Si las piedras hablaran… hablarían de Almadén, el desconocido Patrimonio de la Humanidad de Ciudad Real

La herencia de dos mil años de antigüedad aguarda tu llegada

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: D.R.

La provincia de Ciudad Real nos reserva una grata sorpresa. Rozando con los límites administrativos de Mérida y Córdoba, la localidad de Almadén atesora un legado que se remonta dos milenios atrás: las minas de cinabrio – de las que se extrae el mercurio - más grandes del planeta, así como las más antiguas del mundo cuya actividad se ha mantenido ininterrumpidamente hasta nuestros días.

Mina de Mercurio de Almadén | Rafael Tello

Una población que ha sabido dar valor a un pasado minero hasta convertirlo en un atractivo turístico reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

«La mina»

Así es como se traduce del árabe el topónimo de Almadén. No podía ser más clarificador el nombre adoptado desde antiguo por esta población de la actual provincia de Ciudad Real. Una seña de identidad que lo es todo para una zona que cuenta con una riqueza geológica excepcional.

Minas de Almadén | Raimundo Pastor

Son varios los yacimientos de cinabrio de este sector de la comarca del Valle de Alcudia, pero la mina de Almadén sobrepasa ampliamente la producción de todos ellos. Lo asombroso de su tamaño se acompaña de su gran interés para la Geología, y es por ello reconocida a escala internacional.

Interior de las Minas de Almadén | D.R.

Formada hace cientos de millones de años cuando estas tierras estaban cubiertas por el mar, constituye la mayor reserva del mundo conocida para la obtención de mercurio, de la que ha salido una tercera parte de toda la producción mundial de la historia. Su explotación, que se remonta a la época romana y continuó de manera intensa durante la ocupación árabe – de donde procede la denominación del mercurio como azogue -, siguió su andadura tras el siglo XII con la Orden de Calatrava, que tomó el relevo de su explotación. Un aprovechamiento de este yacimiento que, aunque en otras manos, ha llegado hasta principios del siglo XXI, cuando la mina fue cerrada como consecuencia de su escasa rentabilidad y de las posteriores normativas europeas que acabaron por prohibir el uso del mercurio por su perjuicio medioambiental.

Minas de Almadén | Raimundo Pastor

Tras el cierre, la mina fue reconvertida con fines turísticos, abriendo sus puertas al público en general para permitirnos disfrutar de este patrimonio singular que, unos años más tarde, en 2012, fue reconocido, junto con la mina de Idria (Eslovenia), como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El Patrimonio de la Humanidad de Almadén

Son varios los lugares que forman parte del Patrimonio de la Humanidad dentro del municipio de Almadén. Los principales, el Parque Minero, la Plaza de Toros y el Real Hospital de Mineros de San Rafael, son sin lugar a dudas la piedra angular sobre la que se asienta la personalidad de esta localidad íntimamente relacionada con el mercurio o «plata líquida», como se conoce popularmente.

Plaza de Toros de Almadén | Raimundo Pastor

Las instalaciones del Parque Minero nos ofrecen un recorrido por la historia de la extracción del mercurio. Desde el Centro de Visitantes, pasando por los talleres y pozos, hasta alcanzar las galerías subterráneas y el Centro de Interpretación de la Minería.

El plato fuerte lo representa la visita al interior de la mina, descendiendo hasta una profundidad de cincuenta metros para realizar un recorrido que nos sumerge en el tiempo hasta la época de la explotación del yacimiento en los siglos XVI y XVII.

Real Hospital Minero de San Rafael de Almadén | Raimundo Pastor

Mientras, de nuevo en el exterior, el Museo del Mercurio o los Hornos son otros complementos de las instalaciones que nos permitirán comprender el complejo en su totalidad para entender cómo ha sido extraído el mineral con el paso del tiempo.

Más allá de las instalaciones propiamente dichas de la mina, el Real Hospital de Mineros de San Rafael es un edificio del siglo XVIII que sirve hoy en día de archivo histórico de la mina.

Por otro lado, la singular plaza de toros – por su forma hexagonal -, que se remonta a mediados del siglo XVIII, también está ligada a la cultura del mercurio al haber servido en el pasado como vivienda para los mineros.

Todo un patrimonio que fue y es la razón de ser de esta localidad castellano manchega que, a pesar de haber recibido un duro revés con el cierre de la mina, salvaguarda con ahínco este legado almadenense para que podamos contemplarlo en la actualidad.

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