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7 hoteles de hielo para una estancia bajo cero (y con muchas mantas)

Rompieron los moldes de la hotelería tradicional al propiciar a los huéspedes la novedad de una estancia bajo cero. El hielo invade hasta el último centímetro de estos alojamientos.

Hotel de Glace, Canadá, hoteles hielo

Hotel de Glace, Canadá, hoteles hielo / Dany_Vachon

Aurora Ice Hotel

Alaska

Erigido en la ciudad de Fairbanks, se trata de uno de los pocos hoteles de hielo que consiguen permanecer abiertos durante todo el año gracias a un sistema de refrigeración que aprovecha la energía geotérmica. A su estancia en un peculiar edificio, construido al estilo de una catedral gótica, hay que añadir la visita al Aurora Ice Museum, que brinda un tour guiado por icónicas esculturas de hielo de sorprendente diseño.

Aurora Ice Hotel, Alaska

Aurora Ice Hotel, Alaska / Christian Kruse / chris@arctic-photography.com

Ice Hotel 365 Jukkasjäroi

Suecia

Fue el primer hotel del mundo de estas características, abierto como Ice Hotel en 1989. Un rompedor alojamiento emplazado a 200 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico y reconstruido cada año con mil toneladas de hielo procedente del río Torne. Desde 2016 se llama Ice Hotel 365 y tiene vocación de permanencia. Para ello, en los meses de verano, funciona con la energía solar producida por el sol de medianoche.

Ice Hotel 365 Jukkasjäroi, Suecia

Ice Hotel 365 Jukkasjäroi, Suecia / D.R.

Sorrisniva Igloo Hotel

Noruega

Inmensos bloques de hielo, extraídos de un lago de las montañas, acaban convertidos en las 31 habitaciones y cinco suites que conforman este hotel de la ciudad de Alta, en la provincia noruega de Finnmark. Aquí no solo encontramos un animado bar con las mesas, los taburetes y hasta los vasos de nieve, sino también esculturas heladas que recrean deidades nórdicas, vikingos y valquirias gigantes.

Las habitaciones de hielo, además de ser preciosas, se han convertido en uno de los grandes reclamos hoteleros del invierno.

Sorrisniva Igloo Hotel, Noruega / Cecilia Emilie Johansen, Frikant

Kakslauttanen Arctic Resort

Finlandia

Cerca del hogar de Papá Noel se esconde este resort ártico abrazado por el entorno virgen del Parque Nacional Urho Kekkonen, el más grande de Finlandia, habitado por los samis desde tiempo inmemorial. Aquí se puede dormir en fantásticas cápsulas de nieve con una temperatura de entre -3 y -6 grados, aunque la estrella del alojamiento son los iglús con el techo de cristal, ideales para contemplar desde la cama las mágicas auroras boreales.

Kakslauttanen Arctic Resort, Finlandia

Kakslauttanen Arctic Resort, Finlandia / D.R.

Hotel de Glace

Canadá

Las gélidas temperaturas de Quebec durante el invierno permiten mantener fácilmente este hotel, que se distingue por sus majestuosas bóvedas de nieve, sus esculturas de hielo y sus habitaciones espaciosas en las que se puede vivir una aventura nórdica, pero con lujos extras tales como un cóctel de bienvenida, un reconfortante spa e incluso una sauna bajo las estrellas. Todo ello bajo el marco de efímeras obras de arte.

Hotel de Glace, Canadá

Hotel de Glace, Canadá / Dany_Vachon

Kirkenes SnowHotel

Noruega

Este hotel, ubicado en una región repleta de bosques y lagos, y bendecida con largos inviernos, proporciona una de las experiencias más bonitas de Noruega: la de alojarse en una de sus veinte cómodas suites de cinco metros de diámetro, donde los muros, en el momento de mayor frío, llegan a acumular hasta 70 centímetros de grosor. Nada que haga temer, puesto que se duerme en un saco térmico capaz de soportar hasta -35 grados.

Kirkenes SnowHotel, Noruega

Kirkenes SnowHotel, Noruega / D.R.

Iglu-Dorf

Suiza

Desde la mitología nórdica hasta la Roma imperial, pasando por las criaturas marinas e incluso el agente 007. Todos estos temas han sido objeto del arte que decora este hotel que tiene varias localizaciones en Suiza, entre ellas, Gstaad, Davos Klosters, Stockhorn y Zermatt. Unos sofisticados iglús a los que se da forma cada otoño con las primeras nieves, tallando incluso en este gélido elemento los armarios, las camas y las sillas.

Iglu-Dorf, Suiza

Iglu-Dorf, Suiza / Massimo Cappuccio

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