Los 20 pueblos más bonitos de España en 2021

El equipo de redacción de 'Viajar' nos hemos sentado para dar nuestro veredicto sobre los pueblos con más encanto de España. No ha sido nada fácil, pero por fin tenemos nuestra flamante lista para este año

Redacción VIAJAR
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Foto: xavierarnau / ISTOCK

Pocas cosas existen más subjetivas e inexactas que la belleza. En VIAJAR, aun así, nos hemos aventurado a elegir los 20 pueblos de España que, para el equipo que forma esta publicación, nos parecen los más bonitos este año 2021. No siempre es necesario que tenga el mejor monumento, la costa más paradisíaca, los paisajes más frondosos o las fachadas más imponentes. A veces, pequeños detalles como un par de calles adoquinadas o una cálida iluminación nocturna han bastado para cautivarnos. Somos conscientes de que se han quedado fuera muchos pueblos que merecerían estar aquí. Tal vez el año que viene...

Nota: la numeración no tiene que ver con un ranking. En esta lista no hay primeros ni últimos

1. Potes (Cantabria)

Vilches / ISTOCK

En la confluencia de cuatro valles y los ríos Quiviesa y Deva, este último nacido en los cercanos Picos de Europa, el centro de uno de los pueblos más bonitos de España desprende encanto por cada adoquín y pasearlo es recorrer puentes, torres y caserones de magníficas fachadas. De hecho, Potes es conocida como la villa de los puentes y las torres. Respecto a estas últimas, destacan dos torres en Potes: la del Infantado, que es hoy sede de exposiciones, y la de Orejón de la Lama, ambas del siglo XV.

Su gastronomía es uno de sus puntos fuertes (con el cocido lebaniego como una de las estrellas de Potes), pero para nosotros lo mejor de este pueblo es dejarse perder por sus callejuelas… y tomárselo con calma.

Además de admirar su casco histórico y saborear su cocina, también se puede practicar senderismo, bicicleta de montaña, turismo ecuestre, escalada, parapente, caza y pesca en Potes.

2. Tazones (Asturias)

Tubamirum

El contraste entre el azul intenso del Atlántico y el verde más intenso aún de los bosques que se desparraman entre acantilados es una estampa típica de la costa asturiana. Y en medio de uno y otro, encontramos este pueblo de indudable naturaleza pesquera, uno de los más bonitos de España, donde huele a sal en cada rincón. La madera colorida de las barcas de su puerto parece sacada de la de los balcones de sus casitas de cuento… ¿o es al revés?

Tazones es el único puerto asturiano con carácter imperial y forma parte de las rutas imperiales de Carlos V en Europa. Fue el primero que conoció el emperador en su primer viaje a la península, en septiembre de 1517. Este hecho histórico se recrea cada mes de agosto en una fiesta que está declarada de Interés Turístico.

Y ya que estamos en Asturias... si te apetece un sabroso tour del queso de Cabrales, lo tienes en este enlace.

Cuando la marea baja, se pueden buscar huellas de dinosaurios en su costa o acercarse a la zona del faro, uno de los mejor conservados del litoral asturiano. Y por supuesto, degustar los pescados y mariscos que cada día se subastan en la lonja de Tazones y llegan a restaurantes y sidrerías.

3. Getaria (Euskadi)

jon chica parada / ISTOCK

Parece mentira que de un pueblo tan pequeño salga tanto talento: aquí nació Juan Sebastián Elcano, y fue también hogar del diseñador Balenciaga. Aunque muchos dirán que es donde se comen el mejor besugo y rodaballo del mundo, a nosotros lo que nos encandila es la forma del cerro que nace de sus entrañas para lanzarse al mar: el Ratón de Getaria visto de perfil es la viva estampa de un roedor flotando en el agua. 

Entre otros atractivos, Getaria se merece ser uno de los pueblos más bonitos de España por su casco antiguo, que salva importantes desniveles con escaleras y pendientes. Originalmente, el conjunto estaba amurallado y tenía torres, aunque actualmente no se conservan. Uno de sus pasadizos más famosos es el que pasa bajo la iglesia de San Salvador y une la calle Mayor con las escaleras que llevan al puerto. Es el Katrapona y es un vestigio de las antiguas defensas.

La iglesia de San Salvador y varias casas-torre de piedra destacan también en el casco antiguo. Y ya en la zona de playa, la de Malkorbe, muy cercana al puerto y al monte San Antón. De aguas tranquilas, predomina la bandera verde en temporada playera y es ideal para deportes náuticos como la vela, el piragüismo o el buceo. 

4. Elantxobe (Euskadi)

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Se ubica en la ladera rocosa del Cabo Ogoño. Su puerto pesquero sigue intacto desde el siglo XVI, como un testigo impertérrito del paso del tiempo.

Elantxobe cuenta con dos espacios diferenciados, la parte alta y la parte baja. La zona alta cuenta con impresionantes miradores al mar Cantábrico y al propio núcleo urbano. En la parte baja es donde está el puerto y sus famosas piscinas naturales.

Respecto a la arquitectura de la villa, Elantxobe destaca por ser algo diferente a la que se puede encontrar en el resto del País Vasco. Elantxobe está lleno de construcciones neoclásicas que se concentran en la calle principal, Kale Nagusia. Cerca de ella está también la iglesia de San Nicolás de Bari, construida en 1803 por la cofradía de mercantes y arrantzales (pescadores) y en la que destaca su retablo barroco. 

5. Calatañazor (Castilla y León)

Jose Luis Alvarez Esteban

Es, a nuestro parecer, el pueblo más bonito de Soria, y está entre los 20 pueblos más bonitos de España porque pocos municipios conservan con tanto prurito la autenticidad en cada una de sus calles: fachadas de adobe y barro, balcones de madera, calzadas empedradas y murallas en un estado sorprendente para ser una villa con más de 1.000 años te trasladan directamente a la Edad Media. 

Además, Catalañazor cuenta con un entorno privilegiado, con bellos espacios naturales, como su sabinar, uno de los mejor conservados del planeta. También es posible visitar los restos de Voluce, un asentamiento celtibérico.

Desde su antiguo castillo, del que hoy se conservan algunas paredes del patio de armas y un lienzo, se puede contemplar el Valle de la Sangre, una extensa llanura donde se localiza la legendaria derrota de Almanzor en el año 1002 y que dio lugar a la frase: “En Calatañazor, Almanzor perdió el tambor”. 

6. Chinchilla de Montearagón (Castilla-La Mancha)

Le damos los buenos días al viernes desde las casas-cueva de Chinchilla que se encuentran en Monte-Aragón. Fueron construidas bajo tierra para aprovechar el frescor en verano y el calor en invierno. Este lugar constituye un importante legado arquitéctonico.      | cribea / ISTOCK

Esta villa medieval, a escasos minutos de Albacete, tiene su mayor encanto en un extremo: justo donde empiezan la Cuevas del Agujero, viviendas excavadas en la roca hace siglo por pastores que vivían allí junto al ganado. Hoy están encaladas y tienen luz eléctrica y agua corriente, y con sus largas chimeneas blancas dan una estampa digna de una novela de Tolkien. 

Pero también hay muestras de calzada y puentes romanos en uno de los pueblos más bonitos de España. Y restos de muralla y de baños árabes de las épocas califal y almohade. Y aún más atrás en el tiempo, restos de pobladores íberos materializados en la necrópolis de Pozo Moro, del siglo V a. C.

El claustro mudéjar del convento de Santo Domingo es otra de las joyas de esta, a su vez, llamada joya del Llano. Está estructurado en dos cuerpos, con arcos apuntados de ladrillo del siglo XIV y arcos escarzanos del XV. En el convento estuvo hospedado San Vicente Ferrer en abril de 1411. 

7. Buitrago del Lozoya (Madrid)

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Lo que realmente hace especial a este pueblo, uno de los más bonitos de España, es su enclave, justo en el tortuoso meandro del río Lozoya: según desde donde lo mires, se diría que está sobre un islote. Es el único pueblo de Madrid que conserva íntegro su recinto amurallado, y eso que data del siglo XI. 

Además de su espectacular muralla, en Buitrago del Lozoya destacan el Castillo de los Mendoza, de los siglos XIV y XV y en el que residieron la reina Juana de Portugal y su hija, la Beltraneja; el Palacio del Bosque, mandado levantar a finales del XVI por el duque del Infantado; y la Torre del Reloj, en la Plaza de la Constitución y construida en el siglo XIV, su base aloja el acceso principal al recinto amurallado.

Y cuando estés en este maravilloso pueblo... si quieres una visita guiada por Buitrago de Lozoya, lo tienes en este enlace.

Y quizá el lugar más romántico sea el Puente del Arrabal, al norte del recinto medieval de Buitrago del Lozoya y construido enteramente en piedra de granito. Contemplar desde él las aguas el río Lozoya es una experiencia reconfortante. 

8. Cehegín (Murcia)

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En el corazón de la comarca del Noroeste, por esta localidad se asentaron diferentes civilizaciones, desde pobladores prehistóricos hasta cristianos, pasando por visigodos, árabes y romanos. Por eso su centro histórico es imponente y lleno de una irresistible mezcolanza cultural y estética. Déjate embelesar por sus palacetes, sus iglesias y sus conventos. 

Entre ellos, quizá el más importante es el Convento de San Esteban, íntimamente relacionado con la iglesia de las Maravillas, donde se alberga desde 1725 a la patrona de la ciudad de Cehegín, Nuestra Señora de las Maravillas, y que custodian los franciscanos del convento.

El palacete conocido como Casa de Doña Blanca es el que marca la presencia del visitante en el casco antiguo y la torre del Pozo, conocida popularmente como el Alcázar, el vestigio de las antiguas fortificaciones que tenía la villa. 

9. Ochagavía (Navarra)

jon chica parada / ISTOCK

Enclavado en pleno Valle de Salazar, donde confluyen los ríos Zatoia y Anduña y rodeado de bosques frondosos y algunas montañas que alcanzan los 2.000 metros de altura, en Ochagavía armonizan la arquitectura de sus formidables monumentos con la prodigiosa estampa natural que se percibe desde cada uno de sus rincones. 

Respecto a dicha arquitectura, tres son las construcciones más típicas de uno de los pueblos más bonitos de España este 2021: sus casas de piedra, con sus tejados a dos o cuatro aguas y separadas unas de otras por un espacio denominado etxekarte; sus palacios medievales, como el de Urrutia, Iriarte y Donamaría; y su puente medieval o de piedra sobre el río Anduña.

Sus casas blasonadas de los siglos XVIII y XIX completan su espectacular patrimonio arquitectónico. 

10. Robledillo de Gata (Extremadura)

Juan Carlos Hernández Hernández / ISTOCK

En plena Sierra de Gata, casi escondido entre los bancales del Valle del Árrago. Quizá debido a su emplazamiento, su arquitectura popular se basa en pizarra, madera y barro, y se conserva también que se declaró Conjunto Histórico. No llega a los 10 habitantes, pero tienes infinitas callejuelas para perderte. 

Robledillo presume también de molino, el Molino del Medio, un molino antiguo de aceite perfectamente conservado y en el que incluso se pueden hacer catas de aceite.

También puede presumir de su iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI, una iglesia singular por presentar una atípica planta hexagonal, un gran pórtico de rueda y una sacristía con artesonado mudéjar. 

11. Sallent de Gállego (Aragón)

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Situado a 1.305 metros de altitud, junto al embalse de Lanuza y bajo la Peña Foratata, aquí puedes decir lo de “parece una estampa suiza” sin miedo a exagerar. Este pueblo pirenaico mantiene intactas sus calles y fachadas empedradas, su puente medieval y su iglesia gótica del siglo XVI. ¿Tendrá algo que ver el frío invernal cuando todo se cubre de blanco?

Sallent de Gállego también es especial por tener a escasos kilómetros Aramón Formigal-Panticosa, la estación de esquí con más kilómetros esquiables de España, y también se puede llegar andando al monte Pacino, a través de un sendero que parte desde el pueblo.

Dentro de Sallent, recomendamos un lugar singular: el antiguo Mentidero, punto de reuniones y conversaciones en el pasado con paredes de piedra y tejadillo que enmarca un arco de medio punto con armazón de madera. Descansar en su banco corrido de piedra es obligatorio.

12. Pampaneira (Andalucía)

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En el barranco de Poqueira, en plena comarca de La Alpujarra, este pueblecito de cuento de aspecto y cultura bereberes tiene esa extraña energía que sobrevuela esta zona montañosa granadina. 

Junto con Bubión y Capileira es Conjunto Histórico Artístico por haber mantenido ese aspecto bereber en la arquitectura de sus casas y sus calles. Para curiosos, el nombre de este pueblo, uno de los más bonitos de España por derecho propio, viene del adjetivo latino pampanarius, que significa productor de pámpanos, es decir, terreno de viñas.

Pampaneira es un lugar en el que poder comprar jarapas, tejidos de alegres colores y de diferentes tamaños tejidos que se hacen con telas de desecho y que son una de las claves de su artesanía. Y respecto a su gastronomía, en Pampaneira es donde los platos de ascendencia morisca y cristiana se dan la mano, con sus famosos productos derivados del cerdo. 

13. Mojácar (Andalucía) 

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Situado en lo alto de una montaña (o de un cerro grande), Mojácar es como crema blanca que se desparrama por sus laderas. En la falda se encuentra con el mar y sus playas, y tal vez esta parte, la más turistificada, sea la menos bella. Pero el casco antiguo que repta hasta la cumbre por pendientes adoquinadas no ha perdido un ápice de su encanto. 

Una de las mejores maneras de contemplar las vistas desde uno de los pueblos más bonitos de España es a través de sus miradores. Desde el mirador de la Plaza Nueva se vislumbra el valle limitado por las sierras de Cabrera, Bédar y Almagrera y también el lecho del río Aguas. El mirador del Castillo tiene una vista frontal al mar y en él se conserva un antiguo aljibe de origen musulmán.

Otro de los lugares más bonitos de Mojácar es la plaza del Parterre. Se cree que fue una antigua necrópolis árabe y actualmente se encuentra porticada. Para refrescarse, nada como acercarse a la fuente de 12 caños, también probablemente de origen árabe y lugar neurálgico de la vida social mojaquera. 

14. Cadaqués (Cataluña)

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Cuando uno piensa en Costa Brava, es muy posible que le venga una imagen de Cadaqués a la cabeza: su casco histórico con sus casas blancas ribeteado con detalles azules y las aguas cristalinas de la bahía son el epítome de la belleza de la zona. 

Por ello el pintor Salvador Dalí la convirtió en su refugio. Imprescindible visitar su casco antiguo y su iglesia de Santa María para conocer la historia de la villa. Desde esta última están las mejores vistas de Cadaqués, su bahía y hasta el faro de Cala Nans. Del antiguo recinto amurallado solo se conserva hoy un antiguo baluarte, integrado en el ayuntamiento.

Otra particularidad de este bonito pueblo es el rastel, el antiguo pavimento que aún se conserva en el núcleo antiguo. Hecho a mano con piedras extraídas de la orilla del mar que han sido modeladas por el vaivén de las olas, en la calle del Call es donde mejor se conserva.

Y volviendo a Dalí, la actual Casa-Museo de Portlligat es una de las visitas obligadas si uno recala en Cadaqués. Es el lugar donde vivió y trabajó habitualmente hasta que en 1982, con la muerte de Gala, el pintor fijó su residencia en el castillo de Púbol. 

15. Garachico (Islas Canarias)

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Este pueblito de calles adoquinadas está al noreste de Tenerife, donde el turismo aún no lo ha devorado todo y encontramos la belleza natural más escarpada de la isla. Fue devastado en el siglo XVIII, pero numerosas familias de la zona lo reconstruyeron y recuperaron su estilo original, con la arquitectura medieval de la zona. Lo hicieron tan bien que en 1994 fue declarado Bien de Interés Cultural. 

Su muelle viejo aún conserva el primigenio pavimento adoquinado, pero también se pueden tener conexiones con el pasado en la Casa el Molino, único vestigio de un conjunto de molinos harineros que desaparecieron a lo largo del siglo XIX, y en el Castillo-Fortaleza de San Miguel, de 1575, que pudo escapar de los destrozos ocasionados por la erupción de 1706.

Garachico también es naturaleza, presente en su famoso Roque, Paraje Natural de Interés Nacional del Islote de Garachico, o en el Paisaje Protegido de los Acantilados de La Culata, un acantilado marino fósil de gran interés geológico. 

16. Játiva (Comunidad Valenciana)

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Fue una de las poblaciones más importantes del Reino de Valencia y hoy es una de las más monumentales de España. No es extraño que exude historia por todos sus poros. Uno de sus principales atractivos es su castillo, uno de los más formidables y mejor conservados de España. Preside el cerro Venissa, y desde allí tienes unas vistas inmejorables del pueblo y de la comarca. 

Su núcleo antiguo fue declarado Conjunto-Histórico Artístico en 1982 y en él se encuentran la Colegiata, el hospital Reial, las ermitas de Sant Feliu, Sant Josep i Santa Anna o la casa natal del papa Alejandro VI (Xátiva dio dos papás Borja a la historia).

También en el centro histórico destaca la plaça de la Trinitat, uno de los espacios más emblemáticos de Xàtiva y rodeado de edificios singulares, como el Palacio de Alarcón o el Convento de la Trinitat. En la plaza desemboca la famosa calle Montcada, donde la nobleza edificó palacios y aún hoy pueden verse sus portadas de piedra, sus escudos heráldicos y sus balcones de forja y cerámica. 

17. Combarro (Galicia) 

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Es, posiblemente, la localidad más bella de las Rías Baixas, si no de toda Galicia. Su espíritu marinero lo vuelve un pueblo colorido cuyas tonalidades se intensifican bajo el sol. Y es que esta zona tiene una suerte de microclima que poco tiene que ver con la típica grisura gallega… Pero lo que lo hace único son sus 60 hórreos, una construcción típica de Galicia y Asturias en vías de extinción, que aquí se ha cuidado con mimo, de ahí su buen estado. 

Dos construcciones más hacen especial a Combarro: los cruceiros, que datan de los siglos XVIII y XIX y marcan ese cruce entre caminos o la ubicación de ermitas, iglesias y cementerios (en Combarro cuentan con una peculiaridad: la figura de la Virgen suele mirar siempre al mar y la del Cristo hacia tierra), y las casas marineras, cuyo origen se remonta al siglo XVII.

Estas últimas son antiguas casas marineras con balconadas de piedra o madera y estrechos soportales y que se pueden admirar sobre todo en la calle A Rúa. 

18. Ezcaray (La Rioja)

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Se considera como la 'Primera villa turística de La Rioja' y no es para menos. Las calles de Ezcaray combinan el encanto popular de la arquitectura tradicional con la majestuosidad de palacios y casas solariegas. 

Más atractivos hacen a Ezcaray merecedora del título de uno de los pueblos más bonitos de España, como su Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, fundada en 1752, o los diferentes puentes sobre el río Oja.

Por supuesto, para fans del esquí, a 14 kilómetros se encuentra la estación de Valdezcaray. Y es que Ezcaray está rodeado de un entorno natural, en el que el senderismo es el rey. Por los alrededores de la villa riojana se pueden admirar frutales, chopeas, hayedos y pinos en una de las siete rutas que hay tipificadas para los fans del turismo activo.. 

19. Banyalbufar (Baleares)

JohanSjolander

En plena Serra de Tramuntana, al oeste de la isla de Mallorca, se encuentra la pequeña población de Banyalbufar. En la ladera de la montaña y a escasos metros del mar, Banyalbufar ofrece una vista espectacular del tranquilo mar Mediterráneo, al cual se puede acceder desde una cala de aguas turquesas resguardada por altos acantilados. El pueblo conserva la esencia mallorquina más verdadera, y destaca por sus viñedos distribuidos en terrazas. Así que no olvides probar algunos de sus vinos en los restaurantes tradicionales de la zona.

Tampoco hay que olvidarse de acceder a la Torre de Es Verger si uno quiere llevarse una de las fotografías más bonitas de la zona. En dirección a Estellencs, a unos tres kilómetros de Banyalbufar, se encuentra esta torre construida en 1579 para vigilar los ataques marítimos por parte de los sarracenos. También se la conoce como el mirador de las almas.

Otro de los lugares más fotografiables pasa por el barrio de Es Penyal, situado en la parte alta de la villa, al que se llega por una de las dos escalinatas que flanquean la iglesia. Las casas más antiguas del pueblo están aquí.

20 Fornells (Baleares)

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El blanco de sus casas y el azul de sus aguas logran un contraste perfecto en el pueblo menorquín de Fornells. Esta villa marinera ofrece planes tan idílicos como caminar por el paseo marítimo del puerto a la sombra de las palmeras, bañarse en las aguas tranquilas de sus calas prácticamente vírgenes y, cómo no, disfrutar de una tradicional y aclamada caldereta de langosta, uno de los platos más típicos de la isla.

También típicos de este pueblo, uno de los 20 pueblos más bonitos de España en 2021, son la Torre de Fornells, una torre de defensa de principios del XIX que hoy forma parte de la Red Menorca Monumental; la Casa del Contramaestre, una antigua estación de salvamento de náufragos, y el antiguo castillo de San Antonio, del siglo XVI y que supuso la génesis del pueblo de Fornells.

Perderse en las cuevas que rodean la zona, la Cova de Na Polida, la cova dels Anglesos o las coves d’es Llamp, es otra de las atracciones de Fornells. Muchas de ellas son submarinas y se puede acceder buceando.

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