Cómo elegir una cámara digital

Las cámaras digitales se han convertido en poco tiempo en todo un clásico para los aficionados a la fotografía por su comodidad y sus numerosas ventajas. Sin embargo, la gran oferta existente en el mercado exige reflexionar detenidamente sobre las características de cada modelo antes de tomar una decisión.

Tino Soriano

La tecnología digital está totalmente arraigada. La posibilidad de manipular fotografías en el ordenador, obviar el uso de película y, sobre todo, contemplar las imágenes en el visor después de la toma invitan a comprar una cámara digital. Pero la oferta resulta muy amplia. Por eso merece la pena reflexionar detenidamente sobre las características que más nos convienen de cada modelo antes de tomar la decisión definitiva.

No se deje influir por la publicidad ni haga caso de las atractivas imágenes que suelen ilustrar todos los prospectos. Una cámara digital tiene que sostenerla en sus manos, tocarla y someterla a unas sencillas pruebas antes de decidirse a comprarla.

Para empezar debería tener claro qué es un sensor. Es el chip fotosensible que sustituye a la película. Se trata de una matriz de pequeñas celdas que transforman los impulsos luminosos en información bina- ria. De la misma manera que una emulsión se encuentra formada de haluros de plata repartidos en capas sensibles al azul, al verde y al rojo, que reaccionan a la luz y forman la imagen, cada célula del sensor produce un punto que equivaldría a un grano en una fotografía convencional.

Las células fotosensibles llevan todas un filtro y por eso responden tan sólo a la fre- cuencia de un color determinado. Por cada célula sensible al rojo o al azul hay dos que captan el verde, dado que el ojo humano es más sensible a este color. Por tal motivo, observando fotografías de bosques o prados a menudo tenemos la sensación de que no reflejan con fidelidad lo que vimos. La información expresada en píxeles de una cámara digital cuantifica la cantidad de células fotoeléctricas de su sensor. Una cámara de seis megapíxeles, por ejemplo, dispone de seis millones de células fotoeléctricas sensibles al rojo, seis millones para el azul y doce millones para el verde.

Ahora que sabe qué es un sensor, debe valorar para qué necesita la cámara. Si sólo desea colgar sus fotos en la web, una cámara digital con un sensor que posea dos o tres megapíxeles resulta suficiente. Con un dispositivo de más capacidad, como es obvio, obtendrá mejores resultados, porque si el sensor es pequeño, la luz incide menos sobre las células fotosensibles. Por eso los diminutos chips de determinadas cámaras compactas no sobrepasan nunca lecturas de 400 ISO, mientras que los sensores más grandes permiten fotografiar incluso a 1600 ISO.

Análisis detallado
Si analiza concienzudamente la información técnica de diferentes modelos, verá que existen principalmente dos tipos de sensores: el CCD y el CMOS. Ambos son dispositivos fotosensibles que transforman los estímulos luminosos en eléctricos para crear una imagen. Aunque los CCD son mucho más habituales, reaccionan con una mayor lentitud que los CMOS.

Para subsanar este inconveniente, las cámaras avanzadas utilizan varios sensores CCD y completan la fotografía por zonas. Los CCD captan la información punto a punto. Los datos se transmiten célula a célula hacia los bordes. Las tensiones fotoeléctricas originadas por esta manera de proceder ocasionan un efecto llamado blooming. Consiste en que en las escenas luminosas, en ocasiones se aprecia una pérdida de detalle en los blancos. En contrapartida, el CCD reproduce muy bien las áreas intermedias por sus excelentes opciones de interpolación.

Información lumínica
Los sensores CMOS procesan la imagen con una gran rapidez. Captan toda la información lumínica a la vez, no línea a línea o punto a punto, como un CCD. Además, su consumo eléctrico resulta inferior. No obstante, estos dispositivos poseen menos sensibilidad y responden peor si fotografía en zonas con poca luz.

Algunos fabricantes, como Nikon, emplean una mezcla de CCD y CMOS para aprovechar las ventajas de los dos. Su sensor es el LBCAST. Fuji se decanta por el empleo de fotocélulas octogonales que llama Super CCD. Sony propone sensores de cuatro colores y añade un cuarto filtro cian a los convencionales azul, verde y rojo para matizar más los tonos de las fotografías. Por último, Sigma presentó el Foveon X3, que capta en cada píxel información de los tres colores usando tecnología CMOS. Pero en los próximos años las compañías prometen seguir echando el resto en este sector.