Pueblos mágicos de España: seis paraísos aquí al lado

Hay pueblos que conectan al visitante con sus raíces y costumbres. Tienen una historia que contar, porque muchos han sido escenario de hechos trascendentes. son lugares de grandes simbolismos y leyendas que, en ocasiones, como rezaba el realismo mágico, niegan poéticamente la realidad. Ahí está su atractivo simbólico y ya tienen una red que los impulsa turísticamente.

María Escribano
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Foto: Chechu de la Fuente / ISTOCK

En el Museo de los Duendes de la localidad mexicana de Huasca de Ocampo, en el estado de Hidalgo, hay visitantes que afirman haber salido con trenzas en el pelo que no llevaban a su entrada. ¿Los responsables? Esos fantásticos seres que le confieren al lugar su carácter mágico. Magia que también le aportan las espectaculares columnas basálticas de Santa María Regla, formadas hace 2,5 millones de años. No es extraño que Huasca de Ocampo fuera el primer pueblo en formar parte de la red Pueblos Mágicos de México. Este programa turístico, creado en 2001, busca la promoción y protección de sitios singulares del país con grandes atractivos histórico-culturales y con más de 20.000 habitantes.

Cascada del Cioyo, Castropol, Asturias. | Nando Lardi / ISTOCK

20 años se cumplen desde el nacimiento de esta iniciativa mexicana, que también se ha implantado en Chile y España. En España está impulsada por el Instituto de Desarrollo Local y Estudios Sociales IDL, una entidad sin ánimo de lucro, y está más centrada en el desarrollo turístico del medio rural, en poner en valor los recursos locales de pequeñas poblaciones para impulsar su turismo. Un equipo de expertos en desarrollo rural y local, junto a historiadores, sociólogos, arquitectos, técnicos de turismo, etc…, seleccionan pueblos de menos de 25.000 habitantes que pueden reunir las condiciones para ser mágicos basándose en 10 puntos.

Santa Cueva de Covadonga, en el concejo asturiano de Cangas de Onís. | Adrian Wojcik / ISTOCK

Entre ellos, la calidad y entorno urbano del pueblo, si cuenta con museos o centros de interpretación, si tiene monumentos históricos y religiosos, si hay rutas, senderos y espacios naturales a su alrededor… Además de otros intangibles que hacen que un pueblo sea único, mágico. Ahora bien, un pueblo no puede postularse por sí mismo a ser mágico. Es la propia red (pueblosmagicos.es) la que contacta con las autoridades locales para explicarles el programa y ver si tienen interés en participar en él.

En total, la red española, creada en 2017, está compuesta por 93 (la cifra asciende casi cada día) pueblos mágicos (132 en México) distribuidos a lo largo y ancho del país. El pasado diciembre se fallaron los segundos Premios Pueblos Mágicos, que han nombrado a Cangas de Onís el Pueblo Mágico de 2021. La localidad asturiana es una de las que forma parte de este artículo, junto a cinco municipios más; uno de ellos, Castropol, de los últimos en sumarse a ella.

Buendía

Esculpida en roca

Su asentamiento sobre un suelo de piedra arenisca motivó que Buendía, una localidad conquense en las estribaciones de La Alcarria, se convirtiera en un mundo de cuevas. En ellas se elaboraba vino mientras luzones, romanos, árabes y visigodos (estos últimos fundaron la villa) iban dejando en Buendía su huella, haciendo que hoy sus calles evoquen otras épocas. Tras visitar su Plaza Mayor porticada, su Pósito del siglo XVI o su Museo del Carro volvemos a centrarnos en esa arenisca que sirvió de molde para que dos escultores, Jorge Juan Maldonado y Eulogio Reguillo, empezaran en 1992 a crear la Ruta de las Caras (rutadelascaras.com), a la que se accede por un pórtico que separa el mundo real del universo misterioso.

David Blazquez

Dieciocho esculturas de gran tamaño (entre las que hay duendes, gigantes y hasta deidades hindúes) se concentran en un recorrido circular de 1,5 km sorprendiendo al senderista, que recorre la ruta con otro paisaje evocador a la vista, el del embalse de Buendía, que fue la mayor reserva artificial de agua europea de su época.

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No te pierdas: La ermita de Nuestra Señora de los Desamparados, incrustada en rocas dolomíticas similares a las de la Ciudad Encantada de Cuenca, solo que en esta última están dispuestas en horizontal.

Cambados 

Melancólicas ruinas

Tal vez los cuatro arcos románicos transversales que resisten en las ruinas de la primero iglesia y luego cementerio de Santa Mariña de Dozo forman una de esas estampas que el viajero se lleva para siempre de Cambados. El cementerio más melancólico del mundo, lo llamó el genial Álvaro Cunqueiro, y él de fantasía sabía un rato. Llegar a él desde Cambados a través de unas escaleras flanqueadas por árboles, ascendiendo hasta el Mirador de A Pastora, le otorga, claro, un extra de magia.

Shootdiem / ISTOCK

Ante el viajero se extenderá la fascinante ría de Arousa, junto a la que se asienta Cambados, un histórico enclave de calles de granito y capital del vino Albariño. Otras ruinas, esta vez ocultas en una bahía cerca de las aguas atlánticas, sorprenden al visitante. Son las de la torre de San Sadurniño, que pudo ser en su día faro o tener un uso administrativo y que algunos datan en época romana o fenicia. Muchas fueron las batallas que se libraron en torno a ella, incluso por parte de vikingos según la leyenda, lo que hizo que tuviera que ser reconstruida varias veces.

Juan Poza / ISTOCK

No te pierdas: Acceder a la torre en un mágico paseo cuando la marea baja, ya que está ubicada en una pequeña isla del mismo nombre frente a la playa A Mouta.

Cangas de Onís

La Asturias eterna

Una puerta abierta a la naturaleza y a la historia. Ahí está la magia de Cangas de Onís. A la naturaleza, por su excepcional ubicación entre las altas cumbres de los Picos de Europa y los ríos Sella y Güeña. A la historia, por guardar secretos desde la Prehistoria (con algunos de los yacimientos paleolíticos más importantes de la prehistoria asturiana, como un dolmen datado en el 3.000 a. C.) hasta la época romana (con su puente sobre el Sella del que prende la Cruz de la Victoria y sobre el que se construyó uno medieval) y la Reconquista (con la victoria de Don Pelayo en Covadonga en el año 722).

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Desde la Red de Pueblos Mágicos de España destacan el carácter de ciudad histórica de Cangas, “un continente turístico en el que se aúnan Historia, monumentos, naturaleza, cultura, gastronomía y productos locales”. La “Asturias Eterna”, pero también la Asturias gastronómica, con su queso de denominación de origen Gamonéu o su ternera… Y la Asturias activa, que se puede poner en práctica descendiendo el Sella en canoa o haciendo senderismo por el Parque Nacional de los Picos de Europa.

SusanaValera / ISTOCK

No te pierdas: acercarte al Santuario de Covadonga y visitar la espectacular Santa Cueva, donde descansan la Santina, el Rey Pelayo y su esposa Gaudiosa.

Castropol

Entre xanas y trasgos

Su situación, justo en el estuario que separa Asturias de Galicia, en la ría del Eo, ya es fascinante. Cruzar de una orilla a otra a través del Puente de los Santos es una experiencia religiosa literalmente, ya que el puente se llama así por unir la capilla de San Román, en el lado asturiano, con la de San Miguel, en el gallego. Una ría que, según cuenta la leyenda, guarda un tesoro escondido en dos galeras españolas que se hundieron durante una persecución de los ingleses. Y también es mágico ser uno de los lugares asturianos con más alta densidad de castros, poblados fortificados que datan desde la Edad del Bronce.

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Los que buscan aventura la encuentran internándose en la cascada del Cioyo, lugar de reunión de xanas y trasgos, personajes de la mitología asturiana que, según la leyenda, habitan zonas boscosas. Para llegar a ella hay que sortear piedras y raíces de árboles, además de a estas ninfas y duendes. Pero la recompensa es grande: saltos de agua anticipan la gran cascada, que forma parte de la, desde 2007, Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Terras de Burón.

Nando Lardi / ISTOCK

No te pierdas: visitar un criadero de ostras, que crecen como por arte de magia hasta las trescientas toneladas en este estuario.

Iznájar

Embrujo cordobés

El rincón del beso. Así se conoce a uno de los rinconcitos del Patio de las Comedias de Iznájar, un lugar que bien sirve para resumir la historia del municipio más al sur de la provincia de Córdoba: en la época medieval fue alcaicería musulmana, en 1531 se convirtió en un patio de comedias y en 1645 pasó a ser un patio vecinal con sus características macetas azules repletas de flores. Iznájar forma parte de la Subbética Cordobesa y este 2021 ostenta el Premio Turismo Rural otorgado por Pueblos Mágicos de España. Turismo rural que tiene su máximo exponente en el embalse de Iznájar, el Lago de Andalucía.

Ken Welsh

De él parten rutas senderistas que dan a conocer un entorno casi virgen y que desvelan, cuando las aguas del embalse bajan, hasta yacimientos romanos de los siglos III y IV. Es en el castillo Hisn-Ashar, que da nombre al municipio, donde la leyenda atrapa a Iznájar. En él se encuentra la entrada a una gruta, la Cueva de la Reina, donde la reina fue asaltada por los caballeros Molero, que le quitaron las llaves del castillo y desde la gruta lo asediaron.

Pablo Utrilla / ISTOCK

No te pierdas: la Torre del Homenaje del castillo Hisn-Ashar, que bien mereció los versos que le dedicó Alberti.

Luarca

Leyendas marineras

Decía Severo Ochoa, su ciudadano más ilustre, que en Luarca se le saturaban los sentidos con tanta naturaleza. Uno de sus paseos favoritos era por la playa de Portizuelo, enclave fascinante por sus rocas con formas caprichosas, como la Piedra El Óleo, llamada así por ser motivo de inspiración para pintores. Otra playa inspiradora es la de Cueva, cerrada en su parte oriental por la banda cuarcítica del Cabo Busto. En él, entre el Paleolítico Inferior y Medio, se establecieron los primeros pobladores de la cornisa cantábrica.

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Pero si algo es Luarca, además de inspiradora, es marinera. Lo es su barrio del Cambaral, donde se asentaron los primeros pescadores al pie de la Atalaya, que concentra tres de los lugares más sobrecogedores de la ciudad: la capilla, el cementerio (para muchos, el más bonito del mundo) y el faro. Estos pescadores son los que, a lo largo de los años, se han topado con los mágicos calamares gigantes de la costa asturiana que Julio Verne incluyó en sus Veinte mil leguas de viaje submarino.

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No te pierdas: el Puente del Beso, el último lugar en el que se besaron el capturado pirata berberisco Cambaral y la hija del señor de Luarca antes de que el señor les cortara la cabeza.