Alpandeire, el pequeño pueblo con la enorme "Catedral de la Serranía"

Un sorprendente templo con leyenda y varias sorpresas en su interior

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: CaronB / ISTOCK

Menos de ocho kilómetros por carretera separan la famosa población malagueña de Júzcar – la aldea azul que fuera considerada el primer pueblo pitufo del mundo - de la localidad de Alpandeire. Y, sin embargo, esta última permanece desconocida para el gran público a pesar de contar con un templo cuando menos peculiar y cargado de leyenda.

Daniel Villalobos Oliver / ISTOCK

Un pequeño pueblo blanco de Serranía de Ronda

Alpandeire es uno de los veintidós municipios de la comarca de Serranía de Ronda. Uno de los pueblos blancos del interior de la provincia de Málaga ubicado al sur de la internacionalmente admirada turísticamente ciudad de Ronda.

A un paso también de la Sierra de Grazalema, este núcleo no reniega de su entorno montañoso y lo abraza generosamente aferrado a una pendiente como parte de su identidad.

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Sus calles se entrelazan a lo largo de un trazado que bien podríamos adivinar de reminiscencias árabes, tal y como se presume históricamente que fue su origen, allá por los inicios del siglo VIII.

Un asentamiento andaluz de escasos habitantes quizás no señalado frecuentemente por los viajeros como lugar de paso pero que es capaz de regalarnos un buen puñado de sorpresas.

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Desde el punto de vista humano por el sentimiento profundo que se inhala en Alpandeire hacia su vecino más célebre, el religioso capuchino Fray Leopoldo, oriundo de esta localidad y consagrado tras su muerte como uno de los santos más queridos de Andalucía oriental, donde llevó a cabo su obra en vida.

Beatificado en 2010, cincuenta años después de iniciado el proceso de canonización, representa una de las personalidades religiosas más adoradas en la ciudad de Granada, la ciudad que le vio vivir, fallecer y donde se custodian sus restos mortales; pero es en Alpandeire donde podemos encontrar aún su casa natal, convertida en un museo en torno a su figura.

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Más allá de Fray Leopoldo, la otra gran atracción de esta población malagueña es un templo de dimensiones desproporcionadas. Nada nos podría hacer imaginar que en un núcleo urbano de esta extensión pudiera aparecer ante nuestros ojos una iglesia que salta a la vista.

La «Catedral de la Serranía»

En efecto, Alpandeire alberga en su seno la iglesia de San Antonio de Padua, una llamativa planta basilical de tres naves sobre la que sobresalen unos campanarios moriscos que marcan los límites de una fachada cuyo tamaño no deja de sorprendernos en un pueblo de este tamaño. No es de extrañar, por tanto, que se haya venido apodando la «Catedral de la Serranía» y que se haya erigido como un motivo de orgullo de los habitantes del lugar.

Levantado en el siglo XVI y sometido a una reconstrucción en el siglo XVIII que le dio su apariencia actual, este templo consagrado a San Antonio de Padua en 1713 ha soportado desde antaño el peso de la leyenda, según la cual se atribuye su emplazamiento a una equivocación.

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Pero la iglesia no es solo impresionante en su exterior sino también bajo su techo. Entre sus muros nos espera además la pila bautismal donde fue bautizado el célebre Fray Leopoldo, o curiosos enterramientos de entre los que destacan dos cuerpos momificados expuestos en la actualidad, que se dicen pertenecieron a dos vecinos notables que contribuyeron a crear el monumento en aquella época, al igual que hicieran muchos otros moradores del lugar para llevar a fin la empresa.

Sin duda, la «Catedral de la Serranía» se ha convertido en todo un símbolo de esta población que gira en torno al beato que nació entre sus calles. Es por eso que, para culminar nuestra visita, sea interesante también acudir al mirador de Fray Leopoldo, a la salida del pueblo en una curva de la carretera MA-7302 en dirección a Faraján, donde la estatua del santo con un niño nos indica este punto desde el que podemos admirar unas vistas de los alrededores envidiables.