48 horas en Sitges
Sitges es una ciudad que podemos disfrutar en tan solo un fin de semana. Puede que pensemos que no es posible, pero 48 horas dan para mucho. Esto es especialmente cierto cuando contamos con un plan. Así que, ¿qué es lo que debemos visitar? He aquí las claves.

Sitges / Nito/Shutterstock
Con el aroma del mar como telón de fondo y una vez fuera del hotel, toca empezar a caminar. El primer día tenemos algunos lugares que visitar. El primero de ellos es la parroquia de Santa Tecla y Sant Bartomeu. Es todo un icono de la ciudad pese a su pequeño tamaño. Se ubica en el paseo marino, lo que mejora con creces las vistas y todo el escenario.

Parroquia de Sant Bertomeu y Santa Tecla. / Katerina Knyazeva/Shutterstock
Ya que estamos cerca, podemos disfrutar del sol y de la arena. Sitges se compara con San Tropez, en especial durante los cálidos meses del verano. Su playa ha sido premiada varias veces como la mejor de Europa, así que no está de más comprobar el porqué. Cuando el hambre haga acto de presencia, disponemos de numerosas opciones en el paseo marítimo. Hay todo tipo de opciones: un bocadillo, pintxos tradicionales y modernos, hamburguesas y mucho más por menos de 10 euros.
En la tarde nos espera, una vez más, el casco histórico de la ciudad. Hemos visto la Iglesia de Sant Bartomeu, pero aún nos quedan otros lugares. Las callejuelas nos conducirán al Palau del Rei Moro, el Palau Maricel o hasta la antigua muralla medieval. Si no queremos caminar sin rumbo o queremos una visita de mayor interés, existen guías que recorren los principales monumentos. A la noche, podemos volver a la playa para cenar junto al mar.

Atardecer en Sitges. / Pol.Albarran/Shutterstock
Llega el segundo día y no podemos perder el tiempo. Una visita a la Casa Bacardí nos permitirá conocer el origen del fundador de esta bebida. En la misma línea, las casas de indianos son una delicia. Fueron levantadas entre el siglo XVII y el XIX y muestran una parte de la historia de la ciudad. Tras esto, podemos disfrutar de un buen vermut en El Cable y comer en un arroz de calidad en La Zorra.

Casa Bacardi. Sitges. / Daria Pudenko/Shutterstock
La tarde podemos pasarla paseando, de manera calmada, por el paseo marítimo. Allí encontraremos la Sirena de Sitges, muy similar a la Copenhague. Una vez llega la noche, La Salseta es un restaurante clásico de la ciudad, en el cual podemos despedirnos con un buen recuerdo y el estómago lleno.

Casco histórico, Sitges. / Alicia Fdez/Shutterstock
En definitiva, 48 horas dan para mucho, incluso en una ciudad tan vibrante como Sitges. Pese al tiempo que disponemos, no hay que olvidar tomárselo con calma y disfrutar tanto de la comida como del mar y el patrimonio local.
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