Coleccionista de momentos, entre sus recuerdos más preciados figuran el primer monzón que vio descargar en Katmandú, el viento aullando entre las olas en el Cabo de Hornos o un desfile infinito de elefantes durante un atardecer en la frontera entre Namibia y Botsuana. En Venecia cambió el diseño por la fotografía y, más tarde, dejó una vida de enviado especial para poder centrarse en contar el mundo en positivo. Y así sigue, ahora desde Viajar.