El Imserso reabre plaza para balnearios este otoño: los 8 mejores para pedir en la próxima convocatoria, del lago termal más grande de Europa a un spa romano
La lista de espera de este otoño termina el 31 de octubre y la convocatoria de 2027 está a punto de salir: entre 302 y 453 euros por diez días de balneario, pero no todos ofrecen lo mismo.

Unos cuantos balnearios que te enamorarán. / Istock
Más de 250.000 pensionistas pidieron plaza en los balnearios del Imserso el año pasado para apenas 197.000 huecos disponibles. El termalismo social es el hermano menos fotogénico de los viajes del Imserso (nadie hace cola en la playa para hablar de reuma o de aguas bicarbonatadas), pero mueve a cientos de miles de personas cada año y su demanda lleva tiempo desbordando la oferta. Ahora toca aprovechar la ventana que queda abierta: la lista de espera de los turnos de septiembre a diciembre de 2026 se cierra el 31 de octubre, y la convocatoria de 2027 (con casi 200.000 plazas nuevas, parte de las 399.584 aprobadas para 2027 y 2028) está a punto de publicarse.

Unos cuantos balnearios que hay que tener en el radar para el año que viene. / Istock
Funciona así: se piden varios balnearios por orden de preferencia y es el Imserso quien asigna la plaza, no el solicitante. La estancia son diez días con nueve noches en pensión completa y habitación doble compartida, con reconocimiento médico al ingresar y seguimiento durante el tratamiento, pero hace falta un informe médico previo que justifique la indicación y el viaje hasta el balneario corre por cuenta del usuario, no del programa. Aclarado esto, van los ocho balnearios que mejor combinan agua, entorno y patrimonio de toda la oferta, elegidos con criterio de viaje y no por orden alfabético ni por cercanía a casa.

Adriana Fernández
Estos son los balnearios que tendrías que tener en el radar

Lago termal en Alhama de Aragón / Istock / Jose Arcos Aguilar
Termas Pallarés - Alhama de Aragón (Zaragoza)
Treinta y dos grados de agua corriendo bajo una cubierta de hierro y cristal del siglo XIX, en una lámina de más de 2.000 metros cuadrados que parece un lago de montaña metido dentro de un edificio: es el lago termal natural más grande de Europa, y está en un pueblo de poco más de mil habitantes a orillas del Jaloncillo. El balneario lleva funcionando desde el siglo XIX y hoy sigue centrado en indicaciones respiratorias y reumatológicas, pero lo que se recuerda al salir es esa sala inmensa, con el vapor subiendo entre las columnas, más parecida a una estación de tren reconvertida que a un balneario al uso. Zaragoza tiene aquí, y en el resto de balnearios del Jiloca y del Moncayo, una de las concentraciones termales más densas del país.

El balneario de Panticosa / Istock / Sasha64f
Panticosa (Huesca)
A 1.600 metros de altitud, dentro de un circo pirenaico rodeado de tresmiles, el agua sale ya caliente de la roca sin que nadie tenga que calentarla. La primera casa de baños se levantó en 1693, pero el conjunto que hoy se visita, declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico, es sobre todo obra del siglo XIX, cuando Panticosa se convirtió en el balneario de referencia del Pirineo aragonés. El acceso no es trivial: hay que subir por carretera de montaña desde el valle de Tena, y conviene saberlo antes de apuntarse, sin que eso reste nada al entorno, que combina lagos glaciares, bosque y un aire de nieve casi todo el año.

El Balneario de Archena en pleno Valle de Ricote / Wikicommons. Balneario de Archena
Archena (Murcia)
Los romanos ya se bañaban en este tramo del Segura, y el balneario que ocupa hoy el lugar conserva ese aire de oasis con palmeras que sorprende a quien espera solo azulejos y batas blancas. Las aguas, clorurado-sódicas, están indicadas sobre todo para dolencias reumatológicas, y el conjunto que es uno de los balnearios más antiguos y prestigiosos de España funciona casi como un resort: jardines, terrazas y un pueblo, Archena, que vive del agua desde hace siglos sin dejar de ser murciano hasta la médula.
Termes Victòria - Caldes de Montbui (Barcelona)
En la Font del Lleó, en pleno centro del pueblo, el agua brota a más de 70 grados: es una de las más calientes de toda la península, y se puede ver manar en plena calle antes de entrar al balneario. Caldes de Montbui conserva además termas romanas visitables, con parte del trazado original todavía en pie, lo que convierte la visita en algo más que un tratamiento: es pasear por un pueblo que lleva dos mil años organizado alrededor del agua caliente, a media hora escasa de Barcelona.

Circuito de termas Al Lanchar en el Balneario de Lanjarón. / Andrés Castillo Martín
Lanjarón (Granada)
El agua que lleva el nombre de este pueblo se vende embotellada en media España, pero solo aquí se puede beber directamente de sus fuentes, a los pies de Sierra Nevada. El balneario, con varios hoteles adscritos al programa, trabaja indicaciones reumatológicas y digestivas, y el pueblo entero, colgado sobre el barranco, vive del agua tanto como del paisaje: Alpujarra a un lado, Sierra Nevada al otro. Es de los pocos balnearios del Imserso donde el propio destino, y no solo el tratamiento, ya justifica el viaje.

Palacio de Agua, Balenario de Mondariz / Balenario de Mondariz
Mondariz (Pontevedra)
El balneario cumplió 150 años hace poco y sigue siendo, para buena parte de Galicia, sinónimo de villa termal: un Gran Hotel que marcó la llegada del turismo de aguas a la comunidad, rodeado de un pueblo que directamente le debe el nombre. Las aguas bicarbonatadas y el entorno de bosque atlántico explican por qué Galicia concentra la mayor densidad de balnearios de España; Mondariz es, dentro de esa oferta, el que mejor conserva el aire de gran hotel de otro siglo sin haberse quedado anclado en él.

Balneario Alange / Balneario de Alange
Alange (Badajoz)
Las termas de Alange llevan cerca de dos mil años recibiendo bañistas y fueron declaradas Monumento Nacional en 1931, mucho antes de que a nadie se le ocurriera hablar de turismo termal. El recinto romano original puede visitarse hoy dentro del propio balneario, con parte de las piscinas originales todavía en uso, y su historia está ligada a la de Mérida, a apenas media hora: el expediente de las termas se incluyó en la documentación con la que la ciudad logró la declaración de Patrimonio de la Humanidad en 1993. Las aguas, de vocación reumatológica, son casi una excusa para conocer uno de los conjuntos termales romanos mejor conservados del país.

Balneario de Arnedillo. / Balneario de Arnedillo.
Arnedillo (La Rioja)
El pueblo se asoma a un cañón de roca rojiza que el río Cidacos ha ido tallando durante milenios, y el balneario ocupa el fondo del valle como si llevara ahí desde siempre. Cerca hay pozas termales naturales de acceso libre y gratuito, aunque no forman parte del programa del Imserso y conviene no confundirlas con el tratamiento reglado del balneario. Lo que sí ofrece este último son aguas de vocación reumatológica y un paisaje de cañón y buitres leonados sobrevolando que pocos balnearios del interior pueden igualar.
El Consejo de Ministros ya dio luz verde, el 7 de julio de 2026, a 399.584 plazas de termalismo para 2027 y 2028, con un presupuesto de más de 72 millones de euros: casi 200.000 plazas al año, por encima de las 197.000 actuales. La resolución con los balnearios, los precios y las fechas concretas de la próxima convocatoria todavía no se ha publicado, pero el programa lleva varios años creciendo sin frenar la demanda. Cuando se abra el plazo, conviene tener ya decidido a cuál de estos ocho balnearios llamar primero.
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