Molina de Aragón: una joya medieval que nunca se apaga
El nuevo alumbrado artístico redibuja el perfil de uno de los grandes secretos de la provincia de Guadalajara. En el corazón del Alto Tajo, la ciudad castellanomanchega destaca como un territorio donde la piedra, el agua y la historia comparten protagonismo con un turismo reposado y sostenible y la magia de lo auténtico.

“Id a Molina, que queda más adelante, la gobierna Abengalbón, que es mi amigo de paz.” Así lo canta la epopeya medieval que forjó la memoria de Castilla. En estos versos del Cantar de Mio Cid, se relata el viaje de El Campeador atravesando las sierras del oriente para entrar en las tierras altas de Molina, donde lo espera la hospitalidad de un aliado inesperado. Ocho siglos después, el eco de aquellos versos aún resuenan entre las murallas y las aguas del río Gallo.
Molina de Aragón, hoy, sigue siendo un cruce de caminos y uno de los puntos esenciales de la Ruta del Cid, un lugar donde la historia, la cultura y la naturaleza se entrelazan y merecen ser descubiertas sin prisa.
Una comarca con alma
Molina de Aragón late en el corazón de una comarca privilegiada: el Alto Tajo, uno de los paisajes naturales más extensos del centro de la Península. Aquí nace el río que da nombre a toda la meseta y que, antes de ser el gran Tajo de Lisboa, se abre paso entre acantilados calizos, hoces profundas y bosques de pino silvestre y sabina.
Con casi 4.000 habitantes, Molina de Aragón es una de las grandes joyas de la provincia de Guadalajara pero por la noche su magia es todavía mayor. La reciente iluminación artística nocturna resalta durante todos los días del año hasta medianoche casi 600 metros de muralla, la Torre de Aragón y el castillo de la ciudad, ofreciendo una postal irrepetible. Lejos de ser un simple adorno, esta iluminación es un símbolo de visibilidad, arraigo cultural y una apuesta de Castilla-La Mancha por el turismo también nocturno.

Naturaleza salvaje y legado eterno
Frontera entre Castilla y Aragón, Molina de Aragón es también el acceso al Parque Natural del Alto Tajo. Con más de 100.000 hectáreas protegidas, este lugar es hogar de nutrias, ciervos, águilas o buitres que sobrevuelan los acantilados rojizos. Pero los impresionantes parajes que envuelven el Alto Tajo son más que un espacio protegido: a su valor ecológico se suma un reconocimiento internacional que amplía su significado.
El Parque Natural, junto con la comarca de Molina de Aragón, integran el Geoparque Mundial UNESCO Comarca de Molina-Alto Tajo, una distinción que trasciende la protección ambiental para incorporar la dimensión geológica, educativa y cultural del territorio. La distinción de Geoparque actúa como un marco de cooperación y desarrollo sostenible, implicando a los municipios locales en la divulgación y el aprovechamiento responsable del patrimonio natural.

Formar parte de la Red Mundial de Geoparques de la UNESCO acredita el enorme valor geológico y paisajístico de este territorio único: cañones modelados por el agua durante millones de años, dolinas, fósiles y estratos que narran la historia de la Tierra. Los visitantes pueden recorrerlo a través de multitud de rutas señalizadas y miradores naturales que permiten entender la magnitud del paisaje y la profundidad del tiempo que lo ha moldeado.
Tradición y confort a orillas del Gallo
Molina de Aragón mira al futuro con una imagen renovada y un compromiso firme con la cultura, el patrimonio y el desarrollo sostenible. Tras siglos de historia forjada entre fronteras, la ciudad ha sabido reinventarse como centro de servicios y motor económico de la comarca del Alto Tajo. Su legado, cincelado con esfuerzo y trabajo, se abre ahora a los visitantes sin perder su esencia.
La reciente apertura del Parador de Turismo de Molina de Aragón ha supuesto un hito en esa transformación. El edificio, de líneas modernas y materiales naturales, se asoma al cauce del río Gallo con vistas directas al imponente castillo construido sobre los restos de una alcazaba y situado sobre una loma que domina la ciudad. Construido como espacio de descanso y encuentro, el Parador combina tradición y confort, ofreciendo una experiencia inmersiva en el patrimonio y la naturaleza del Alto Tajo. Su inauguración el pasado mes de mayo ha devuelto protagonismo a Molina de Aragón como destino clave de Castilla-La Mancha, atrayendo a visitantes que buscan autenticidad y calidad.

Un lugar lleno de magia
Ese impulso se refuerza con otro reconocimiento que va más allá de la monumentalidad: Molina de Aragón forma parte de la Red de Pueblos Mágicos de España, una iniciativa sin ánimo de lucro que distingue a aquellas localidades con una singularidad especial. Este sello valora tanto el patrimonio material como la identidad viva de sus gentes, su paisaje, sus tradiciones y su capacidad para emocionar. La magia se percibe en sus calles empedradas, en la silueta del castillo al caer la tarde, en el rumor del río que atraviesa la ciudad y ahora también en la nueva iluminación nocturna que convierte su perfil en una postal de luz.
Más información en: www.viajesporcastillalamancha.es
