Las costumbres que más molestan a los turistas que visitan España: no terminan de entenderlas

Costumbres que nosotros adoramos, pero que los turistas internacionales no terminan de comprender.

Unas cuantas tradiciones españolas que desconciertan a los turistas internacionales.
Unas cuantas tradiciones españolas que desconciertan a los turistas internacionales. / Istock / Florentino Arias Gonzalez

Viajar es la oportunidad perfecta para sumergirse en realidades diferentes a las nuestras. Y esa es la gran magia y el misterio de los viajes. Cada rincón del mundo nos revela sus propias riquezas: formas diferentes de comunicarse, horarios diferentes, costumbres y tradiciones que no tienen nada que ver con las nuestras y, por supuesto, gente con personalidades que distan mucho de las nuestras. Porque cada país se erige como un universo único de tradiciones arraigadas, y en es en la encrucijada de estas diferencias que muchos viajeros se encuentran con el fenómeno del conocido como choque cultural.

España no iba a ser menos y, aunque nosotros creamos que somos las personas más maravillosas y normales del mundo, hay muchas cosas de las que hacemos que los turistas internacionales no terminan de comprender. Eso sí... aunque no terminen de comprenderlas siempre se llevan el mismo mensaje: vivimos en un país diverso, de gente abierta y con algunos de los lugares más bonitos del mundo. Estas son las cosas que, a pesar de todo, les causan desconcierto:

Esto es lo que más molesta a los turistas que vienen a España

De la siesta a los 'infernales' horarios de nuestras comidas, estas son las cosas que los turistas internacionales no entienden de nuestro país:

Los horarios de las comidas

Mientras que en otras partes del mundo se come a mediodía, en España es común almorzar alrededor de las 15 horas, un hábito que puede desconcertar a los europeos acostumbrados a un horario más temprano. Además, la clausura de las cocinas antes de las 10 de la noche puede tomar desprevenidos a quienes llegan de tierras lejanas, exigiendo una adaptación a este nuevo ritmo gastronómico.

Si, comemos más tarde que cualquier otro país del mundo.

Si, comemos más tarde que cualquier otro país del mundo.

/ Istock / bobakphoto

Las diferencias en los horarios no solo abrazan a la comida, sino también a la vida nocturna. Las discotecas españolas abren sus puertas más tarde y, en muchas ocasiones, bailan al ritmo del sol que comienza a despertar. Esta particularidad añade un toque vibrante a la experiencia nocturna, un cambio que puede sorprender y desafiar las nociones preconcebidas de diversión y entretenimiento.

La personalidad española

Cálida y cercana, también se revela como un factor de asombro para los visitantes. En contraste con la distancia más marcada que se encuentra en otras naciones europeas, los españoles abrazan el contacto físico y la expresividad en su comunicación.

Los españoles destacamos por tener una personalidad abierta y cercana.

Los españoles destacamos por tener una personalidad abierta y cercana.

/ Istock / Morsa Images

La costumbre de saludar con dos besos puede ser un gesto desconcertante para aquellos que no están acostumbrados a esta cercanía. Asimismo, el tono de voz alto y enérgico, una característica inherente a la forma de ser española, puede dar la impresión de que cada conversación es un emocionante intercambio de ideas.

La siesta

un breve pero rejuvenecedor descanso durante las horas más cálidas del día, sigue siendo un enigma que deja perplejos a los extranjeros. Esta pausa en la jornada laboral es una parte integral de la vida en España, una tradición que encuentra su lugar en medio del ritmo acelerado de la vida moderna.

La siesta: un imprescindible en España

La siesta: un imprescindible en España

/ Istock / JABilton

Además, la cultura del "tapeo", donde la comida y la socialización se entrelazan en pequeñas porciones de delicias culinarias, agrega un matiz único a la experiencia gastronómica.

La impuntualidad y las festividades españolas

Estos elementos, aunque arraigados en la cultura, pueden desconcertar a los turistas que están acostumbrados a una puntualidad más rigurosa y celebraciones menos efusivas. Y otra cosa no, pero en España si celebramos algo, lo celebramos por todo lo alto. Eso sí... muchas veces lo celebramos con los 15 minutos de rigor que siempre perdonamos a los impuntuales.

Síguele la pista

  • Lo último