Hoteles en Milán: una oda al diseño

Los alojamientos en la capital mundial de la moda se hacen eco de la elegancia y sofisticación que distinguen a la alta costura. Su perfil es urbano, cosmopolita y rabiosamente contemporáneo.

Noelia Ferreiro
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Foto: D.R.

Si, como decía Coco Chanel, “la moda pasa, pero el estilo permanece”, Milán es, más que Roma, una ciudad eterna. Ni tan refinada como París, ni tan rompedora como Nueva York, la capital mundial del diseño es, sencillamente, estilosa. Un lugar favorecido con ese don intangible al que otro diseñador como John Galliano definió con tres atributos: “personalidad, confianza y seducción”.

Todo en Milán ha sido ideado por y para la moda, que está impresa en cada pliegue, como si cada elemento que teje el entramado urbano viniera a marcar tendencia. Porque esta metrópoli, la más rica de Italia y una de las más florecientes de Europa, es la guía que asienta las bases de los trends de cada temporada. Si vuelven las maxihombreras o los vestidos boho-chic, pero también si impera la fantasía como evasión de la realidad o si predominan ciertos colores que implican un plus de alegría. Es decir, el diseño como reflejo de la sociedad.

tommy picone

Callejear entre los escaparates del llamado Quadrilatero d’Oro es para muchos la actividad estrella en la capital de Lombardía. Aquí los amantes del shopping, dispuestos a fundir la visa, se dejarán seducir por la concentración de boutiques de firmas de alta costura, mientras que los menos pudientes al menos se conformarán con admirar el lujo de las vitrinas que recorren estas cuatro calles.

Más allá de la moda, Milán es la majestuosidad del Duomo, al que también como a Roma, conducen todos los caminos. Nadie se va de la ciudad sin enamorarse de esta marmórea virguería del gótico flamígero, como tampoco lo hace sin haber descubierto la elegancia de la Galleria Vittorio Emanuele II, el esplendor del Teatro de La Scala o la joya que esconde dentro la iglesia de Santa Maria delle Grazie: La última cena de Leonardo da Vinci.

Lobby del Room Mate Julia | Martin MENDEZ / Ludovic MAGNOUX

Tarde o temprano habrá que entregarse al arte de passeggiata, que es asimismo una suerte de desfile para ver y ser visto. Y la guinda a este baño de estilo se hallará finalmente entre las sábanas, en hoteles que se hacen eco de este gusto milanés por estar a la última. Aquí los alojamientos, como la propia ciudad, son una verdadera oda al diseño, en los que la vanguardia se impone a la opulencia clásica. Cosmopolitas y sofisticados, muchos llevan el sello de grandes leyendas de la moda; otros han sido ideados como un refugio para fashionistas. Todos son exponentes de la exquisitez occidental.

1. Room Mate Giulia

La firma de la diseñadora española Patricia Urquiola se deja sentir en este hotel boutique, de estilo expresivo, sensual y lúdico con sus estampados retro y cortinas con diseño de celosía y colores terracota, inspirados en los ladrillos de Lombardía. 

2. Galleria Vik Milano

El que fuera el prestigioso hotel TownHouse Galleria ha sido rediseñado íntegramente con una apuesta por el arte y la arquitectura de vanguardia. Solo su emplazamiento se mantiene en el mismo lugar: la emblemática Galería Vittorio Emanuele II, del siglo XIX.

Habitación Rendo en Galleria Vik Milano | D.R.

3. Nhow

La originalidad es la baza de este alojamiento de diseño arriesgado, en un edificio industrial de la zona sur. Grafitis, columnas moldeadas en hierro, habitaciones con cristales tintados y un carácter hipertecnológico redefinen el concepto tradicional de hotel. 

Terraza del Nhow | D.R.

4. Sina the Gray

Emplazado en pleno corazón de la ciudad, a cien metros del Duomo, su estilo bebe del eclecticismo desde su fachada art nouveau, con detalles creados por reconocidos diseñadores, hasta sus habitaciones y suites con camas que cuelgan del techo.

Cama colgante en el lobby del hotel Sina The Gray | D.R.

5. Armani Hotel Milano

Llevar el nombre de la emblemática casa de moda garantiza una elegancia que se materializa en los tonos beige y chocolate de las estancias, en materiales como el mármol negro y en detalles como las cabeceras retroiluminadas y las puertas correderas.  

Lobby del Armani Hotel Milano | D.R.

6. Hotel Viu

Concebido como un acogedor refugio ecológico en pleno centro, no solo ofrece una visión poco convencional de la hospitalidad, sino también la primera piscina en azotea de la ciudad. Su fachada de siete plantas está cubierta por un jardín vertical.

7. Bulgari Hotel Milano

Su fachada exterior en un renovado edificio del XVIII, con patios y espacios verdes, contrasta con la elegante sobriedad de su interior, donde la reconocida firma de joyas, relojes y artículos de lujo ha dejado su impronta a golpe de exclusividad.

Entrada y fachada del Bulgari Hotel Milano | Photographer:Roberto Bonardi

8. Senato Hotel

Este alojamiento fue una elegante mansión neoclásica a la que, a principios del XX, se le acometió una reforma firmada por Alessandro Bianchi. Entre sus detalles destacan los baños de mármol de Carrara y las vistas al Duomo desde el jardín.

Fachada del Senato Hotel | D.R.

9. Straf Hotel

Proyectado por el diseñador de alta costura y arquitecto Vincenzo de Cotiis, su reto fue aunar el diseño minimalista con la arquitectura clásica. En su funcionalidad juega un gran papel la alta tecnología, pero en un ambiente cálido e íntimo.

La hora del aperitivo

Aunque el concepto de aperitivo nació en Turín en el siglo XIX, Milán lo hizo suyo pronto. Una ciudad que pretendía mostrarse al mundo como una Manhattan europea no podía ser ajena a este ritual que lleva implícitas las ganas de vivir, de salir y relacionarse. Así, la capital lombarda se encumbró como la meca de esta saludable práctica que consiste en tomar un trago (ojo) después del trabajo (nada que ver con la costumbre española de hacerlo previo al almuerzo), pagar un precio establecido e ingerir una selección de bocados en un bufet o a la carta.

La hora del aperitivo reúne a los milaneses a la caída de la tarde y muchos encuentran el escenario perfecto en los bares de los hoteles. El bar Bamboo del hotel Armani, situado en la séptima planta, ofrecen vistas fabulosas sobre el horizonte, mientras que el Morelli, del hotel Viu, lo hace sobre el entramado que se extiende a pie de calle. Un ambiente sofisticado invade también la terraza al aire libre de Aria, en el hotel Sina The Gray, así como en el bar poco convencional Straf, en el hotel del mismo nombre.