La nueva selección digital

El tradicional laboratorio fotográfico está a punto de pasar a mejor vida ante la llegada de potentes ordenadores y modernos programas que permiten imprimir las fotografías y almacenar y modificar los archivos digitales a un coste mucho más reducido.

Tino Soriano
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Foto: Revista viajar

Si ha ampliado alguna vez negativos en blanco y negro, es posible que se acuerde de las complicadas reservas que tenía que hacer, moviendo las manos con paciencia en el laboratorio para oscurecer o aclarar determinadas áreas de la imagen. ¿Y la cantidad de papel fotográfico desperdiciado? Hoy, en pocos minutos, con el ordenador, obtendrá el negativo perfecto y todas sus ampliaciones serán iguales. Pero antes debería digitalizar los clichés o las diapositivas que desea manipular, imprimir o enviar a través de Internet.

A propósito de la eterna disyuntiva entre lo analógico o lo digital, Tomohisa Ikeno, un diseñador de Nikon con más de veinticinco años de experiencia, comentaba en un boletín de este fabricante sus impresiones: " Con una cámara digital, el número de imágenes que se pueden tomar es infinito, pero al final puedes encontrarte con que no quieres conservar los resultados. Algunos fotógrafos rechazan esta facilidad. Prefieren tener una perspectiva más cuidadosa y rigurosa, guardar como un tesoro cada oportunidad, grabando su idea en la película ".

Un cliché es una garantía de perdurabilidad. Pero, en cualquier caso, deberá digitalizar sus archivos de negativos y diapositivas con un escáner si desea aprovechar todas las ventajas que proporcionan los sistemas informáticos.

Una buena razón es que podrá imprimir sus imágenes sin salir de casa. Recuerde, no obstante, que las ampliaciones tienen un coste elevado si utiliza una impresora convencional. Para abaratar el proceso es mejor ir a un laboratorio o, si envía sus ficheros por Internet, abonar los gastos de paquetería cuando le remitan sus ampliaciones. Todavía los cartuchos de tinta y los papeles fotográficos de las impresoras cuestan mucho más que las copias fotográficas obtenidas desde un negativo.

Cuando modifique sus archivos digitales con Photoshop o con otro programa ponga especial atención en el almacenamiento de sus imágenes. Los archivos de su cámara digital, o los que obtendrá tras escanear, debería guardarlos en una carpeta que puede denominar Originales. Estos son ahora sus nuevos negativos, los que almacenará en el ordenador. A partir de ellos, abra una copia que puede modificar y mejorar tocando niveles, curvas, saturación, brillo o efectuando las reservas o ajustes que considere oportuno.

Formato comprimido
Es importante que cada modificación se efectúe en capas diferentes. El nuevo archivo, que a una resolución de 300 ppi (píxeles por pulgada) y a un tamaño de 20 x 30 centímetros ocupará unos 25 megas (y a tamaño 30 x 45 unos 50), puede guardarlo en formato TIFF o en formato original de Photoshop. Así conservará los ajustes y las capas y, si en un futuro decide cambiarlos, sólo deberá acceder a la capa donde se equivocó y empezar desde ahí.

Si opta por salvar sus imágenes como JPEG, un formato más comprimido que ocupa menos espacio que un TIFF, debería abrir una copia de la carpeta de Originales para efectuar cualquier nuevo cambio e iniciar el proceso de retoque desde el principio. Si fotografía en JPEG alta calidad con su cámara digital, transfórmelos a formato TIFF antes de efectuar cualquier ajuste con Photoshop. Los expertos aconsejan utilizar el formato RAW, si la cámara lo admite.

Algunos fotógrafos encuentran complicado seleccionar sus mejores disparos en el monitor. Quizá porque no están todavía bregados en las nuevas tecnologías, muchos confiesan su dificultad para editar las imágenes en una pantalla, sobre todo cuando hay muchas. Uno de los mejores programas que existen para esta tarea es el I-View Pro. Otro recurso es imprimir pequeñas ampliaciones en baja calidad. A veces es difícil tomar decisiones cuando se amontonan varias imágenes de tamaño excesivamente reducido en el monitor.

También tendrá que localizar sus fotos. En un disco duro no será difícil si dispone del programa de búsqueda adecuado y organiza bien sus archivos. La contrapartida a lo digital eran las cajas de galletas, donde se depositaban los portanegativos con cuatro referencias y una fecha. Cuando un fotógrafo está bien organizado, no obstante, se aprecia tanto en su disco duro como en la caja de galletas.

El problema más importante lo tienen los aficionados que descargan sus fotos en el ordenador y no vuelven a mirarlas jamás. La fotografía digital, tan de moda porque disparar cuesta poco dinero, a menudo se reduce a tomar la foto, observarla, almacenarla en el disco duro (o enviarla por Internet) y adiós.