Qué se necesita para dar la vuelta al mundo

“¿cuánto tiempo necesita para salir de viaje a dar la vuelta al mundo?” Elisabeth respondió: “Déme media hora”

Mariano López
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Foto: Alumnos del colegio Alhambra, de Madrid

Hay pocas ideas viajeras tan atractivas, sugerentes e irresistibles como dar la vuelta al mundo. Manu Leguineche intentó hacerlo en 80 días, siguiendo la ruta de Phileas Fogg, sin tocar un avión. No lo consiguió. Descubrió que ya no existen barcos como el Mongolia o el Carnatic, líneas marítimas para pasajeros, y que el mundo era menos libre que en los tiempos de Julio Verne: a cada paso le pedían un nuevo visado. El último tramo del viaje, de Nueva York a Southampton, lo realizó, a su pesar, en un camarote del Queen Elisabeth II. “No traigo conmigo una princesa enamorada –escribió–. No será necesario comprar la nave ni que los fogoneros arranquen los mástiles para alimentar el fuego de las calderas”.  

Este año, la celebración del quinto centenario del viaje de Magallanes tiene que servir para conocer la gran aventura de aquellos 240 marineros y estimular las ganas de viajar alrededor del mundo. Delante de mí tengo un calendario que de continuo me lo recuerda. Está realizado por los alumnos de Infantil y Primaria del colegio público Alhambra, de Madrid. Chicos y chicas a quienes se les ha contado el viaje de Magallanes y se les ha pedido que dibujen su visión de la vuelta al mundo. Juan Carlos, Lorena, Stella, Nacho... imaginan barquitos de papel en torno al nombre de Sanlúcar, un mapa de Patagonia con flores blancas y peces rojos, un árbol lleno de manos de colores, que son los países, y carabelas que viajan junto a las ballenas camino de la Luna. Me encantan todas sus ilustraciones. 

En 1 889, el editor de la revista Cosmopolitan acababa de enterarse de que Joseph Pulitzer enviaba a su reportera Nelly Bly a dar la vuelta al mundo y trasladó el reto a Elisabeth Bisland, su mejor redactora: “Elisabeth, ¿cuánto tiempo necesita para salir de viaje a dar la vuelta al mundo?”. Elisabeth respondió: “Déme media hora”. Es justo el tiempo que necesito para llenar la maleta con el libro de Verne, los consejos de Manu, una guía de trenes y el calendario de los alumnos de Primaria del Alhambra. Suficiente equipaje para dar la vuelta al mundo.