En ruta por las villas marineras de la Costa da Morte

Disfrutar de unas fascinantes jornadas al borde del mar, donde observar la actividad febril de estas tierras gallega, resulta una experiencia única. Las descargas de pescado y marisco en el puerto, y las vertiginosas pujas en lonja, son tan ancestrales como singulares en Muros, Fisterra y Muxía. Escápate a las bocanas con más encanto de Galicia, la mejor propuesta para ver desde donde llegan los manjares del mar, directos a la mesa navideña.

Irene González
 | 
Foto: Pablo Charlón / GETTY

En Galicia el mar es un santuario único, que se despliega a los largo de sus 1 200 kilómetros de costa. La belleza de sus rías se fusiona con el magnífico patrimonio cultural, siempre ligado al fascinante mundo marítimo y pesquero.

DEA / PUBBLI AER FOTO / GETTY

Por ello, su espléndida gastronomía está basada en los manjares que proporciona el océano. Recorrer sus villas marineras supone una experiencia irrepetible, y unas sensaciones muy intensas. Galicia está cuajada de bateas en las que se producen los mejores mejillones del mundo; y de playas donde expertas mariscadoras cultivan berberechos, almejas o navajas.

Eloy Rodriguez / GETTY

Posee rincones únicos donde las olas rompen sobre las rocas, y en las que los bravos percebeiros desafían la naturaleza más salvaje para obtener los deseados percebes. Las Villas marineras poseen un perfil agreste y abierto al océano; pero también playas casi vírgenes donde fusionarse con la brisa y el olor a mar. El percebe está en su mejor momento, al igual que las sabrosas navajas, la lubina y el congrio. 

RibeirodosSantos / ISTOCK

Es momento de observar el desembarco de pulpo, lirio o cigala. Y de las sabrosas navajas, lubina y congrio, donde se encuentran los últimos secaderos artesanales. En diciembre no hay escapada más original y fascinante, que la de un par de jornadas al borde del mar, para sentir la febril la actividad de las primeras villas marineras de la Costa da Morte.

Jorisvo / ISTOCK

Es tiempo de percebe, el rey de la mesa navideña, y estos días son los perfectos para saber más sobre la arriesgada profesión. Saltando entre las rocas, o subiendo y bajando de una lancha, los profesionales recorren la parte de la costa en la que bate el mar.

Comienzan cuando la marea empieza a bajar, preferentemente en las piedras donde, precisamente, las corrientes son más fuertes. Es allí donde el percebe se alimenta mejor, gracias a la abundancia de plancton de las aguas costeras gallegas. Los más apreciados son los que llegan a tierra aún con un pedazo de roca adherido, con forma proporcionada, y ser más bien gruesos. 

Timothy Allen / GETTY

Este suculento plato, que en otros tiempos era comida de pobres, hoy está considerado como un manjar exquisito con sabor a mar. Agua a hervir, percebes echar, agua a hervir, percebes quitar, dice el refrán. Cocidos, a ser posible, en agua de mar, y tapados con un paño para que no se enfríen, es delicioso saborearlos acompañados de un blanco, como un albariño, o un godello.

Dorota and Mariusz Jarymowicz / GETTY

También son puertos de centolla, bogavante, cigala, bueyes de mar, pulpo y un sin fin de manjares del océano Las villas marineras de Muros, Fisterra y Muxía, poseen un perfil agreste, abierto al océano, y lleno de magia. En ellas está uno de los molinos de marea más grandes de España, se esconden lagunas y dunas que son paraíso de aves migratorias, y existe un río que desemboca en cascada al mar.

unikatdesign / ISTOCK

Las descargas de pescado en sus puertos, el bullicio de sus lonjas, las vertiginosas pujas, y el particular y vibrante sistema de subasta de los distintos productos, suponen una experiencia fascinante. En el Puente de Diciembre no hay plan más perfecto, que el de buscar los manjares del mar, para nuestra mesa navideña.

1 Muros

Pablo Charlón / GETTY

Esta villa, una de las más hermosas de Galicia, da nombre a una de las principales rías marisqueras de Galicia, la Ría de Muros-Noia. Su flota de bajura está compuesta por más de 150 barcos, que siempre están activos, y su lonja es una de las más importantes de la zona.

Pablo Charlón / GETTY

El puerto de Muros tiene algo especial, quizá sea su mucho movimiento que se acelera a la hora de la descarga del pescado y marisco. Es una experiencia observar esta actividad, sobre todo de las especies típicas del arte de arrastre como el pulpo, el lirio o la cigala.

Un paseo por este Conjunto Histórico Artístico, es entrar en los soportales de las casas con galerías blancas, donde antaño se resguardaban los marineros cuando arreglaban sus artes de pesca., y donde las mujeres lavaban y secaban el pescado. Imprescindible su casco histórico, y la Plaza de Pescadería Vella.

2 Fisterra

Eloy Rodriguez / GETTY

Fisterra, el finis terrae de los antiguos romanos que se asomaban al fin del mundo, cautivados por su singularidad geográfica, la más occidental que conocían, es puro deleite. Auténticamente marinera, posee una pujante lonja, y un atractivo puerto, desde el que el antiguo núcleo urbano, fue creciendo escalonadamente. Hoy, sus edificios de galerías blancas, que miran al mar, están como suspendidos de las cuestas que abrigan su fondeadero.

Ken Welsh / GETTY

El puerto de Fisterra es un goteo incesante de embarcaciones de palangre, de nasas, o de betas que regresan con la pesca. Es un ir y venir de marineros cargados con cajas de pescado, de camino a la subasta, y el mejor lugar del mundo para comer en cualquier bodegón.

La lonja de Fisterra, grande y moderna, es la primera turística de Galicia. Así que se convierte en un escaparate privilegiado para observar las animadas pujas, donde los precios se cantan a velocidad vertiginosa. 

3 Muxía

Eloy Rodriguez / GETTY

Muxía destila misticismo, historia, iglesias románicas, playas tranquilas, atardeceres de infarto, y una sensacional gastronomía marinera. En Muxía están los últimos secaderos artesanales de congrio que quedan en Europa, una tradición centenaria, ya que desde el siglo XV utilizan el mismo método para tratar el manjar.

Joel Carillet / ISTOCK

La estética de los secaderos de congrio impresiona. Son estructuras elaboradas con troncos de madera entrecruzados, a modo de jaulas, llamadas cabrias. Sobre ellas se extiende, o cuelga el pescado, previamente limpio y agujereado para que la acción combinada del sol y el viento del Atlántico lo cure.

MANIN Richard / GETTY

Esta zona es rica en pesca porque confluyen las principales corrientes oceánicas: la de Humboldt, la de Groenlandia y la que viene de Ciudad del Cabo. En ella, la pesca de bajura recoge exquisitos besugos, rapes y julianas. Y la que se realiza con aparejos, permite disfrutar de opulentas centollas, bueyes, bogavantes, nécoras y pulpos.

apgestoso / ISTOCK

Los productos de Muxía se subastan en A Coruña, pero su lonja sigue siendo imprescindible. Se ha convertido en un escaparate del arte donde se pretende revalorizar y visibilizar, el enorme papel que la mujer ha jugado en la vida marinera. En cualquiera de las marisquerías y restaurantes del puerto, o del centro de la villa, una empanada de maíz a base de congrio, o guiso de congrio, será una experiencia mística.