Mauke, el sueño polinesio
La isla jardín en el archipiélago de las Cook es un paraíso bajo el sol.

Isla de Mauke, Islas Cook / Newlink
Las Islas Cook son exactamente lo que se imagina cuando alguien alude a un paraíso exótico. Estas 15 islas nada tienen que envidiar a sus vecinas en Hawai y Nueva Zelanda. La belleza de sus playas y la exuberancia de sus especies autóctonas, conviven en armonía con el discreto turismo y los productores de frutas cítricas y perlas negras. Con capital en la isla Rarotonga, su gran icono es la isla Aitutaki, cuya laguna se considera una de las más bellas del mundo.
Uno de estos edenes flotantes es Mauke, una isla cuyo nombre significa “donde mi corazón descansa” en maorí, apelativo más que adecuado según afirma todo aquel que visita este rincón del sur del Pacífico. Mauke se dibuja como un jardín flotante en la parte sur del archipiélago de las Cook, en el corazón de la Polinesia Neozelandesa, al oeste del Reino de Tonga y al este de Tahití. Los cerca de 300 habitantes de la isla se sienten muy orgullosos de sus jardines particulares, cuya sorprendente belleza denota horas de trabajo y delicados cuidados. Estos jardines se integran perfectamente entre las flores silvestres, las plantaciones y la maleza tropical. Rebuscando entre este manto de vegetación, aparecen misteriosas cuevas en cuyo interior se ocultan piscinas naturales de aguas cristalinas.
Los tesoros de la isla de Mauke
Sobre la cala Araiti, corta el horizonte un fascinante acantilado cuya leyenda forma parte de las raíces primigenias de la isla. Los habitantes cuentan que hace muchos años, Kea, una hermosa mujer de Mauke, murió tras esperar en vano a que su marido, Paikea, regresara de la pesca. Un montículo de piedras y una pequeña placa cubren los restos de Kea. Los habitantes de Mauke creen que Paikea llegó finalmente a la costa este de Nueva Zelanda.

Isla de Mauke, Islas Cook / Newlink
Otro de los símbolos indiscutibles de Mauke son sus guirnaldas aromáticas de maire. Las hojas de esta planta crecen entre formaciones coralinas- conocidas como makatea- y son recolectadas por las mujeres isleñas, quienes también las trenzan a mano y exportan a Hawai, donde son muy demandadas para ceremonias especiales. El akari pi es otro de los reclamos de la isla. Este aceite milagroso se elabora con aceite de coco y hierba pi, que se exporta a Rarotonga, famoso por sus propiedades curativas y perfecto para el masaje. La pieza arquitectónica central es la Iglesia Cristiana de las Islas Cook. Considerada la más singular del país, su techo pintado con colores primarios vivos resalta sobre el calado blanco de sus muros. Según cuenta la leyenda, dos pueblos enemigos luchaban encarnizadamente por construir y pintar la iglesia a su manera. Finalmente, acordaron construir dos entradas y dividir la misma iglesia en dos áreas separadas, de modo que cada poblado diseñó una mitad del interior a su antojo. El resultado fue un curioso decorado en dos partes diferenciadas, todavía visible al entrar al templo.

Isla de Mauke, Islas Cook / Newlink
Sin la menor duda, parte de la magia de la isla de Mauke es la inexistencia de la masificación turística. Al tratarse de una isla bastante menos conocida que el resto de sus homólogas polinesias, visitar Mauke es garantía de retiro en privacidad y tranquilidad absolutas. Además, sus habitantes mantienen las antiguas tradiciones hospitalarias -llamadas ‘ui tupuna’- y se muestran muy amigables con los visitantes, invitándoles a ajustarse a un ritmo y a un estilo de vida muy diferentes a los de Occidente.
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