Imágenes que enganchan

"Cuando descubrí la fotografía, tuve la certeza de que era el medio para explicar historias y ser un testigo al mismo tiempo", afi rma el fotógrafo Larry Towell, quien también asegura que "una buena fotografía no surge de lo que está encuadrado sino de todo lo que hay detrás".

Tino Soriano

Para tomar buenas fotos es imprescindible la capacidad de evocar. "Exige mucha imaginación ser un buen fotógrafo. No necesitas tanta para ser un buen pintor porque puedes inventarte las cosas. Pero en fotografía todo es tan cotidiano, que pasa muchísimo tiempo hasta que aprendes a distinguir lo extraordinario" , cuenta el fotógrafo David Bailey. Ésta es la clave que desvela por qué es tan difícil tomar fotografías memorables. La razón por la que es complicado obtener una fotografía que llegue al corazón. No se trata sólo de empuñar una buena cámara. Hace falta más para que una imagen estimule los sentidos.

Lo más lógico sería, en principio, definir qué entendemos por una "buena fotografía" . El listón variará de acuerdo con la experiencia del fotógrafo. Alguien que practica esta actividad eventualmente puede sentirse satisfecho si consigue retratar a un ser querido sin que salga con los ojos cerrados.

En la medida que nos familiarizamos con la gramática visual, que admiramos, analizamos y respondemos emocionalmente ante una imagen bien tomada, somos más exigentes valorando la calidad de una foto.

Los jefes de fotografía y los directores de arte son un buen ejemplo. ¿Qué cualidad de una foto les induce a adquirir los derechos para reproducirla? La respuesta quizás sea la emoción. Ante todo, una buena fotografía emociona, transmite, permite que el espectador evoque mundos ajenos a él e incluso le invita a soñar. Una imagen no es buena si el autor debe comentar, con palabras, el contenido que debería explicar por sí misma. "Si el espectador no lo ve, has fallado al comunicarlo" , apostilla el fotógrafo de la agencia Magnum, Elliot Erwitt, cuando le preguntan sobre las cualidades que debería expresar una buena instantánea. Es cuando surge el consabido comentario: "Si miras bien la foto, verás..." .

Mirar sin la cámara
Un pionero, el fotógrafo y galerista Alfred Stieglitz, argumentaba hace cien años porqué una buena fotografía es mucho más que el acto de pulsar el disparador: "Lo que es importante es capturar el momento, captar algo de una forma tan completa que cualquiera que lo vea evoque un equivalente de lo que se pretendía expresar" . He aquí, pues, otra clave para obtener una imagen memorable: la información. Transmitir, que sobren las palabras y que el contenido muestre con claridad lo que el autor desea expresar es un requisito básico para que una imagen sea recordada. Un fotógrafo responde cuando un estímulo despierta su sensibilidad. El corazón reacciona frente a un paisaje maravilloso, se conmueve ante una mirada inocente, se turba si una situación es injusta. Sin emoción, sin sentimientos, es imposible obtener buenas fotografías.

La experiencia le adiestrará a ver en clave diferente. "La cámara es un instrumento que enseña a la gente cómo mirar sin la cámara" , escribió Dorotea Lange. Pero para llegar hace falta imaginación.