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La casa rural más famosa de la élite de Cantabria: un refugio de montaña reconvertido en alojamiento de diseño en medio del Valle del Pas

Tres cabañas de piedra rehabilitadas con materiales locales, chimenea y todas las comodidades en plena Vega de Pas.

La casa rural más famosa de la élite de Cantabria es un refugio de montaña reconvertido en alojamiento de diseño

La casa rural más famosa de la élite de Cantabria es un refugio de montaña reconvertido en alojamiento de diseño / Istock / Sergio Rojo

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A orillas del río Pas, entre prados infinitos, montañas y las icónicas construcciones de piedra que puedes encontrar por toda la comarca pasiega, un modelo de vida centrado en el campo está viviendo una segunda juventud. En este escenario idílico, ese en el que pensamos cuando la ciudad se nos echa encima y necesitamos un respiro en medio de la naturaleza, se levanta Cabañas de Pax.

Está a orillas del río Pas

Está a orillas del río Pas / Istock / GIORGIO GALEOTTI

Este conjunto de tres alojamientos conservan la arquitectura tradicional de la zona, pero solo hay que abrir la puerta para ver que esto de tradicional tiene poco y dentro se esconde un cuidado interiorismo a la altura de cualquier revista de diseño: chimeneas de leña, bañeras exentas con vistas y una decoración cálida y sofisticada. Detrás de esta reconversión se encuentra la propia familia Botín, con el arquitecto Pepe Gómez-Acebo Botín (sobrino de Ana Patricia Botín) al frente de la rehabilitación.

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Adriana Fernández

Para llegar hasta este rincón vas a tener que adentrarte en el paisaje de Vega de Pas. El complejo se sitúa a la misma vera del río Pas, a escasos cinco minutos en coche del centro del pueblo.

El conjunto lo integran tres estancias: Arce, la casa principal y más espaciosa, junto a los apartamentos Espino y Serbal. Se nota que no son réplicas modernas levantadas desde cero para fingir un esilo rústico. El proyecto rescata viejas cabañas pasiegas originales y devuelve a la vida sus elementos autóctonos mediante materiales y técnicas tradicionales de la comarca.

Durante las obras de restauración se empleó piedra de cantera local para reforzar muros y lindes, laja tradicional para vestir las cubiertas y maderas de roble y castaño para vigas, suelos, techos y arcones. Además, el proyecto contó con el saber hacer de artesanos de la zona, esos que conocen las técnicas de toda la vida.

En la cabaña de invitados, por ejemplo, las estancias principales ocupan la planta baja, justo el lugar donde antiguamente dormían y se resguardaban del frío las vacas y las ovejas. La estructura de piedra original sigue intacta, pero el interior se ha rediseñado por completo para ofrecerte mas confort.

Arce dispone de tres amplios dormitorios dobles, dos baños completos, cocina integrada, un gran comedor para diez comensales y un salón protaagonizado por una chimenea de leña. Por su parte, Espino y Serbal están ideados para escapadas en pareja, ya que son espacios recogidos con cocina, baño, zona de estar y su correspondiente chimenea. Lo mejor de Espino es su bañera exenta colocada frente a un ventanal que mira hacia las cumbres. Es imposible querer salir de ahí con esas vistas.

Un proyecto familiar volcado en la cultura de los Valles Pasiegos

Detrás de este rescate patrimonial se encuentra la familia formada por Paloma Botín O'Shea y Ricardo Gómez-Acebo, con la firma de su hijo, el arquitecto Pepe Gómez-Acebo Botín, en el desarrollo técnico de las obras. El proyecto nació de querer frenar el abandono del patrimonio de los Valles Pasiegos. Como ha explicado el propio Pepe Gómez-Acebo Botín, su familia descubrió este valle hacia el año 2000. Lo que comenzó como un flechazo de verano acabó con el firme compromiso de restaurar cabañas tradicionales, destinando algunas a uso privado y otras al turismo rural.

Si decides explorar la zona, estarás a un paso de Vega de Pas y de sus verdes prados

Si decides explorar la zona, estarás a un paso de Vega de Pas y de sus verdes prados / Istock / SERGIO FERNANDEZ ROJO

Además de esta iniciativa centrada en la arquitectura, en las fincas que rodean las casas se mantiene una pequeña explotación ganadera de razas autóctonas. Durante tu estancia te vas a cruzar con ovejas, gallinas, un huerto ecológico y los imponentes mastines que velan por la finca.

¡Y ni siquiera tendrás que salir a buscar restaurante! El alojamiento prepara comidas y cenas caseras bajo petición previa, sirviendo clásicos de la zona como el cocido montañés, lechazo al horno, guiso de ternera de la comarca o verduras recién cortadas de la huerta. Muchos de estos ingredientes proceden de la propia finca o de pequeños productores de los alrededores.