La aldea asturiana de Niembru: cuando las mareas juegan con la belleza

Uno de los lugares más cautivadores de toda Asturias

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: jon chica parada / ISTOCK

El alma de Asturias se siente nada más penetrar en el Principado. Dicen que esta preciosa región no es verde porque la pinten y al entrar en su territorio se hace bien patente desde el primer momento. Los prados, las montañas, los hórreos… y, cómo no, una costa envidiable. Casi trescientos cincuenta kilómetros de puro disfrute en los que aparecen multitud de rincones que enamoran.

Uno de esos rincones lo encontramos en el concejo de Llanes, donde un pequeñísimo pueblo costero nos regala una de las estampas con más magia de toda Asturias. Niembru, un lugar donde las mareas crean un espectáculo de cine.

Un cementerio y una iglesia inconfundibles

En la costa oriental asturiana, a unos pocos kilómetros de la conocida población de Llanes, la parroquia de Barro esconde en su larga y estrecha ría un lugar que ha llegado a ser candidato a la mención de “Mejor rincón de Asturias”.

Allí, asomándose a la ría custodiando la entrada y salida de las aguas del mar Cantábrico tierra adentro, la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores y su cementerio adosado crean un paisaje cargado de encanto y espiritualidad.

Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores | StockPhotoAstur / ISTOCK

Parece irónico que un templo cuya advocación aluda al dolor desprenda, al mismo tiempo, un halo de belleza de tan grandes dimensiones. El recogimiento de la imagen que forman las cruces de los panteones se refleja en las aguas límpidas de la ría durante la pleamar, creando un escenario mágico y digno de las mejores escenas cinematográficas. No obstante, este lugar con alma propia ha sido utilizado en no pocas ocasiones en distintas proyecciones del celuloide.

Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores | StockPhotoAstur / ISTOCK

La peculiar localización de la iglesia y el cementerio en el estuario que forma la ría hace de este lugar un tesoro de las costas de Asturias en el que las mareas tienen un papel protagonista. Un rincón insospechado que, a pesar de estar en una de las rutas más conocidas del Camino de Santiago, permanece desconocido para una gran cantidad de turistas que frecuentan toda la zona del concejo de Llanes.

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Aldeas marineras y mucha playa

El entorno de Niembru, con el puerto tradicional pesquero y el poblado de casas que indica el camino desde la ría hasta la famosa playa de Toranda, no desmerece para nada el rincón de postal que acabamos de contemplar con la iglesia y el cementerio. La playa de Toranda es un precioso arenal de unos trescientos metros de longitud que se ve flanqueado por escarpes plenos de verdor, donde es frecuente ver pastar a las vacas sobre las praderas.

Playa de Toranda | Jesus Manuel Souto Blanco / ISTOCK

Un poco más allá, en dirección hacia el occidente y una vez traspasada la ensenada de Peñarada, llegamos hasta la playa de Torimbia, otro incuestionablemente bello arenal que no deja lugar a dudas de que nos encontramos en un tramo privilegiado de la costa asturiana. Y es que toda esta zona es quizás una de las más ricas en playas de toda la región y los habitantes del concejo acuden aquí durante el verano para disfrutar del baño.

Playa de Torimbia | Victor Sanchez Mestre / ISTOCK

En dirección hacia el oriente desde Niembru, el pueblo de Barro nos reserva igualmente un paisaje excepcional que alberga un par de playas de bella factura enfrentadas a un gran islote.

Troenzo | e55evu / ISTOCK

Mientras, un poco más hacia el este aparece la parroquia mejor provista, Celorio, que con sus ocho arenales - Las Cámaras, Los Curas, Borizo, Portiello, San Martín, La Palombina, Troenzo y La Trayada - constituye un destino vacacional de gran relevancia. El buen número de actividades recreativas que se pueden llevar a cabo en su territorio complementa perfectamente el turismo playero y representa un plan complementario ideal a la visita a la ría.