'Road trip' por España (III). Hoy: La Alpujarra

Una escapada fugaz por la bellísima comarca andaluza, al volante de un Ford Kuga

Luis Meyer
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Foto: PedroDanta / ISTOCK

El destino

La Alpujarra es una región histórica que muerde las provincias de Granada y Almería desde la ladera sur de Sierra Nevada. Su paisaje montañoso, sus carreteras nudosas y elevadas, a veces por encima de los mil metros, que permiten unas vistas privilegiadas, son algunos de los motivos de esta ruta.

Marion Carniel / ISTOCK

Ojo: no esperes aquí una guía detallada ni exhaustiva. Nuestros 'toad trip' son vivencias en primera persona de un recorrido esporádico en coche por alguna bella región de nuestro país, que incluyen nuestras sensaciones al volante. ¡Arrancamos!

La 'montura'

En esta escapada, viajamos lomos de un Ford Kuga. A simple vista puede parecer un SUV más, pero tiene algunos detalles que lo diferencian del resto: su comportamiento insuualmente dinámico para un coche de este tamaño, que a veces raya lo deportivo, y su condición de híbrido enchufable. Con una sola carga, puedes recorrer hasta 50 kilómetros solo en modo eléctrico, sin expulsar ni medio gramo de CO2. Para trayectos más largos, entra en acción el motor de gasolina, y la combinación de ambos sistemas lo convierten en un vehículo muy eficiente. 

Curvas, curvas y más curvas

Esta es una ruta especialmente apetecible. Y no por los espectaculares paisajes que me tiene reservada la sierra granadina, ni por los homenajes que me voy a dar con su irresistible gastronomía (no faltarán la sopa de ajo o potajes como el puchero de hinojos) , ni por la simpatía y la bohemia de los alpujarreños que voy a encontrarme por el camino: sino porque tengo ante mí más de 100 kilómetros de carreteras serpenteantes y, qué queréis que os diga. Me encanta conducir.

Hasselblad H5D

Y aunque hoy voy al volante de un SUV, es un modelo de Ford, y ya se sabe que esta marca, da igual que fabrique un utilitario urbano como el Fiesta, un todoterreno colosal como el Explorer o un potro salvaje como el Mustang. Su comportamiento siempre está entre los más dinámico: sus coches balancean poco o nada en las curvas, y se agarran al asfalto con uñas y dientes. 

La carretera se vuelve más empinada y enrevesada cuando me acerco a Bayacas, mi primer destino. Da igual: el Kuga no pierde la compostura en ningún momento, y eso que voy a buen ritmo.

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No solo disfruto al volante del paisaje natural: también del arquitectónico. Las casitas blancas que ribetean el entorno parecen sencillas, pero contienen una gran influencia del pasado árabe de esta comarca. Los tejados son planos (y eso que aquí nieva lo suyo en invierno), y están reforzados con troncos de madera. 

La ''bohème' alpujarreña

La aldea de Bayacas es mínima. Pero si uno mira más allá de sus apenas cuatro fachadas, se encontrará con extranjeros, muchos de ellos artistas, que recalaron por aquí en busca de sosiego inspirador. Y a pocos kilómetros de aquí se encuentra el taller Ángel Vera, un ceramista de prestigio internacional que dejó su Madrid natal hace cuatro décadas para instalarse en este rincón apartado del mundo. 

Mi siguiente parada es Mecina Fondales, una aldea de fábula en la que apenas hay casas, pero en la que no falta un café piano. Y sigo hasta  Atalbéitar, otro pueblo al que han emigrado multitud de músicos de todos los rincones de España, y de más allá de nuestras fronteras. Sus paredes encaladas esconden algún que otro estudio de grabación. 

Marion Carniel / ISTOCK

Y para finalizar...

Turismo de Granada

Mi último hito es Yegen, el pueblo donde vivió el, posiblemente, primer artista extranjero que descubrió este lugar:  Gerald Brenan, que coincidió con Virginia Woolf en el intelectual Círculo de Bloomsbury, y tras combatir en la Primera Guerra Mundial, buscó el lugar más sosegante para poder escribir: y aquí surgió su obra maestra, Al sur de Granada. Si hoy levantara la cabeza, estoy convencido de que le habría encantado haberme acompañado por esta ruta en el asiento del copiloto. 

Turismo de Granada