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El pueblo amurallado más bonito de España está en Castellón y es perfecto para un fin de semana: tiene pinturas rupestres Patrimonio de la Humanidad y un castillo de origen islámico

Se ve desde kilómetros antes de llegar: una mole rocosa coronada por un castillo de origen islámico que ha visto pasar romanos, visigodos, árabes y cristianos.

El pueblo amurallado más bonito de España tiene pinturas rupestres Patrimonio de la Humanidad y un castillo de origen islámico

El pueblo amurallado más bonito de España tiene pinturas rupestres Patrimonio de la Humanidad y un castillo de origen islámico / Istock

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En algunos viajes, uno sabe que ya está llegando al destino porque su paisaje te avisa de forma gratuita con sus joyas desde lejos. Una imagen que siempre se queda grabada en la memoria, de aquellos destinos que no están especialmente esconcidos, pero que guardan tesoros para aquellos que saben dónde mirar. En este caso, un castillo de origen islámico domina la silueta del pueblo, sirviendo como aviso de que hay mucho por ver cuando por fin pongas un pie entre sus calles.

Es Morella, en el interior de Castellón, es uno de ellos. Encaramado sobre una muela rocosa y rodeada por un cinturón de murallas, la primera vista del pueblo se ha convertido en una de las estampas más reconocibles del este de España. Con apenas 2.500 vecinos, el pueblo combina una posición estratégica (dominando el paso natural entre el interior y la costa mediterránea) con un patrimonio que muy pocas localidades españolas de su tamaño pueden igualar... Ojito.

Tiene un castillo de origen islámico, unas torres de acceso y esconde un conjunto de pinturas rupestres Patrimonio de la Humanidad: es el pueblo amurallado más bonito de España, y está en Castellón

Adriana Fernández

Los orígenes de Morella se remontan a tiempos prehistóricos y a las culturas prerromanas; más tarde fue municipio romano, fugaz asentamiento vándalo y ciudad visigoda. Tras la ocupación musulmana, la ciudad fue conquistada varias veces por reyes cristianos a lo largo de los siglos XI, XII y XIII, y su primitivo castillo árabe fue tomado ya por el Cid Campeador antes de dirigirse a Valencia, a finales del siglo XI. Y es que lo que distingue a Morella es precisamente esa convivencia de épocas: las pinturas rupestres recuerdan a sus primeros pobladores; el castillo y las murallas hablan de siglos de disputas; y las calles del casco antiguo conservan la huella de una villa medieval.

La fortaleza islámica

La fortaleza es un ejemplo de arquitectura islámica con reformas de estilo medieval, y cuenta con una plaza de armas, el palacio del gobernador, un aljibe, la torre de la Pardalea y varias torres del homenaje. Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931 y ofrece las mejores vistas de toda la localidad. A día de hoy el recinto se puede visitar todos los días de la semana con una entrada general de 5 euros. Pero su belleza no se limita a sus muros.

El castillo de Morella (Castellón)

El castillo de Morella (Castellón) / Istock / amoklv

Bajo el castillo, el trazado urbano conserva un sistema defensivo casi intacto. Las murallas de Morella fueron reconstruidas tras la Reconquista de Jaime I, y hoy se conservan a lo largo de casi dos kilómetros, con siete puertas y diez torres, entre las que destacan las Torres de San Miguel, con sus dos torres gemelas que marcan la principal puerta de acceso al pueblo.

Un casco histórico repleto de joyas

En el interior del recinto amurallado se alza la basílica arciprestal de Santa María la Mayor, ejemplo destacado del gótico levantino. En el paseo aparecen también balcones de madera y pequeñas plazas que siguen funcionando como lugares de encuentro. Cada rincón parece guardar alguna pista sobre las diferentes etapas que han dado forma a Morella, desde su pasado islámico hasta el desarrollo de la villa durante la Edad Media.

La iglesia de Santa María de Morella (Castellón)

La iglesia de Santa María de Morella (Castellón) / Istock / MEDITERRANEAN

Mientras tanto, a los pies del pueblo, el acueducto de Morella, de estilo gótico, del siglo XIV, es una infraestructura hidráulica que servía para abastecer de agua a la villa desde la fuente de Vinatxos, toda una joya de la época. Y para los amantes de la naturaleza, también hay hueco, ya que el entorno es una zona montañosa del interior castellonense que está rodeado de un paisaje abrupto y abierto que durante siglos condicionó las comunicaciones y reforzó su importancia estratégica.

El acueducto de Morella

El acueducto de Morella / Istock / Dreef

Pinturas rupestres de hace miles de años

Para descubrir los orígenes más remotos de Morella hay que alejarse unos seis kilómetros del centro. Allí se encuentra Morella la Vella, un conjunto de abrigos rocosos donde se conservan pinturas rupestres pertenecientes al arte levantino del arco mediterráneo, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1998. Las representaciones, realizadas hace miles de años, muestran escenas de caza, figuras humanas y animales que permiten acercarse a la forma de vida de las primeras comunidades que habitaron este territorio.

Distribuidas en diferentes abrigos, constituyen uno de los testimonios más interesantes del arte prehistórico de la península y amplían considerablemente el recorrido histórico que ofrece la localidad. Para aquellos que quieren veriricar la huella de las civilizaciones de hace miles de años, la visita es gratuita, aunque está bastante demandada y conviene reservar con anterioridad.