Hemos encontrado el otro "castillo Disney"... en Alemania

Una maravilla medieval para soñar junto con el castillo de Neuschwanstein

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: sorincolac / ISTOCK

Neuschwanstein es uno de los símbolos de Alemania. El castillo situado en Baviera, que tradicionalmente se ha considerado la inspiración de la icónica imagen de Disney, es un edificio cuya arquitectura nos transporta a un mundo mágico.

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A pesar de la gran cantidad de fortalezas deslumbrantes que existen en el país germánico, no alcanzamos a imaginar otro ejemplo con un encanto tan especial como el de Neuschwantein y, sin embargo, existe otro castillo que despierta esos mismos sentimientos. No tan conocido pero igual de impresionante, Burg Eltz nos hace igualmente soñar con cuentos de hadas e historias del medievo.

El castillo feudal alemán por antonomasia

Hay que apuntar que la construcción de Neuschwanstein procede del último cuarto del siglo XIX. Su estilo neo-gótico nos lleva a confusión y nos hace pensar que esta construcción es mucho más longeva de lo que es en realidad.

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Uno de los aspectos que ha reportado mayor reconocimiento al castillo de Eltz tiene que ver precisamente con su larga existencia. El conjunto que observamos hoy en día procede de los siglos XV y XVI, aunque su origen se remonta al siglo XII. Esto, unido a su magnificencia, ha hecho que esta fortaleza se considere el mejor ejemplo medieval del país.

Situado junto al Mosela - el carismático río que vertebra la antigua región de Lorena en Francia -, el castillo de Eltz se ubica a mitad de camino de Fráncfort y Colonia, en el estado de Renania-Palatinado.

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Constituido, en realidad, por tres partes, responde a la herencia de las tres ramas de la familia Eltz, que han atesorado su propiedad durante toda su existencia, a lo largo de decenas de generaciones. Fue así como la colaboración de tres casas feudales de la época - que iniciaron la sucesión de las familias Rubenach, Rodendorf y Kempenich – dio como resultado el castillo que hoy conocemos, si bien a principios del siglo XIX esta última saga acabó por adquirir los dominios de las otras dos.

La excepcional arquitectura de la construcción, con sus impresionantes torreones, su magnífico interior y el hecho de no haber sido nunca destruido, hacen de este castillo uno de los más destacados de Alemania y un lugar cargado de magia abrigado por la franja de bosque que lo circunda.

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Todo lo que hubiéramos imaginado para un cuento medieval

La postal que nos brinda el castillo de Eltz, con sus torres puntiagudas sobresaliendo hacia el cielo desde una base rocosa a 70 metros sobre el nivel del río Elzbach – que lo rodea casi por completo y acaba desembocando en el cercano Mosela -, no deja lugar a dudas de que se trata de un lugar de fantasía.

Sus muros de piedra y sus acabados de entramados de madera aparecen como por arte de magia en mitad de un área boscosa por la que discurre un acceso desde el aparcamiento próximo facilitado para estacionar los vehículos.

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La impresionante panorámica desde la pasarela de piedra hacia la puerta de entrada nos deja sin palabras. Ya en el patio interior nos sumimos en la riqueza arquitectónica del complejo mientras las elevadas torres – de hasta 40 metros de altura -, nos dan una referencia de la grandeza del conjunto.

La parte románica del castillo, la más antigua, con la torre Platteltz, vio añadidas las partes correspondientes a las distintas familias que lo han poblado, de las que dos se encuentran abiertas al público y la otra está aún habitada. Es en estas nuevas zonas donde se dan algunas de las estancias más celebradas del castillo, con la llamativa presencia de chimeneas en muchas de ellas – algo inusual para la época -, algunas de las cuales son verdaderas obras de arte.

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El dormitorio «encantado» de la condesa Agnes y su leyenda, la cocina de la casa Rodendorf, la sala de caballeros y la cámara del tesoro – una de las mejores colecciones privadas de su tipo en Europa -, impiden distraerse en absoluto al recorrer el castillo. Unas salas que podemos admirar de manera muy parecida a su estado original gracias a la buena conservación de la construcción y la estabilidad de la propiedad a lo largo del tiempo.

Y es que el castillo de Eltz pareciera sacado de un cuento en el que se reúnen todos los ingredientes para hacernos sentir en un viaje hacia el pasado.

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