¿Eres adicto al queso? Pues esta es tu ruta por Suiza

De Gruyeres a Emmental, un viaje gastronómico por el país alpino

Noelia Ferreiro
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Muchos no lo asocian, pero el país de los relojes y el chocolate con leche tiene también en el queso una de sus grandes señas de identidad. Los verdes pastos y el aire puro que sopla desde las montañas dotan de excelencia a este producto suizo que está marcado por una elaboración artesanal y por utilizar leche cruda e ingredientes cien por cien naturales.

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Unas 430 variedades de queso produce este pequeño territorio del corazón de Europa, donde conseguir el título de maestro quesero requiere hasta seis años de formación, con estudios académicos y prácticas.

Iniciamos una ruta por el país alpino para contentar al paladar. Un recorrido por sus paisajes de ensueño a través de tres de los mejores quesos que no te puedes perder:

Primera parada: Gruyères

Sí, la cuna del queso de los agujeros, el famoso Le Gruyère AOP. Emplazada en el cantón de Friburgo y encaramada a un pequeño cerro con vistas espectaculares, la pequeña ciudad de Gruyères conserva su pintoresco entramado medieval,  en el que destaca el castillo de St. Germain, antaño residencia de unos condes del siglo XIII y hoy un museo que desgrana la historia de la región.

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Aquí podrás aprender todo sobre este queso que, para ser auténtico, es imprescindible que sus vacas hayan pastado libremente en los Alpes suizos. ¿El mejor lugar? La Maison du Gruyère, donde descubrirás sus secretos y curiosidades a través de una exposición interactiva. Y también podrás, claro, degustarlo en sus múltiples queserías. No te pierdas el inimitable Le Gruyère AOP Clásico sin agujeros, de sabores delicados, recios y pronunciado aroma y con una curación de cinco a doce o meses y Le Gruyère AOP

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Reserva que madura al menos diez meses.

Segunda parada: Jura

La ruta sigue un poco más hacia el norte. Aquí, bordeando la frontera con Francia, nos topamos con la región del Jura, que además de ser el origen de otro queso delicioso (el Tête de Moine AOP) es un destino imprescindible para los amantes de la montaña. Podrás  hacer una excursión a pie, a caballo o en bicicleta por las maravillosas Franches Montagnes.  O visitar la reserva natural de Clos du Doubsm, que se eleva entre saltos de agua y es perfecta para los deportes de aventura. O simplemente disfrutar de la belleza de las llanuras del Ajoie, de un verde sin igual.

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Y si tanta actividad acaba despertando el apetito, no temas, que para eso está la Maison de la Tête de Moine, en Bellelay, una mítica quesería de demostración de esta variedad de queso tan especial. Aquí podrás conocer su curiosa historia y disfrutar de su sabor puro y aromático con una elevada nota de sal.

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Tercera parada: Emmental

Avanzamos aproximadamente unas dos horas en coche y nos plantamos de pronto en la idílica región de Emmental, de donde procede, como su nombre indica, otro de los más famosos quesos suizos: el  Emmentaler AOP. Este lugar brinda la posibilidad de sumergirte en un paisaje de cuento. Castillos majestuosos, puentes de madera, granjas apacibles y mucha cultura popular materializada en diversos museos.

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Para deleitarte con el queso, nada como acercarte al impresionante valle de Emme, concretamente a la quesería Emmentaler Shaukäserei. Aquí podrás presenciar de primera mano el proceso artesano de elaboración, según recetas ancestrales que se han transmitido de generación en generación. Y si viajas con niños, esta quesería les ofrece la divertida experiencia de visitar su pequeño zoo.

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