Bruselas: si vas una vez, siempre querrás regresar

Porque aunque vayas por el chocolate y la cerveza o porque es una ciudad que rinde todos los honores al arte del cómic, descubrirás una oferta cultural infinita, un sinfín de museos y un ambiente cosmopolita que te conquistará.

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Foto: Eric Danhier

El otoño es tiempo de escapadas. De hacer la maleta y buscar un destino para escapar de la rutina cualquier fin de semana. Y Bruselas siempre es una buena idea. Si es tu primera vez, no puedes perderte algunos de sus atractivos imprescindibles, como la Grand-Place, donde se convocan las casa de los gremios, el ayuntamiento y la Casa del Rey y está considerada com una de las plazas más bellas del mundo gracias a su riqueza ornamental y esos pináculos elevándose hacia el cielo.

Rendirás visita también a otros monumentos como la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, el Atomium y el Manneken Pis a ese chaval meón e insolente entronizado en una esquina de un callejón y que es el bruselense más famoso del mundo gracias a que, según cuenta la leyenda, apagó de ese modo la mecha prendida de una bomba. Y caerás rendido al encanto de la Place du Grand Sablon donde la iglesia de Nuestra Señora del Sablon, con su estilo gótico suntuoso, compite en protagonismo con las acogedoras terrazas y las tiendas de los mejores maestros chocolateros y pasteleros. Porque ese es otro de los puntos fuertes de Bruselas: su gastronomía. Restaurantes con estrellas, cervecerías acogedoras, cantinas populares, food trucks, cada uno encontrará algo de su gusto, aunque son tres los productos más típicos: el chocolate (que aquí se eleva la categoría de joya), las patatas fritas (¡las encontrarás por todas partes listas para devorar con los dedos!) y la cerveza belga que es patrimonio de la Unesco.

Descubrirás también que Bruselas es una ciudad de arte. Capital del Art Nouveau (fue aquí donde se inició el movimiento arquitectónico con Víctor Horta), es también la ciudad de héroes legendarios como Tintín, Spirou y Lucky Luke y aquí el cómic está en todas partes: estaciones de metro, galerías, edificios… más de 50 murales decoran fachadas urbanas y cuenta con el Centro Belga del Cómic y el Moof, el museo de figuras originales.

Pero sin duda uno de los motivos para volver siembre a Bruselas son sus más de 100 museos. Para no perderte en la enormidad del recorrido, te proponemos tres que no te puedes perder:

El museo BELvue, situado en la Place des Palais de Bruselas, junto al Palacio Real, el Museo BeLvue es el punto de partida para aquellos que quieran decir (de verdad) que conocen este país. A lo largo de las siete salas de su colección permanente, se realiza un recorrido por siete temas (democracia, prosperidad, solidaridad, pluralismo, migraciones, idiomas y Europa), cada uno de los cuales esclarece un aspecto importante de la historia belga. En los pasillos, descubrirá una línea de tiempo, con objetos que han sido creados o fabricados en Bélgica. El museo BELvue le invita a pasearse a lo largo de esta magnífica galería de objetos, con música de ambiente belga como telón de fondo.

D.R.

Parlamentarium y Casa de la Historia Europea. El Parlamento Europeo es el corazón de la democracia de la Unión Europea. Visitar su sede es una excelente forma de conocer cómo funciona y su repercusión en la vida cotidiana de una manera didáctica y entretenida. La experiencia se completa con la visita al hemiciclo donde los miembros debaten, votan y toman decisiones y a la Casa de la Historia Europea. Ubicado en un edificio art decó exquisitamente renovado, este museo embarca al visitante en un viaje a través de mitos, guerras y descubrimientos que han dado forma a la Europa de hoy. En febrero de 2019, inaugurará "Restless Youth" (“Juventud inquieta”), una nueva exposición temporal que captura la pasión y las luchas de los jóvenes europeos durante los últimos 70 años, a través de la moda, la música, el cine y la protesta juvenil.

Visit Bruselas

El Museo Arte e Historia. Constituye el núcleo principal de los Museos Reales de Arte e Historia, uno de los más importantes de toda Bélgica. El edificio que lo alberga fue construido a finales del siglo XIX por Leopoldo II para celebrar los 50 años de independencia de Bélgica y sus colecciones se estructuran en torno a cuatro grandes conjuntos: la arqueología nacional, la Antigüedad, las artes decorativas europeas y las civilizaciones no europeas. En estas zonas se exponen un total de 350.000 piezas de todos los continentes y diferentes épocas, desde el Siglo X hasta nuestros días: momias egipcias, joyas merovingias, vestigios de la Roma antigua, estampas japonesas e incluso una estatua colosal de la Isla de Pascua.

D.R.