El pasaporte covid ya funciona en Israel y permite volver (poco a poco) a una vida normal

El Green Pass ha permitido la celebración de conciertos y eventos deportivos multitudinarios, pero no está exento de polémica

Beatriz Pérez
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Foto: Toa Heftiba

La vida en Israel ya empieza a parecerse a la anterior a la pandemia. El país cuenta con más de la mitad de su población vacunada y además acaba de estrenar su pasaporte covid o Green Pass, un certificado digital que permite a sus poseedores entrar a cualquier lugar o hacer cualquier actividad como asistir a conciertos o eventos deportivos.

Solo podrán optar a un Green Pass aquellos que se hayan vacunado contra la covid-19, o bien personas que se hayan recuperado de la enfermedad. Sin embargo, para el primer caso, el pase solo será válido durante seis meses a partir de la semana siguiente de recibir la segunda dosis de la vacuna. En el segundo caso, el Green Pass solo funcionará hasta el próximo día 30 de junio.

Un concierto en el Abraham Hostel de Tel Aviv | Dan Gold

Por lo tanto, este pasaporte permite a sus dueños hacer vida prácticamente normal, ya que les da un acceso exclusivo a lugares como gimnasios, piscinas, restaurantes, bares y cafeterías, hoteles, recintos deportivos y teatros y cines. Así, al ingresar en alguno de estos establecimientos se debe presentar un documento de identificación junto al Green Pass, que podrá mostrarse tanto en su aplicación móvil o impreso, de modo que se pueda escanear el código QR que lleva incorporado.

De esta manera, más cerca que nunca de la “nueva normalidad”, en estos días ya se han celebrado tanto conciertos y como eventos deportivos con centenares de personas en el público. Sin embargo, mantener una distancia de seguridad y usar las mascarillas continúa siendo obligatorio para evitar posibles rebrotes. Aunque así como avanza la inmunidad de la población en el país, el gobierno israelí ya está estudiando la posibilidad de prescindir de ellas en los espacios abiertos. Asimismo, las medidas que limitan el aforo de los establecimientos también continúan vigentes hasta ahora, aunque solo puedan entrar personas con Green Pass.

Una nueva jerarquía social

El problema principal que supone la aplicación del Green Pass es la creación de una clase privilegiada que puede acceder a ciertos servicios sin restricción, lo que supone una gran desigualdad social frente a los que no pueden o no quieren ser vacunados.

Esta imagen de Jerusalén, de antes de la pandemia, podría volver a ser habitual en breve si el Gobierno de Israel lleva adelante su intención de eliminar el uso obligatorio de mascarilla. | Laura Siegal

Es el caso de los menores de 16 años, quienes no pueden acceder a la vacuna todavía. Así, el Green Pass crea una división generacional que no permite a los jóvenes optar a muchas opciones de ocio a diferencia de los adultos. Sin embargo, el gobierno israelí ha explicado que ya trabaja en una opción del Green Pass que permita registrar y mostrar el resultado negativo de una prueba para detectar el coronavirus, lo que será especialmente útil para esos jóvenes.

A pesar de esto, son muchos los ciudadanos y los colectivos del país que están en protesta por el pasaporte verde, pues lo tachan de poco ético y discriminatorio y argumentan que creará una nueva jerarquía social.

Shai Pal