Siete lugares desconocidos de Europa que son Patrimonio de la Humanidad

Nunca es tarde para descubrirlos

José Miguel Barrantes Martín
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Según la mitología griega, Zeus se acabó enamorando de Europa tras observarla jugar en la playa. Algo parecido a lo que nos ocurre a nosotros, que no cesamos de cautivarnos con la belleza y los muchos atractivos que nos ofrece el continente.

Cargada de historia y de rincones extremadamente majestuosos, no nos extraña que aún sigamos sorprendiéndonos con lugares de los que ni siquiera sospechábamos su existencia. Traemos a continuación una selección de algunos de ellos que han conseguido formar parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

1. Istmo de Curlandia (Lituania y Rusia)

Compartido por Rusia y Lituania, el istmo de Curlandia es un accidente geográfico de casi cien kilómetros de longitud y tan solo cuatro de anchura en su parte más ancha, que separa el lago de Curlandia y el mar Báltico. Esta característica hace que esté sometido a la acción erosiva de los vientos de una manera muy acusada, creándose grandes dunas -  aquí se forman las dunas móviles más altas de Europa -.

Para luchar contra el rápido avance de estas montañas de arena, los habitantes de esta franja de tierra tuvieron que llevar a cabo una gran reforestación a partir del primer cuarto del siglo XIX. El resultado: un paisaje sublime de bosques y dunas fruto de una labor humana constante, que fue motivo suficiente para ser incluido en el año 2000 como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

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2. Sighişoara (Rumanía)

Herencia de las huellas sajonas sobre el territorio transilvano, Sighişoara jugó un papel fundamental en las relaciones comerciales durante la Edad Media, momento en el que se erigió su importante ciudadela y el formidable recinto fortificado, así como su inconfundible Torre del Reloj.

Patrimonio de la Humanidad desde 1999, con su centro histórico, esta pequeña ciudad es conocida especialmente por ser el lugar de nacimiento del hijo de Vald II Dracul, Vlad III de Valaquia, conocido también como Vlad III el empalador, célebre por inspirar el inmortal personaje de Drácula.

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3. Parque Nacional del Hortobágy - La puszta (Hungría)

El este de Hungría nos reserva la estepa más extensa de todo el continente. Decenas de miles de hectáreas que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1999 gracias a su gran valor cultural y paisajístico.

Vastas llanuras y humedales que se prolongan hasta donde alcanza la vista, en las que los modos de subsistencia han estado fuertemente emparentados con el pastoreo desde hace muchos siglos. Ligado a esta actividad, en Hortobágy perviven los tradicionales jinetes o csikós, que con unas dotes excepcionales doman como nadie los caballos a través del golpeo de sus largos látigos contra el suelo. Un arte ancestral totalmente inesperado en territorio europeo.

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4. Grutas de Škocjan (Eslovenia)

Al suroeste de Eslovenia, una increíble red de grutas calcáreas que se extiende subterráneamente a lo largo de varios kilómetros, representa uno de los mejores ejemplos mundiales de las formaciones kársticas. No obstante, nos encontramos en la región de Carso – de donde proviene el nombre -.

Patrimonio de la Humanidad desde 1986, este sistema de cuevas calizas que alcanza los doscientos metros de profundidad es famoso por sus numerosas cascadas, dolinas – palabra de origen esloveno - y enormes cavidades subterráneas. Un perfecto lugar de estudio para los geólogos, que saben de la importancia del país en este tipo de formaciones.

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5. Castillo de Kronborg (Dinamarca)

A unos cuarenta minutos por carretera al norte de Copenhague se levanta un impresionante castillo cuya construcción comenzó en el último tercio del siglo XVI. Una fortaleza colosal que controlaba el estrecho de Sund, que separa Dinamarca de Suecia.

Declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, actualmente acoge el Museo Marítimo y de Comercio de Kronborg, pero lo que realmente vuelve especial esta construcción es su estrecho nexo con la obra más célebre de William Shakespeare: Hamlet. El castillo, de gran importancia en la época contemporánea del escritor, sirvió de ubicación para la trama de esta tragedia convertida en uno de los referentes históricos de la literatura universal.

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6. Valle del Madriu-Perafita-Claror (Andorra)

El único integrante andorrano de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco es este emblemático valle glaciar del país pirenaico. Situado en el sudeste del Principado, ostenta este privilegio desde 2004 gracias al paisaje cultural preservado en sus límites.

Los apenas doce kilómetros de longitud del valle, con cotas que van desde los 1200 a los 2500 metros de altitud, son un verdadero culto a la naturaleza y los usos tradicionales que de ella ha hecho el ser humano en esta cordillera montañosa. Bordas y orris, las construcciones típicas ganaderas de la zona, se entremezclan en un escenario lleno de autenticidad que posee una riqueza faunística envidiable. Un reducto muy cercano de particular belleza que ha preservado un paisaje y el valor de unos modos de vida que pertenecieron a épocas pasadas.

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7. Antigua ciudad de Nessebar (Bulgaria)

Junto a la actual ciudad de Nesebar, situada en la costa búlgara del mar Negro, se extiende en una pequeña península separada por un istmo de cuatrocientos metros la antigua ciudad de Nessebar, testigo en pie de imperios tan importantes como el bizantino o el otomano.

De raíces tracias, de donde procede el nombre de Menobria - el otro apelativo con el que se conoce popularmente -, esta población milenaria es una perfecta reliquia con importantes restos arqueológicos y un más que relevante patrimonio histórico-artístico de talla mundial. Un hecho que le ha valido el honor de formar parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1983.

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