La Ciudad Vieja de Praga

El centro de Praga es el corazón que bombea vida al resto de la urbe. En sus alrededores se puede pasear esquivando los lugares típicos para realizar buenas compras en tiendas singulares y disfrutar del encanto de sus calles.

Luis Uribarri

"Vine a Praga a romper esta canción/ por motivos que no voy a explicarte/ a orillas del Moldava/ las olas me empujaban/ a dejarte por darte la razón". La estrofa pertenece al último álbum de Joaquín Sabina, Vinagre y Rosas, compuesto en la capital checa. El periodista, escritor y viajero Maurilio de Miguel, en la biografía más personal de las que se han escrito sobre Sabina, Eso será poesía. Sabina antes de Sabina (Ed. Martínez Roca, 2005), escribe: "Viajar es una forma de correr más deprisa que la vida y adelantarse al paso del tiempo. Por eso Sabina, incansable viajero, tiene hoy una renta encomiable de vitalidad". Esa vitalidad de Sabina es la que descubre el viajero en la ciudad que le inspiró, Praga. Los primeros pasos al llegar a Praga llevan siempre a la Plaza del Ayuntamiento (Staromestke Namesti) de la Ciudad Vieja. Un punto de referencia perfecto, aunque muy turístico. No obstante, se pueden esquivar las tiendas de souvenirs y disfrutar de una jornada agradable de compras sin perder el abrigo de esta plaza.

Tomando la plaza como final de una ruta en espiral concéntrica, el recorrido puede comenzar por Hedva (Na Prikope, 16) , establecimiento abierto en 1926 y donde adquirir corbatas y prendas cien por cien checas. En esa misma calle están los centros comerciales Shopping Centre Broadway y Slovansky Dum y, al final, en la Plaza de la República, el Paladium , donde ha inaugurado tienda Calvin Klein. Cerca está la calle Celetna, donde merecen una visita Artel Design Shop , en el número 29, especializada en cristal; y Antikvariat , en el 31, con mapas viejos y libros y objetos raros.

Durante el paseo es fácil encontrar alguna de las tiendas Manufaktura, donde los no tan niños disfrutarán con sus juguetes de madera tradicionales. El siguiente paso es la tienda estudio Qubus (Ramova, 3) , con tendencias de diseño y porcelanas. De vuelta a la plaza, se puede tomar un café bien en Erpet Bohemia Cristal (Staromestske namesti, 27) , si se busca cristal de Bohemia, bien en el Grand Café Orient, en un refinado edificio cubista y con interiores de 1912, que ofrece, además de un lugar tranquilo, la posibilidad de contemplar los objetos de la marca Kubista (Ovocny trh, 19) . Más cristal bueno se puede encontrar, bajando en dirección hacia el Puente de Carlos, en Blue (Male namesti, 14) con precios razonables. Y desviando el camino hacia la izquierda (ya habrá tiempo de visitar el Puente de Carlos), Futurista Universum (Betlemske Nam, 5a) , un espacio dedicado al arte, la fotografía y la arquitectura checos. El Perla (Perlova, 1) , un hotel de diseño abierto en julio de 2007, moderno y céntrico, con precios a partir de 150 euros la noche, es perfecto para dejar las compras en la habitación y seguir disfrutando de Praga.

El reloj astronómico cumple 600 años
Seis siglos dando la hora puntualmente. En la Plaza de la Ciudad Vieja, el reloj astronómico del Ayuntamiento, construido en 1410, convoca cada hora a multitud de personas para escuchar el canto del gallo y ver las figuras que representan la Muerte, la Lujuria, la Vanidad, la Avaricia, y la animada procesión de los Apóstoles. Un espectáculo que dura unos breves momentos, pero que es una de las atracciones imprescindibles de Praga. www.czechtourism.com