Nimes, Arlés y Orange: viaje al triángulo romano del sureste francés

¡Ave, viajeros! Las huellas romanas en el sur de Francia os saludan: anfiteatros, arcos, torres, acueductos...

María Escribano
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Foto: Max Labeille / ISTOCK

El imperio romano dejó una huella imborrable en casi todo el continente europeo, pero hoy vamos a centrarnos en la que dejó en el sureste de Francia. Tres poblaciones, Nimes, Arlés y Orange, son hoy focos de viajeros en parte gracias a su legado romano, realmente bien conservado. ¿Te apuntas con nosotros a este viaje?

Nimes 

Varios son los vestigios romanos en esta ciudad francesa. Una manera de entender qué significó Nimes en el mundo romano es visitar el Museo de la Romanité de la ciudad, que cuesta 8 euros. Una vez con la lección aprendida, nada mejor que patearse la ciudad para encontrarse frente a frente con los edificios de la época de Augusto y de sus sucesores. Tal vez el más espectacular es las Arènes, el que dicen es el anfiteatro romano mejor conservado del mundo. Data de finales del siglo I y principios del siglo II, tiene 133 metros de longitud y 101 metros de anchura y puede albergar hasta 24.000 espectadores. Hoy ya no hay luchas de gladiadores, pero sí de toreros frente al toro y otros espectáculos musicales. 

Se construyó a finales del siglo I de nuestra era.  | D. R.

A unos cinco minutos andando del anfiteatro romano está la preciosa Maison Carrée, un templo de finales del siglo I en el que destacan sus columnas con capiteles corintios. Dentro se ofrece un vídeo teatralizado con la historia de la ciudad en época romana. 

Dentro se proyecta una película sobre el nacimiento de Nimes.  | D. R.

Para buscar el fresquito en una ciudad que en agosto puede registrar temperaturas realmente sofocantes, nada mejor que darse un paseo por el jardín de la Fontaine. Fue levantado en el siglo XVIII, pero en él se encuentran los antiguos restos del templo de Diana, también vestigio romano. También dentro del jardín, pero en lo más alto, se encuentra la Tour Magne. De forma regular octogonal y compuesta por tres plantas, se construía en el año 15 antes de nuestra era. Hoy la última planta ha desaparecido y la torre solo tiene una altura de 32 metros, pero aun así, es muy alta.

Forma parte de la muralla de Augusto.  | D. R.

También importante es la Puerta Auguste, por la que pasaba la vía Domitia, una de las principales entradas de la ciudad antigua. Está compuesta por dos arcos centrales destinados a los vehículos, enmarcados por dos arcadas más pequeñas para los peatones. Dentro, una estatua de Augusto. 

La Via Domitia atravesaba la ciudad por esta puerta.  | D. R.

Y por último, pero quizá el más importante, está el Pont du Gard, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Los romanos construyeron este puente en el siglo I d. C. para cruzar el valle del Gardon. Es el más alto del mundo romano, 48 metros, y está compuesto por tres niveles de soportales superpuestos.

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Arlés

La propia ciudad es Patrimonio Mundial de la Humanidad. Y también cuenta con un anfiteatro romano digno de visitarse. Se construyó en los años 80-90 poco después de haberse levantado el Coliseo de Roma; de ahí, que tome de él sus principales características. 

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Increíble es también el teatro romano de la ciudad que cautivó en su día a pintores como Van Gogh. Es uno de los primeros teatros de piedra del mundo romano y mientras se estaba excavando en el siglo XVII apareció la famosa escultura Venus de Arlés, que actualmente está en el Louvre. 

Es Patrimonio de la Humanidad.  | sdstockphoto / ISTOCK

La presencia de emperadores romanos viviendo en estas ciudades francesas propició la construcción de nuevos edificios, como es el caso de las termas de Arlés. Durante la estancia de Constantino I en la ciudad, a principios del siglo IV, este mandó construir unas termas a las orillas del Ródano. 

Entre los elementos más curiosos de la época romana en Arlés destaca su criptopórtico. Se trata de una galería subterránea que discurría por debajo del foro y que servía probablemente para almacenar cosas o para sostener el propio foro. Es realmente una oportunidad única para ver uno de los pocos criptopórticos que se encuentran en pie. 

Y como no hay fiesta romana que se precie sin circo, Arlés también tiene el suyo. Está situado al suroeste de la ciudad y se construyó en el siglo II. Se usaba principalmente para carreras de caballos y carros, pero también para veces para luchas de caballería y algún tipo de caza.

ORANGE

Dos monumentos Patrimonio Mundial de la UNESCO tiene Orange en su haber: el único teatro romano en Europa que ha conservado su muro escénico y un arco del triunfo. El primero data de principios del siglo I y el hecho de haber mantenido intacto el muro del escenario lo hace especial. Hoy en él se canta ópera.

Así de bien se conserva.  | trabantos / ISTOCK

Respecto al arco, se sitúa en la época de Augusto o Tiberio, pero algunos lo datan más tarde. Decorado con motivos militares, el arco de Orange sirvió de modelo para los de Septimio Severo y Constantino en Roma. 

Sirvió de modelo para otros arcos posteriores en Roma.  | Peter Fleming / ISTOCK

Orange fue fundada por los legionarios romanos de la II legión Gallica alrededor del año 30 a.C, con el nombre de Arausio. Y además de su teatro y su arco del triunfo, también se pueden admirar en ellas restos de una muralla romana y de un acueducto y el muro oeste del Foro perfectamente conservado. 

No lejos de Orange, a unos 35 kilómetros al nordeste, se encuentra la Vaison-la-Romaine, una villa situada a orillas del río Ouvèze y que está separada en dos zonas: la parte baja, donde se encuentra la vieja ciudad romana fundada en el 125 a. C. y la parte alta, donde está el castillo y la villa medieval. En la parte romana puedes visitar los restos del teatro erigido en el siglo I d.C durante el reinado del emperador Claudio.

Situada en la Provenza. | Max Labeille / ISTOCK