Las fotos, en el ordenador

Hubo un tiempo en que los bancos de imágenes admitían cualquier soporte gráfico. Ahora exigen archivos digitales. Muchos fotógrafos profesionales trabajan ya directamente sobre este soporte o han comprado un escáner para transformar las fotografías obtenidas con su "equipo de siempre" en unos ficheros comprensibles para el ordenador.

Tino Soriano

Hoy en día las agencias sólo aceptan imágenes digitales. Las ventajas son evidentes. Se acabaron los duplicados y los mensajeros, el cliente tiene acceso instantáneo a las fotos (antes tenía que esperar horas o días), es posible diseñar proyectos editoriales utilizando archivos de baja resolución y, sobre todo, explorar por Internet sentado cómodamente en el despacho hasta encontrar exactamente lo que se necesita.

Por esa razón muchos fotógrafos se han esmerado en diseñar páginas web que, además de resultar atractivas, permiten al editor gráfico acceder a sus archivos utilizando palabras claves o conceptos fáciles como, por ejemplo, localizaciones geográficas o temáticas. De hecho, esos fotógrafos se han transformado en agencia. Una vez retocadas y mejoradas, las imágenes se cuelgan en la red y avisan a potenciales clientes, revistas y agencias de publicidad sobre la posibilidad de acceder a su portafolios o a su archivo desde cualquier lugar del mundo.

Para algunos fotógrafos resulta bastante rentable, aun que posean su propia página web, enviar sus mejores instantáneas a bancos de imágenes, que ya poseen los contactos necesarios para comercializarlas. Si desea proponer fotografías a una agencia -una vez acordado el interés de ésta en recibirlas-, envíelas en pequeños archivos a tamaño 640x480, 800x600 ó 1024x 768, a una resolución de 90 ppi (píxeles por pulgada), comprimidos con calidad 8 en ficheros JPEG. Si trabaja más cómodo con otro tipo de medidas, cíñase al tamaño fotográfico convencional de 20x30 centímetros. Es preferible una resolución de 90 ppi puesto que es la que utilizan los monitores PC. Los Macintosh necesitan 72 ppi. Incluya también hojas con sus fotografías impresas y el nombre de cada fichero debajo. Es aconsejable no sobrepasar las 16 por folio, aunque el asistente de impresión de Windows le permite incluir 35 imágenes.

Alta resolución
Una vez la agencia ha elegido las imágenes que desea, se las pedirá en alta resolución y en formato TIFF, no en JPEG. Este último adolece de una pérdida de calidad cada vez que se abre. En el proceso de archivo, retoque o visionado del cliente, la agencia quizás accederá varias veces a su foto y los TIFF no varían. Al contrario, si envía una foto lista para imprimir directamente a un cliente a través de Internet, el formato JPG a una compresión mínima es suficiente. Para los archivos que provienen de una diapositiva o de un negativo escaneado las agencias fotográficas necesitan un mínimo de 25 MB (una foto a 20x30 centímetros a 300 ppi), aunque a veces prefieren 50 MB (la misma foto a tamaño 30x45 a 300 ppi) o incluso más. Si los archivos proceden de cámaras digitales, los aceptan a partir de 4 megapíxeles y, por descontado, mucho mayores. Siempre en un formato TIFF y sin interpolar.

Además de la autorización escrita de cualquier modelo que aparezca en las imágenes, pueden pedirle también el permiso del propietario si ha fotografiado en un lugar reconocible que no sea público. Hoy todo el mundo quiere dinero. Un cantamañanas francés interpuso una querella por derechos de imagen a una editorial que publicó una vista general de una playa donde aparecía su barquichuela. No suele suceder que los arquitectos se dediquen a demandar fotógrafos, pero todo es posible.

El Museo Guggenheim, por ejemplo, tiene registrados sus derechos de imagen. Esto significa que no se puede utilizar su fachada en imágenes de contenido publicitario sin su permiso. En cambio, si publica un reportaje sobre Bilbao, no tiene por qué evitar su espectacular estructura.