Los 'dammusi' de Pantelleria... o la experiencia de dormir bajo lava y cal

Las increíbles construcciones de la isla italiana de Pantelleria, conocida como la perla negra del Mediterráneo, son solo uno de los motivos para visitarla. También están sus volcanes, sus piscinas naturales, sus vestigios de civilizaciones pasadas...

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Bepsimage / ISTOCK

Entre las costas de Sicilia y de Túnez –aunque más próxima a las tierras africanas, a pesar de pertenecer a Italia– la isla de Pantelleria emerge de las aguas en mitad del mar Mediterráneo como un histórico enclave estratégico.

Isla de Pantelleria.  | Bepsimage / ISTOCK

Una isla volcánica de gran belleza que evidencia como pocas el devenir del tiempo en esta parte del mundo, como bien reflejan sus construcciones típicas, los dammusi. Una invitación a recalar en una isla singular como pocas, cuyo encanto le ha valido el sobrenombre de la perla del Mediterráneo.

Cala Tramontana. | Bepsimage / ISTOCK

Un volcán emergido

La isla de Pantelleria es justo eso, un volcán emergido de las aguas que hoy en día podemos contemplar en todo su esplendor como un regalo de la naturaleza. Sus apenas cincuenta kilómetros de contorno albergan una enorme cantidad de formaciones de origen volcánico que constituyen un verdadero museo a cielo abierto. Formaciones características que constituyen la esencia de los paisajes naturales del lugar, pero que no son más que una muestra en la superficie de los 2000 metros bajo el nivel del mar que forman parte del volcán.

Lago di Venere. | LaChouettePhoto / ISTOCK

Afortunadamente, la última erupción se produjo a finales del siglo XIX, aunque aún podemos observar los signos de la actividad telúrica de la isla gracias a sus famosas aguas termales, bien conocidas desde antiguo.

Y es que, en efecto, Pantelleria es un lugar ampliamente conocido desde los orígenes de las civilizaciones en el mar Mediterráneo. Fenicios, griegos, romanos, árabes… han dejado su sello en la isla y en sus aguas colindantes, donde existe una gran riqueza arqueológica debido a los naufragios producidos en este paso estratégico.

Unos fondos marinos cargados de historia que, además, son muy apreciados para la práctica del submarinismo por su vida animal, las praderas de posidonia y, especialmente, por la existencia del coral negro.

Arco del elefante. | simona flamigni / ISTOCK

Mientras, volviendo a tierra, la conjunción de playas de grava y de grutas marinas a lo largo del litoral de la isla combina a la perfección con el idílico color de las aguas someras, que reflejan sus colores en formaciones volcánicas tan bellas y conocidas como el Arco del elefante, el símbolo más reconocible de la isla. 

Por su parte, la parte central está ocupada por la majestuosidad de la Montaña Grande, a cuyos pies se extienden la Llana de Ghirlanda y sus característicos muros para proteger los cultivos, con campos de viñas, olivos, cítricos y alcaparrales, de donde se obtienen los productos gastronómicos más distintivos de Pantelleria. Junto a ellos, en la parte septentrional, el Espejo de Venus es un lago de origen volcánico cuyas aguas termales son una atracción permanente para los turistas, que aprovechan sus bondades para terapias de salud.

Gadir.  | Bepsimage / ISTOCK

Las peculiares construcciones 'dammusi'

Si hay unos elementos creados por el ser humano que sean típicos de esta isla, esos son los dammusi. La conquista árabe de Pantelleria en el siglo IX –conocida en esta época como Hija del viento por los continuos vientos presentes en la zona– legó para la posteridad una construcción completamente adaptada a las condiciones particulares de la isla, tanto en lo que respecta a las oscilaciones térmicas como en cuanto a las escasas precipitaciones o los fuertes vientos.

Vivienda típica 'dammusi'.  | Bepsimage / ISTOCK

El dammuso es una edificación de planta cuadrada, con cúpula en el techo para recoger el agua de lluvia, construido a base de piedra lávica y recubierto de cal en muchas ocasiones, al que suele ir acoplado un jardín circular para proteger los árboles frutales del viento. Unas estructuras mimetizadas con el ambiente circundante que aíslan perfectamente del frío y del calor y que se han convertido en los últimos tiempos en la opción preferida por los turistas para alojarse durante su estancia en la isla.

'Dammusi'. | Bepsimage / ISTOCK

Reformados y acondicionados muchos de ellos para contar con las comodidades suficientes, representan la opción ideal para sentir la experiencia de dormir en estas históricas construcciones mientras disfrutamos de la belleza de la perla negra del Mediterráneo.

Interior de 'dammusi'.  | DarioEgidi / ISTOCK