Hornear pizzas con el calor del volcán o calentar el agua: en Guatemala, la lava es vida

Comerse una pizza cocinada bajo las brasas del volcán Pacaya es posible en Guatemala
 

María Escribano
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Foto: taher basrai / ISTOCK

El volcán Pacaya se eleva a 2.552 metros entre los departamentos de Guatemala y Escuintla. Su erupción es de tipo estromboliano, es decir, lanza regular o constantemente explosiones de lava pastosa en estado incandescente. Produce ríos de lava y emisión de gases. Sus lavas, son las más fluidas de toda Guatemala

Volcán Pacaya, Guatemala
Volcán Pacaya.  | ByronOrtizA / ISTOCK

Su actividad se ha mantenido constante durante los últimos 25 años y en sí constituye la parte sur de una gran caldera volcánica que es el lago de Amatitlán y la laguna de Calderas. Su nombre le viene de la cercana población de San Vicente Pacaya y suele ser uno de los volcanes más visitados del país por su cercanía también a la capital, Ciudad de Guatemala, a una hora y media al sur.

Excursionistas en el volcán Pacaya
Excursionistas en el volcán Pacaya. | Jorge Duarte Estevao / ISTOCK

Además, ascender a él es fácil. Se tarda unas dos horas y desde la cima, en días claros, se ve la capital y los volcanes de Agua, Fuego y Acatenango. Eso sí, se recomienda subir al cono conocido como Cerro Chino, que está inactivo, no al cono Mackenney, más activo.

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Pero el volcán Pacaya, además de ser un espectáculo en vivo de la actividad volcánica, es famoso por un tema culinario. En su cima se encuentra un tipo de restaurante muy especial, al aire libre, llamado Pizza Pacaya, fundado por el chef Mario David García. Mario ha sido reconocido a nivel internacional por su novedosa pizza cocinada en un volcán activo.

Volcán Pacaya, Guatemala
En la cumbre del volcán Pacaya.  | holgs / ISTOCK

Mario la define como una pizza con sabor más intenso y con una corteza más crujiente y es que ¡está cocinada en el mismo infierno! Este chef extremo comprobó hace años cómo unos visitantes del volcán asaban en las zonas más calientes nubes de azúcar y al probarlas vio que estaban riquísimas. Como tenía experiencia en la cocina vio que allí se podían cocinar algo más que nubes de azúcar y empezó a probar con pollos, costillas… hasta que se le ocurrió la idea de la pizza. Al principio se le quemaban porque no podía regular la temperatura de este horno volcánico, pero tras cinco años de experimentos, logró perfeccionar la técnica y evitar que se quemaran.

Mario es capaz de preparar cualquier tipo de pizza, incluso sin gluten si se le pide con antelación.