El encanto literario de Estambul

La última novela del Nobel turco Orhan Pamuk es un viaje melancólico, desde los 70 hasta la actualidad, por la ciudad del Bósforo. Muchas obras literarias nos acercan al bullicioso ritmo de Estambul, Capital Cultural de Europa 2010.

Pablo Fernández

Fue el momento más feliz de mi vida y no lo sabía. De haberlo sabido, ¿habría podido proteger dicha felicidad? ¿Habría sucedido de otra manera? Sí, de haber comprendido que aquel era el momento más feliz de mi vida, nunca lo habría dejado escapar. Estas son las primeras líneas de El museo de la inocencia, la nueva novela del Nobel turco Orhan Pamuk y uno de los platos principales del menú literario de este otoño.

Pamuk narra una historia de amor obsesivo que transcurre en Estambul. Tras la pérdida de su amada, Füsun, el protagonista, utiliza los objetos que le pertenecieron con un efecto balsámico. Como en otras obras del escritor, la ciudad del Bósforo mantiene un protagonismo indudable: "Por aquel entonces el lugar preferido de los estambulíes que iban al Bósforo a pasar un buen rato era Tarabya, con su hilera de tabernas una detrás de otra, rebosantes de público que se instalaba en las mesas de las aceras por entre las que pasaban arriba y abajo loteros ambulantes, vendedores de mejillones y almendras, fotógrafos que te traían la fotografía en una hora, heladeros y, en la mayoría de los restaurantes, pequeñas orquestas de música tradicional y cantantes a la turca. (Por aquellos años todavía no se veía un solo turista)".

Además de los libros de Pamuk, existen múltiples obras literarias que permiten empaparse de los matices del gran bazar y alrededores. En lo concerniente a autores turcos, cabe destacar El puente del cuerno de oro, de Emine Sevgi Özdamar. Ambientada a finales de los 60, relata el viaje de una soñadora joven al Berlín del 68 y su posterior regreso a la ciudad turca. Para los amantes de la novela negra, una rareza: El beso asesino, de M. M. Somer. El protagonista es un informático de prestigio de día y mujer seductora de noche. Obviamente, hay un misterio que desentrañar.

Estambul ha sido siempre un paraje propicio para el suspense y el espionaje. En lo que respecta a esos géneros, hay tres novelas clásicas que no deben faltar en la mochila: La máscara de Dimitrios, de Eric Ambler; El tren de Estambul, de Graham Greene, y Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie.

Estas obras son un gran compañero de viaje para los que vayan a pasear por la plaza Taksim, cruzar el puente de Ataturk o visitar Santa Sofía. Los que no tengan tal suerte, pueden contentarse con saborear Estambul a través de la letra impresa.