Nos vamos de tapeo por la Calle Laurel

¿Puede haber mejor plan que ir de bar en bar practicando el pincho-pote? Así es el plan en la mítica calle Laurel de Logroño.

Macarena Escrivá
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Foto: Redacción Viajar

Aunque parezca resistirse, el otoño ya está aquí. Y dejando atrás el mar y la playa, es el momento de empezar a planificar escapadas para disfrutar de esta estación. Si hace poco hablábamos de alguna de las bodegas que celebran la vendimia en estas fechas por la Rioja hoy ponemos el foco en uno de los planes más divertidos de una de las localidades estrella de la provincia. ¿De qué hablamos? De ir de pinchos a la calle Laurel de Logroño.

Redacción Viajar

“Hoy voy a la calle Laurel a ponerme contento”, cantaba Isaac Miguel Seco de la banda René, y no hay duda de que allí sales contento. Pero, ¿sabías que también se la conoce como la 'Senda de los Elefantes'? Y no, no es porque por aquí antaño pasasen estos animales, sino porque dicen que todo aquel que iba allí, 'salía trompa' de la calle, intentando tomar un vino en cada bar.

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Pero su nombre se remonta al siglo XVI. Al estar en una zona alejada de lo que era el centro de la ciudad y de las iglesias, fue el lugar escogido por las prostitutas para ejercer su oficio. Pero, ¿qué tiene que ver el laurel con todo esto? Era la forma elegida por éstas, colgando una ramita de laurel en su puerta para avisar de que estaban libres a sus clientes. Para hacer la espera más agradable, empezaron a abrir tascas. Y voilà, así nació una de las calles más animadas de todo Logroño.

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Sea cual fuere su inicio, no podemos negar que esta calle, que acumula decenas de bares por metro cuadrado, se ha convertido en reclamo de todo aquel que visita la ciudad. Ahora bien, ¿qué pedir en cada uno de sus bares? Por suerte para nosotros, muchos están especializados en un solo tipo de pincho, así que toma nota y prepárate a disfrutar de todos, acompañándolos con un vino Rioja, un zurito de cerveza o un mosto. 

¡Empezamos! 

Dicen de él que es secreto está en el palillo y es que nuestra primera parada es para tomar el pincho de El Soriano. Fundado en 1972, lleva ya cerca de medio siglo haciendo felices a sus comensales. ¿Qué pedir aquí? Su tradicional pincho de champiñón, que preparan a la brasa, ensartan en un palillo con una gamba en el centro y lo sirven sobre una rebanada de pan. ¡Delicioso! Otro de los que está especializado en el mismo pincho, es el bar Ángel. A diferencia del primero, en este bañan el pincho con una salsa de ajo que guardan bajo llave. 

Asociación La Laurel

Si seguimos con las verduras, tienes que hacer otra parada para degustar la ensalada de tomate de El Soldado de Tudelilla, la tasca más antigua de la calle Laurel. Las bravas en la calle Laurel se toman, bien el Jubera, que abrió sus puertas en 1980 o en La taberna del Laurel. ¿Otros imprescindibles? La tortilla de patata del Bar Sebas, que sirven con salsa picante. Por su parte, en el Blanco y Negro, han hecho famoso su matrimonio, un pincho de anchoas y pimiento verde, con más de 100 años de historia a sus espaldas. 

Asociación La Laurel

Continuamos con pinchos más contundentes y carnívoros. Todos coinciden en que una de las paradas ineludibles es tomar el pincho Tío Agus en el bar homónimo. ¿Qué es? Un bocatín de pincho moruno adobado con salsa secreta con más de 30 años de vida.

Asociación La Laurel

Los amantes de la oreja, tienen su lugar en El Perchas, donde la sirven tanto picante, como rebozada. Otra forma de comerla, es en La Taberna de Baco, donde la preparan a la plancha. Si nos acercamos a Pata Negra, un local abierto en 1997, la idea será pedir uno de sus bocatas. Tienen más de 30 preparaciones diferentes, pero la estrella sin duda, es el de queso tetilla fundido y jamón serrano. 

Asociación La Laurel

En definitiva, en la calle Laurel, el disfrute gastronómico ¡está más que asegurado!