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Nadie lo visita, pero dicen que es "la Cuba española": un pueblo remoto que parece La Habana, con casas coloniales y declarado Bien de Interés Cultural

Este pueblo de apenas 1.500 habitantes fue lugar de huida y refugio para muchos asturianos que fueron a las Américas a hacer fortuna y luego volvieron.

Es uno de los lugares más especiales del norte de España

Es uno de los lugares más especiales del norte de España / Istock

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Hacia la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, muchos españoles emigraron a países de Latinoamérica como México, Argentina y Cuba para vivir el sueño americano o, más bien, para hacer fortuna y regresar a España tarde o temprano. Muchos asturianos encontraron su nuevo hogar en La Habana, Cuba, y descubrieron un lugar lleno de color, música y alegría que quisieron trasladar a Asturias. Y consiguieron llevarse consigo parte del Caribe.

Pueblos como Colombres están marcados por ese pasado en el que los españoles éramos los que huíamos de las guerras, la miseria y el hambre. Cuando lograron hacer fortuna, algunos de esos asturianos regresaron y levantaron grandes mansiones idénticas a las casonas que había en Cuba. De ahí que sea "la Cuba española" y se conozca como el pueblo de los indianos, pues viajar a este punto del norte peninsular es como irse al Caimán Verde.

El pueblo remoto del norte de España con casas coloniales como las de Cuba: parece La Habana, pero está en Asturias

Adriana Fernández

El patrimonio indiano más representativo

En el año 2015, Colombres recibió el reconocimiento de Pueblo Ejemplar de Asturias y la gente comenzó a situarlo en el mapa. Su legado está basado en esa imitación de las Américas que llevaron a cabo algunos de sus vecinos, con casonas y palacetes de estilo indiano repletos de color. Aunque el concejo de Ribadedeva donde se ubica este pueblo aparece ya en documentos del siglo XIII, por lo que su historia viene de muy lejos.

El Ayuntamiento de Ribadedeva en Colombres

El Ayuntamiento de Ribadedeva en Colombres / Istock / IMAG3S

Pero lo que realmente transformó esta comarca fue la emigración a América, que se ve reflejada en la Fundación Archivo de Indianos y su Museo de la Emigración, cuyo objetivo es la recuperación y el estudio de la emigración española a América. Se encuentra, como no podía ser de otra manera, en la Quinta Guadalupe, una casa indiana construida en 1906 por el emigrante Íñigo Noriega Laso, que no emigró a Cuba pero sí a México siendo originario de Colombres.

La Fundación Archivo de Indianos y su Museo de la Emigración de Colombres

La Fundación Archivo de Indianos y su Museo de la Emigración de Colombres / Istock / chekyfoto

Colombres está catalogado como Bien de Interés Cultural gracias a su arquitectura indiana que, aunque es característica de varias poblaciones asturianas, en ninguna como aquí, ya que se hallan los mejores ejemplos de casas indianas de Asturias: el Ayuntamiento de Ribadedeva, la Casa Roja donde se rodó 'La Señora', la Mansión del Abuelo, la Casa de Piedra que hoy es Casa de la Cultura, la Finca Las Raucas o las Casas Gemelas, la segunda más antigua.

Más allá de los indianos pero sin olvidarlos

Es curioso que el Ayuntamiento parezca más propio de una ciudad que de un pueblo de 1.700 habitantes. Pero es que no es para menos, pues parte del territorio municipal está integrado en zonas protegidas como el Paisaje Protegido de la Sierra del Cuera y el Paisaje Protegido de la Costa Oriental de Asturias. El último, que da a la costa, es una de las joyas naturales más preciadas de Asturias, con lugares como la playa de Gulpiyuri.

Plaza de Manuel Ibález en Colombres con la iglesia barroca detrás

Plaza de Manuel Ibález en Colombres con la iglesia barroca detrás / Wikicommons. David Pérez

Además, el concejo de Ribadedeva es lugar de paso del Camino del Norte a Santiago. Más allá de la arquitectura indiana, Colombres cuenta con otras edificaciones como la iglesia de inspiración barroca. Aunque es cierto que lo que más pesa es siempre ese pasado más cercano que se celebra y se recuerda en la Feria de Indianos cada mes de julio, cuando todos los vecinos se visten de la época con trajes blancos y sombreros que rememoran sus orígenes.