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Asturias, tierra de agua

Haciendo honor a su mítico eslogan, Asturias es un paraíso natural en el que el agua tiene un papel protagonista. En verano, el edén anhelado es un lugar fresquito, verde y sombreado, con el paisaje pintado con todos los tonos del verde y el azul del agua. De su combinación en diversas formas, surge el paraíso.

Playa del Silencio

Playa del Silencio / Shutterstock

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Bego Contreras para Turismo Asturias

De playa en playa. Relax, naturaleza y surf

Playa de Bozo, en el concejo de Valdés

Playa de Bozo, en el concejo de Valdés / Shutterstock

En los casi 400 kilómetros de litoral asturiano encontramos faros, torres vigía, 18 pueblos y villas marineras, acantilados, miradores, ermitas y senderos. Y, por supuesto, más de 200 playas que son el escenario perfecto para cualquier plan de vacaciones. Para los que busquen tranquilidad, la playa del Silencio es el lugar adecuado. Es una playa bellísima, muy cerca de Cudillero, con una media luna flanqueada por acantilados, lo que la protege del oleaje y aumenta su belleza. La de Rodiles, en la Reserva Natural de la Ría de Villaviciosa, está rodeada de bosques y acantilados y está considerada una de las más espectaculares de toda España. Los aficionados al surf disfrutan especialmente de Penarronda (entre Castropol y Tapia de Casariego) y de Anguileiro (Tapia de Casariego), uno de los enclaves más valorados de la zona, así como Frexulfe, en Navia, que destaca por la influencia de las mareas y su arena, más oscura. En Asturias, en cuestión de playas, lo difícil será elegir solo una.

Lagos y lagunas. Un regalo para los sentidos

Lago Enol

Lago Enol / Shutterstock

Hay algo de hipnótico en caminar alrededor de un lago de montaña o sentarse sin más a contemplar la lámina de agua. Tiene un efecto relajante instantáneo. Podemos experimentarlo visitando los emblemáticos Lagos de Covadonga, Enol y Ercina, en el corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa. Son las grandes ‘celebrities’ lacustres del territorio asturiano, pero no son ni mucho menos los únicos.

En la zona centro de Asturias, el conjunto lacustre de Somiedo, de origen glaciar, sorprende por su belleza salvaje. Por su parte, el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias alberga un conjunto de lagunas de gran valor ecológico: las Lagunas del Teixedal, que forman un conjunto de gran belleza paisajística. La Laguna Negra, la mayor de ellas, destaca por sus aguas oscuras y su entorno de alta montaña.

Cursos fluviales . Ríos repletos de historia

Los meandros del río Nora

Los meandros del río Nora / Shutterstock

Los cursos fluviales de Asturias llevan siglos articulando el espacio del Principado. Son parte de la memoria y la cultura asturiana. Nombres como Sella, Eo, Nalón o Navia son indisociables del Paraíso Natural. Subirse a una canoa para descenderlos es casi religión para Asturias, encarnada en el Descenso Internacional del Sella que cada Agosto representa uno de los hitos del verano.

Pero hay mucho más que se prestan a estas actividades, con tramos y propuestas para todos los públicos y aptitudes. Además de naturaleza, los ríos son portadores de historias, como la pesca del mítico “campanu”, el primer salmón de la temporada, o de testimonios del Reino de Asturias encarnado en San Pedro de Nora, templo prerrománico que hunde sus raíces en el reinado de Alfonso II, en pleno siglo IX.

Las rutas de las cascadas. Baños de iones negativos

Cascada del Cioyo, en Castropol

Cascada del Cioyo, en Castropol / © Ayto. Castropol. Turismo Asturias

Estos iones son capaces de mejorar nuestros sistemas respiratorio, inmune y nervioso. Y nada mejor que darse un baño de ellos en una de sus mayores fuentes naturales: en las cascadas y saltos de agua. Asturias está literalmente repleta de ellos. Las de Guanga, en el Valle del Trubia, están a escasos 15 kilómetros de Oviedo/Uviéu. Otro de los imprescindibles son las cascadas de Oneta, a los que se llega desde el pueblo del mismo nombre, en el concejo de Villayón. Se trata, en realidad, de un conjunto de tres cascadas escalonadas. La más impresionante es la Firbia, pero por debajo de ella están la Ulloa y la Maseirúa, de menor altura pero no menor belleza, rodeadas de exuberante vegetación.

Un paseo desde Murias, en el concejo de Aller, nos conduce hasta el interior del valle del río Negro y hasta la cascada de Xurbeo, de las más bonitas de Asturias. Pero hay otras muchas: las de la Ruta de los molinos del río Profundo (en Villaviciosa), la del Tabayón del Mongayu, en el corazón del Parque Natural de Redes; las cascadas de Cioyo y la Seimeira, en medio del mágico paisaje de los Oscos; la cascada del Xiblu, a la que se llega atravesando el hayedo de Montegrande, una de las joyas naturales del Parque de las Ubiñas-La Mesa (Reserva de la Biosfera) y muchas otras. ¡Caminatas con la meta más saludable!

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