Costa Rica sostenible: Un lugar en el que sentir la naturaleza

Convertido en uno de los principales destinos de turismo sostenible, es el único país que ofrece la oportunidad de recorrer ocho reservas biológicas.

Viajar para el Instituto Costarricense de Turismo
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Foto: Kevin Wells

Como destino de aventura, para unas vacaciones en el paraíso o capturar panorámicas inolvidables, Costa Rica es una apuesta segura para el viajero.

A la oferta de playa y naturaleza salvaje se suma un entorno natural rico y sostenible, con multitud de opciones de hospedaje ecológico. Caminar por el bosque tropical y dormir en una cabaña, en un árbol o relajarse bajo el volcán Arenal y presenciar sus vistas y sentir la calma y la paz con el sonido de las cataratas cercanas al desayunar en un resort ecológico se revelan como experiencias sin comparación en el mundo.

La extraordinaria muestra de flora y fauna propias del país son una de las mejores atracciones que acercan cada año a muchos visitantes a Costa Rica. Descubrir todo sobre los diferentes tipos de anfibios que existen en sus bosques, pasear por los jardines florales y conocer miles de especies de orquídeas y otras exóticas plantas tropicales son buena muestra de algunos de los planes que solo se pueden vivir en esta parte del planeta. Si, además, el viajero elige como hospedaje la opción del ecohotel, estará apoyando la sostenibilidad de la zona. Un valor añadido a la aventura de viajar que en Costa Rica es posible. En un albergue ecológico se está todavía más en contacto con la naturaleza y experiencias que se antojan un lujo prácticamente imposible, como admirar tortugas marinas sobre las playas cercanas al hotel o percibir el coro de los monos aulladores inmersos en el bosque desde una terraza, se ponen al alcance de la mano del huésped. Y es que, la mayoría de las veces, los resorts se encuentra alejados, en medio de la naturaleza y se nutren de prácticas ecoamigables para contribuir a la preservación del entorno. Este beneficio está cimentado en el conocimiento y examen de rasgos sobresalientes de la naturaleza, procesos ecológicos, geológicos y otros por el estilo, como la observación de aves, vegetación y fauna, volcanes, caminatas, senderos, Parques Nacionales... Además, la enorme responsabilidad que ha tomado el país con las iniciativas eco lo han convertido en uno de los principales destinos de turismo sostenible.

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Un destino, mil aventuras

El área de interés turístico está dividida en 29 Parques Naturales, 19 refugios de vida silvestre, ocho Reservas Biológicas y una cadena de áreas protegidas que cautivan a los amantes de las actividades eco. La oferta de excursiones y experiencias es de lo más variada e incluye paseos a caballo, caminatas por senderos montañosos, salidas guiadas para la observación de aves, bosques, paisajes, así como teleféricos, lagos y ríos. Además, los visitantes más deportistas también verán satisfechas sus expectativas en este sentido con actividades como el trail running o, incluso, el buceo. Esta amplia oferta no solo tiene como objetivo ofrecer hermosas experiencias naturales a los turistas; también educa a los visitantes sobre la trascendencia de salvaguardar los medios naturales. De esta manera, toda la nación, su producción, sus hoteles, viviendas o establecimientos cuidan del planeta, ayudan a reducir el calentamiento global y consolidan su apuesta por ser un destino turístico verdaderamente verde, ecológico y natural. Para que un destino se convierta realmente en sostenible debe respetar el medio ambiente y a la vez ayudar a generar ingresos. Esta clase de turismo se caracteriza por el bajo impacto medioambiental que produce y por su respeto de las culturas y ecosistemas locales. Permite a los turistas viajar a los destinos más naturales y exuberantes del mundo, concienciando a los viajeros y minimizando los desembolsos económicos, y al mismo tiempo respetando las culturas locales. La gestión de los recursos y la organización del entorno está en manos de la propia comunidad y así se garantiza la inversión en productos locales, apoyando aún más la sostenibilidad.

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Alma colonial y aroma a café

A pesar de ocupar solamente el 0,03% de la superficie del planeta, Costa Rica es el hogar del 5% de la biodiversidad mundial. Ante los ojos del viajero desfilarán playas, montañas, volcanes, ríos y cascadas, praderas, campos de cultivo, frondosas selvas...

En un país tan rico y generoso, lo difícil será decidir por dónde empezar entre tanta belleza, tanto paisaje de postal y tantas posibilidades. Las rutas que se pueden seguir son infinitas. Por eso el ICT Instituto Costarricense de Turismo (www.visitcostarica.com/es) pone más fácil la tarea, proponiendo distintos itinerarios diseñados en función del tiempo disponible y los intereses de cada cual (aventura, relax, naturaleza, cultura...). Una de las opciones es, por ejemplo, iniciar el recorrido en San José, la capital del país, de alma colonial y con una buena oferta de museos, alojamientos y restaurantes. Es el punto de partida perfecto para un pequeño viaje rural por las retorcidas carreteras secundarias del Valle Central, donde las laderas son un mosaico de cultivos agrícolas y cafetales y en el que podemos hacer parada en pueblos de gran belleza que nos permiten asomarnos a la Costa Rica de antaño, con sus casas de bahareque, grandes haciendas cafetaleras, trapiches y lecherías.

Se impone, por supuesto, una parada en la histórica ciudad de Cartago, conocida también como la Vieja Metrópoli, que fue la capital de Costa Rica hasta 1823. Esta es la región más importante en materia de arte colonial, del que tal vez el mejor ejemplo sea la iglesia museo de Orosi, que data del año 1743 y es una joya histórica que ha sido testigo del nacimiento de una nación. Pero la provincia de Cartago puede presumir también de una soberbia naturaleza en la que destaca la imponente silueta del volcán Irazú, un esplendoroso gigante que todavía se encuentra activo. El complejo volcánico del Irazú incluye también el volcán Turrialba y un total de cuatro cráteres y dos lagunas, además de otros atractivos como el Museo de los Volcanes, los campos de flores ornamentales y los cultivos de fresas.

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La esencia del Caribe

Siguiendo nuestro camino en dirección Este alcanzaremos la provincia caribeña de Limón, un paraíso natural formado por una combinación de cerradas junglas, imponentes montañas e idílicas playas. La carretera que lleva de San José a Limón cruza el majestuoso Parque Nacional Braulio Carrillo. En este punto comienza una travesía hermosa hacia las tierras bajas del Caribe y se experimenta un cambio significativo en la temperatura y el panorama. La zona del Caribe se identifica por su riqueza cultural llena de matices afrodescendientes e indígenas que forman una mezcla única en el país. Su gastronomía, música y costumbres hacen de esta zona un maravilloso atractivo para visitantes, tanto nacionales como extranjeros. Un buen lugar donde recalar para encontrarse cara a cara con la auténtica esencia del Caribe costarricense es Puerto Viejo de Talamanca, un pueblo de playa muy colorido, con una oferta gastronómica muy variada y con decenas de actividades diferentes.

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Otro lugar destacado es la ciudad de Limón. Vibrante y bulliciosa, es un puerto esencial para la vida económica de Costa Rica y el más vivo ejemplo del encuentro multicultural que ha vivido esta región a lo largo de la historia. A una hora de distancia hacia el Sur se encuentra Cahuita, una villa típica del Caribe que se ha convertido en uno de los lugares favoritos de los turistas, no solo porque representa la autenticidad de una cultura sino por la belleza del Parque Nacional Cahuita, que protege una importante extensión de arrecife coralino, con 35 especies de corales vivos. Para los amantes del surf y el esnórquel, el Caribe es una de las mejores opciones. Y, entre todas, una de las playas más populares de Cahuita es Playa Negra, donde se convocan ensenadas, plataformas coralinas, caletas y playas arenosas.

Pero, quizás, la parte más exuberante de Limón es el Parque Nacional de Tortuguero. Se encuentra en la zona norte de la provincia y está considerado por muchos visitantes como el Amazonas de Costa Rica por la riqueza natural y alta biodiversidad que alberga. Se trata de una vasta extensión de tierra protegida y el lugar más importante para el desove de la tortuga verde de toda la costa atlántica del continente americano. De ahí su nombre. Una manera diferente de disfrutar de una auténtica inmersión en el paisaje de este parque es recorrer sus canales, lagunas y ríos a bordo de botes, canoas y kayaks. Aunque también puede descubrirse a pie, a través de un sendero perfectamente señalizado y que cuenta con numerosas salidas a la playa para hacer, de cuando en cuando, un alto en el camino. 

La inmensidad del Pacífico

Después de conocer la costa caribeña y la zona central, no podemos despedirnos de Costa Rica sin llegar hasta el Pacífico y posar la mirada en su horizonte. Pero antes es imprescindible una visita al Parque Nacional del Volcán Tenorio, en la Cordillera Volcánica de Guanacaste. En medio de la vegetación discurre el río Celeste, que nos dejará sin aliento por su intenso color azul, casi irreal. La singularidad cromática que le da nombre y que lo convierte en una de las maravillas de Costa Rica viene de la unión de dos cauces cargados de sedimentos volcánicos. Aunque también hay otra versión: cuenta la leyenda que Dios, cansado de pintar el cielo, dejó descansar los pinceles sobre el agua y así nació el color celeste de este río en cuyas orillas crecen las orquídeas y habitan el puma y el jaguar. Un sendero de siete kilómetros permite admirar la catarata, teñideros, hervideros y fumarolas que describe su curso.

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Poniendo fin a nuestro recorrido, llegamos a la provincia de Guanacaste, que se extiende ante la inmensidad del Pacífico. Generosa y cálida, esta región es conocida por sus espectaculares playas. A lo largo de su costa se encuentran algunos de los mejores hoteles del mundo. Unos lujosos y otros más modestos para garantizar una opción perfecta para cada presupuesto. Una vez llegados hasta aquí, solo queda entregarse al relax y a la contemplación en Playa Panamá, de arena blanca y aguas tranquilas. O elegir la Playa del Coco, que figura entre los lugares más populares por su vida nocturna. Playa Grande se ubica más al Sur y, junto con el Parque Nacional Las Baulas, es el santuario para miles de tortugas baula que llegan a desovar a estas costas cada año. Por su parte, la zona de Tamarindo ofrece una mezcla de playas de arena blanca y manglares que es el hogar de aves marinas e iguanas, que la convierten en un lugar paradisíaco y perfecto. Como les gusta decir en Costa Rica: ¡Pura vida!

Participa y gana un viaje 100% eco

Para conocer de primera mano las maravillas de un destino sostenible como este, VIAJAR y el ICT Instituto Costarricense de Turismo te dan la oportunidad de ganar un viaje para dos personas en régimen de media pensión. (El viaje incluye: Billetes aéreos Madrid San José Madrid, 6 noches de alojamiento en régimen de alojamiento y desayuno y traslados, visitando San José, Volcán Arenal, Monteverde y Manuel Antonio. No incluye seguro de viaje y servicios no detallados). Participar es muy sencillo. Tienes que darle una segunda vida a cualquiera de las cosas que tengas por casa, reciclarla, fotografiarla y subirla a tu cuenta de Instagram, después seguir a las cuentas de @visit_costaricaes y @revista_viajar y etiquetar a dos amigos en la publicación de la revista en la que anunciamos el concurso. Entre todas las fotos subidas, el mejor ecorreciclaje será el que se lleve el premio. www.visitcostarica.com/es

¡Participa!