Turismo de proximidad: tres escapadas por Madrid para calmar las ansias viajeras

Una forma de desconectar en tiempos de cierres perimetrales

Noelia Ferreiro
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Foto: ags1973 / ISTOCK

Corren tiempos difíciles para los grandes viajes. Pero siempre nos quedarán los pequeños paraísos que tenemos a la vuelta de la esquina. En Madrid, sin ir más lejos, basta apenas una hora para abandonar el bullicio y plantarse en un escenario de cumbres nevadas, bosques frondosos y cocidos junto a la chimenea. Puesto que hoy las circunstancias obligan a limitar las escapadas al perímetro de la comunidad, he aquí tres propuestas de ida y vuelta para descubrir que la desconexión, a veces, está en su propia casa.

Senderismo en el Bosque de la Herrería

Puede que a muchos madrileños ni siquiera les suene, pero se trata de un bellísimo espacio natural, dotado además de un gran valor histórico y paisajístico. El Bosque de la Herrería se encuentra al noroeste de la capital, encajado entre San Lorenzo de El Escorial (justo a los pies del monasterio) y los picos de Las Machotas. Pasear, en cualquier época del año, por la naturaleza desbordante de este bosque, declarado Paisaje Pintoresco, es gozar de un soplo de aire puro con el que huir por un momento del asfalto. Porque en este lugar, que está considerado el mejor robledal del sur de Europa, encontramos grandes masas de fresnos, encinas, enebros, sauces, castaños y hasta arces de Montpellier, así como una diversa fauna que incluye corzos, jabalíes, zorros  y, en las alturas, buitres, águilas reales y halcones peregrinos.

Dioreo

Existen múltiples senderos para descubrir los hitos de La Herrería. El más famoso, ya se sabe, es la Silla de Felipe II (no olvidemos que en este bosque el monarca daba rienda a su afición a la caza). Pero hay otros muchos más: por ejemplo, la Ermita de la Virgen de Gracia, la Fuente del Seminario, la Fuente de la Reina o  la Cueva del Oso, que es la favorita de los niños. Para los más perezosos, la empresa Las Machotas brinda la opción de hacer el trayecto en bicicletas eléctricas con una ruta guiada.

Perderse por pueblos que huelen a leña

No hay nada más reconfortante que concederse un día rural, lejos del estruendo del tráfico y las aglomeraciones del metro. Para ello hay, a menos de una hora de la Gran Vía, todo un conjunto de pueblos serranos donde la vida discurre al calor de la chimenea con vistas a las cumbre nevadas. Son lugares donde el tiempo se detiene de pronto en un escenario que nada tiene que ver con el ritmo de la gran ciudad. Y donde contentar al paladar con un rico cocido madrileño que, en un entorno semejante, sólo puede saber a gloria.

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Rascafría, por ejemplo, es una opción estupenda por su ubicación privilegiada en el Valle Alto del Lozoya, en pleno Parque Nacional de Guadarrama. También lo es por el encanto de sus calles con sus coloridas fachadas. Si se quiere hacer noche, está el maravilloso hotel  El Rincón de Rascafría, con habitaciones abuhardilladas, vigas de madera y ventanas en el techo para ver las estrellas.

Un baño de cultura en Alcalá de Henares

Descubrir la magia de una ciudad monumental, declarada Patrimonio de la Humanidad, a un paso de tu propia casa. Esto es lo que se logra con la visita a la eterna cuna de Miguel de Cervantes. Un lugar donde la literatura se respira por doquier, que por algo fue, además la escuela de Quevedo y Jovellanos.

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Alcalá de Henares es famosa por su universidad, por la casa natal del autor del Quijote y por su bello entramado urbano de corte medieval. Pero no hay que perderse el resto de sus atractivos (el Corral de Comedias, la Capilla del Oidor, la Torre de Santa María…) para lo cual se puede hacer una visita guiada que abordan la Ruta del Siglo de Oro.