10 lugares que ni imaginabas para redescubrir Castilla y León

Elevamos el turismo de interior a la máxima expresión

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Raul Ortega Marinas / ISTOCK

La región más grande de España es también líder de turismo de interior y su oferta es tan grande como el grado en el que nos lancemos a explorarla, en mayor o menor profundidad.

Es por ello que volvemos a recorrer su territorio en busca de lugares que nos hagan vibrar como viajeros, redescubriendo una y mil veces esta tierra inagotable.

1. Rello, Soria

Situada en el sur de la provincia de Soria, sobre un promontorio de piedra caliza que se asoma desde lo alto al curso del río Escalote, Rello es una villa medieval amurallada sencillamente sensacional, donde la típica impresión de viajar hacia el pasado es inevitable.

Vista panorámica de Rello, en Soria
Vista panorámica de Rello, en Soria | Jose Luis Alvarez Esteban / ISTOCK

2. Haza, Burgos

En la misma línea que Rello, Haza es una diminuta villa – esta vez de la provincia de Burgos – en la que no se requiere mucha imaginación para retroceder varios siglos atrás en el tiempo.

Parroquia de Haza, en Burgos
Parroquia de Haza, en Burgos | Rowanwindwhistler | Wikicommons

Un conjunto arquitectónico medieval amurallado en el que sobresale la torre del homenaje, desde cuyas almenas podemos contemplar la inmensidad del valle del Duero y las estribaciones de los sistemas Central e Ibérico.

3. Toral de los Guzmanes, León

Al sur de la provincia de León, a caballo entre una amplia zona de vegas y el páramo, Toral de los Guzmanes representa una atractiva parada que nos brinda la oportunidad de conocer un edificio remarcable levantado en el siglo XIII.

El palacio de los Guzmanes es una singular construcción en tapial en cuyo interior se ubica el Museo del Botijo, una colección de 3000 objetos de este tipo que está incluida en el Libro Guinness de los Récords.

4. Villalba de los Alcores, Valladolid

En la franja que limita Tierra de Campos y Montes Torozos, a 35 kilómetros al noroeste de la ciudad de Valladolid, se encuentra Villalba de los Alcores, un pueblo tradicional castellano en el que sobresale la existencia, dentro de su término municipal, del monasterio cisterciense de Nuestra Señora de Matallana, fundado en el siglo XII.

Iglesia románica de Santiago apóstol, en Villalba de los Alcores
Iglesia románica de Santiago apóstol, en Villalba de los Alcores | David Andres Gurierrez / ISTOCK

Actualmente restaurado y formando parte de la Finca Coto Bajo de Matallana, es parte del Centro de Interpretación de la Naturaleza, un excelente lugar para el turismo familiar con múltiples actividades.

5. Bonilla de la Sierra, Ávila

Al norte de la sierra de Gredos, el valle del Corneja acoge la localidad de Bonilla de la Sierra, una joya medieval incluida dentro de la Asociación de los Pueblos más Bonitos de España.

Bonilla de la Sierra, Ávila, Castilla y León
Bonilla de la Sierra, Ávila | Ana del Castillo / ISTOCK

Partir de la bella plaza de la villa, pasear por sus calles cargadas de patrimonio o descubrir el pozo de Santa Bárbara, son pinceladas de una visita imprescindible.

6. Montemayor del Río, Salamanca

A un paso de la frontera entre Castilla y León y Extremadura e inmerso en la comarca de La Sierra de Béjar, Montemayor del Río es un precioso pueblo salmantino en el que darse un buen baño de arquitectura serrana.

Montemayor del Río, Salamanca
Montemayor del Río, Salamanca | DoloresGiraldez / ISTOCK

Una población rodeada de un entorno natural privilegiado en la que es de visita ineludible el castillo de San Vicente, una construcción erigida en el siglo XIII, en cuyo interior se encuentra el Centro de Interpretación del Medievo.

7. Baños de Cerrato, Palencia

A pocos kilómetros al sur de la ciudad de Palencia nos encontramos con una pequeña población perteneciente al municipio de Venta de Baños.

Iglesia visigoda de San Juan Bautista, la iglesia más antigua de España.
Iglesia visigoda de San Juan Bautista, la iglesia más antigua de España. | Jose Luis Alvarez Esteban / ISTOCK

Tal vez no repararíamos en este punto de la submeseta norte si no fuera por la existencia de un templo excepcional: la basílica de San Juan de Baños, un templo mandado construir por el rey Recesvinto en el año 661 y considerado la iglesia más antigua de España.

8. Sotosalbos, Segovia

Tras atravesar Lozoya y el contiguo embalse de Pinilla, en la Comunidad de Madrid, y adentrarnos ya en territorio de Castilla y León, a través de la provincia de Segovia, atisbamos a unos pocos kilómetros la presencia de una coqueta localidad llamada Sotosalbos.

Vista general de la iglesia románica de Sotosalbos en Segovia
Vista general de la iglesia románica de Sotosalbos en Segovia | Raul Ortega Marinas / ISTOCK

Una pequeña población que ya fue nombrada en el siglo XIV por el Arcipreste de Hita, en su gran obra Libro del Buen Amor, y que actualmente es foco de atracción turística gracias a una joya del románico, la iglesia de San Miguel Arcángel.

9. Fermoselle, Zamora

Perteneciente a la comarca de Sayago, en la provincia de Zamora, la más grande de las poblaciones de la lista es un conjunto histórico-artístico de imprescindible visita en la región.

Vista aérea de Fermoselle, Zamora, Castilla y León
Vista aérea de Fermoselle | Majopez / ISTOCK

Su casco urbano de trazado medieval, bajo el que existe un universo subterráneo de cientos de bodegas, así como sus espléndidas vista hacia el río Duero y las Arribes, no te dejarán indiferente.

10. La Santa Espina, Valladolid

Esta diminuta localidad situada junto al río Bajoz y perteneciente al municipio de Castromonte, en la provincia de Valladolid, no deja de maravillar a los visitantes, quienes no salen de su asombro al toparse, en mitad de la nada, con una construcción de las dimensiones y grandiosidad del monasterio cisterciense de la Santa Espina.

Monasterio de La Santa Espina
Monasterio de La Santa Espina | Joaquin Ossorio-Castillo / ISTOCK

Levantado en el siglo XII y ampliado en los siglos posteriores, alberga en su interior la reliquia de la Santa Espina, una de las que, según la tradición, formaba parte de la corona que Jesucristo portaba en su crucifixión.