten la sensación de privacidad y la conexión con los jardines. Terrazas, chimeneas, bañeras de hidromasaje y espacios de estar permiten descansar después de una jornada recorriendo los yacimientos arqueológicos.
A diferencia de un edificio hotelero convencional, la distribución dispersa permite que el paisaje forme parte de la experiencia. El silencio de las primeras horas, la luz sobre las montañas y los caminos cubiertos de flores sitúan al viajero en un entorno marcado por la relación de las comunidades andinas con la tierra.

Las casitas Deluxe combinan amplitud, materiales locales y detalles de la cultura andina. / Jose Alcantara
Gastronomía, bienestar y aventuras en Urubamba
La propuesta gastronómica de Sol y Luna de Relais & Châteaux se reparte entre Killa Wasi y Wayra. En el primero, la cocina peruana contemporánea parte de ingredientes locales y de los productos cultivados en los propios jardines. Las técnicas actuales dialogan con la tradición culinaria andina, construida alrededor de tubérculos, maíz, quinua, hierbas y cosechas adaptadas a la altura.
Wayra ofrece una experiencia más informal y está vinculado al picadero y a los caballos peruanos de paso. Este animal, conocido por la suavidad de sus movimientos, protagoniza exhibiciones acompañadas de música y bailes tradicionales.

Wayra reinterpreta la gastronomía peruana con ingredientes locales y productos de temporada. / Relais & Châteaux
El descanso continúa en Yacu Wasi, cuyo nombre significa “casa del agua” en quechua. El spa combina tratamientos contemporáneos con ingredientes y conocimientos locales. La piscina climatizada, el jacuzzi, la sauna y las sesiones de yoga permiten recuperar fuerzas entre excursiones.
Fuera del hotel, el Valle Sagrado invita a elegir entre paseos a caballo, bicicleta de montaña, kayak en la laguna Huaypo, senderismo, parapente o rutas en quad. También se pueden visitar Moray, Maras, Pisac y Ollantaytambo, además de viajar en tren hasta Machu Picchu.

El caballo peruano de paso protagoniza las exhibiciones ecuestres del rancho de Sol y Luna. / Jose Alcantara
Un hotel creado para sostener una escuela
La historia adquiere otra dimensión al visitar el Colegio Intercultural Sol y Luna. Inaugurado en 2009, el centro ofrece educación a cerca de 200 niños procedentes de Urubamba y de otras comunidades del Valle Sagrado. La mayoría recibe becas totales o parciales.
El acompañamiento no se limita a las clases. La asociación proporciona transporte, alimentación, atención médica y psicológica, talleres creativos y apoyo a las familias. También imparte inglés y quechua, una combinación que permite mirar hacia el futuro sin perder la conexión con la cultura local.

El Colegio Intercultural Sol y Luna ofrece educación y apoyo integral a cerca de 200 niños del Valle Sagrado. / / Hotel Sol y Luna
Cuatro proyectos para acompañar cada etapa
El colegio es uno de los cuatro pilares de la Fundación Sol y Luna. El segundo es Paqari, el centro para niños con necesidades especiales, creado en 2015 con una filosofía inclusiva. Los alumnos reciben terapias adaptadas y comparten espacios y actividades con el resto de los estudiantes.
El Hogar Sol y Luna proporciona un entorno estable a menores que han sufrido abandono, violencia o situaciones familiares especialmente difíciles. Además de alojamiento, reciben alimentación, atención médica, ayuda psicológica y el acompañamiento necesario para recuperar la confianza.

El proyecto educativo de la Fundación Sol y Luna incluye experiencias prácticas y formación para ampliar las oportunidades de futuro de sus alumnos. / Hotel Sol y Luna
El cuarto proyecto, Roots & Wings, apoya a los jóvenes que terminan la escuela y desean continuar estudiando. La ayuda puede prolongarse durante la formación profesional o universitaria, incluyendo las matrículas, el alojamiento y el apoyo emocional cuando deben trasladarse a Cusco o Lima.
El significado andino de la reciprocidad
El modelo se inspira en el concepto quechua del ayni, entendido como reciprocidad y ayuda mutua. El hotel comparte la riqueza cultural y natural del Valle Sagrado con sus huéspedes y, a su vez, destina sus recursos a crear oportunidades dentro de la comunidad a la que pertenece.

Los niños del Hogar Sol y Luna participan en actividades al aire libre que favorecen la convivencia, el bienestar y el desarrollo personal. / Jose Alcantara
De esta manera, la fundación no aparece como una iniciativa añadida posteriormente a la actividad turística. Es la razón por la que nació Sol y Luna de Relais & Châteaux. La estancia, la gastronomía, las excursiones y el trabajo del equipo forman parte de un mismo círculo: recibir al viajero para poder acompañar a los niños del valle durante su educación y su camino hacia la vida adulta.