Lavapiés. El barrio más "in"

Dicen del que es el nuevo Malasaña. Pero él no se parece a ningún otro. Ni quiere. Con los rasgos muy marcados, reivindica su identidad en cada esquina. En cada rincón. Un barrio que late al son de todas las culturas. Un barrio hecho a sí mismo. Estamos en Lavapiés.

Yolanda Guirado
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Foto: saquizeta / ISTOCK

Latiendo. Viviendo. 

Redacción Viajar

¿Por dónde empezar? Por el principio no sirve. Porque las callejuelas estrechas y empinadas nos dejan claro que no hay uno solo. Si eres de los que no te despiertas hasta que tomas el primer café del día, tu sitio es Cafelito (Sombrerete, 20).

Cafelito

Cafés y brunch en un ambiente muy acogedor. Se han hecho famosas las caracolas que elabora Chema con café y chocolate. Una versión de las cinnamons roll al estilo más castizo.

Pum Pum Café

Si no somos madrugadores, Pum Pum Café alarga el brunch durante todo el día (Tribulete, 6).  (Ya os hemos hablado de la especialidad de la casa; los huevos Pum Pum.) La compra en el Mercado de San Fernando la dejamos para la hora del aperitivo. Y así pasamos por Son de Lata.

Más de 50 vermuts diferentes y una enorme pasión por la conserva en esta tienda donde podemos disfrutar de una carrillera en salsa de aloe vera. Y porque hay más de un imprescindible en este mercado tan auténtico, lo mejor es adentrarse en él y dejarse llevar por la intuición.  Esa que nunca falla.

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Y así descubrimos Bendito. Vinos y Vinilos. La excusa perfecta para disfrutar de un vino natural de autor. Y comprar una botella para llevarnos a casa. Paseando entre puestos, descubrimos hasta una tienda de hamacas. Fuera, nos espera un templo del vino: La Fisna. Saben de lo que hablan en este local de la calle Amparo, donde nos ofrecen más de 50 variedades por copa. 

Tarde de tés y gatos

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La calle Argumosa es la gran vía de Lavapiés. La vida es esto. Bares canallas, tradicionales, y hasta un chiringuito de playa. Cuando llega el buen tiempo, resulta una misión casi imposible sentarse en una de sus terrazas. Nos encanta pasear por esta calle.

Tiene hasta una droguería de las de toda la vida. (En el número 35). Al principio, frente al Reina Sofía, La Gatoteca. (Saben siempre qué les pasa a nuestros gatos).  

Talka Tattoo

¿Qué tienen que ver Lavapiés, un truco de magia y un té blanco? La respuesta está en Paréntesis de Olvido. (Calle Sombrerería, 24). Más de 50 tés para disfrutar leyendo en el local. Las Tardes de Magia son un reclamo para magos y aprendices. 

Jabón a Granel

Mucho color en este barrio donde el ritmo lo marca la calle. Las tiendas de siempre conviven con las de pieles de Marruecos, el estudio de tatuajes Talka Tattoo o la tienda de percusión de la calle Olivo. 

En Jabón a Granel encontramos jabones y detergentes ecológicos. Para el cuerpo, para la casa y la ropa. Están especializados en jabones para personas con problemas en la piel. Nos quedamos con el champú sólido de salvia y clavo.

Un ferrari y un hot dog vegano

Lavapiés

A escasos metros, el número 33 de la calle del Doctor Fourquet esconde un rincón donde disfrutar de un buen café. Hola Coffee. Para presentarlos (si es que a estas alturas lo necesitan), solo diremos que preparan el café en una Marzocco. – El Ferrari de las cafeteras-. 

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Y en esta misma calle, que sale de Argumosa, un espacio para los vegetarianos: Distrito Vegano. Su nombre lo dice todo. Si no sabes si volverás, tienes que probar el American hot dog. Está en el número 32. Los mismos dueños acaban de abrir otro en el barrio; La Tía Carlota. Producto de proximidad en una carta donde no hay cabida al aburrimiento. 

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Lavapiés es la historia de sus corralas. Y de aquellas mujeres que tendían los trapos al sol. La de la calle Sombrerete guarda la solera de antaño. Y la de Mesón de Paredes es un viaje en el tiempo. De las pocas que quedan en este Madrid tan olvidadizo a veces. (Está cerrada al público, aunque a veces la suerte se pone de nuestro lado…).

Cuando la cultura vive en la calle

Primadonna Pizza Bar

Fusión en vena. En la calle Ave María, restaurantes indios con terrazas. En frente, NAP. Aquí elaboran la pizza auténtica napolitana. La Margarita es la prueba de que la sencillez funciona. (Y vaya cómo funciona). Otras pizzerías: López & López y Fratelli D’Italia (Para llevar).

Las pastas artesanales son de PrimaDonna. Llega el momento de degustar la Carbonara di Roma, con panceta, huevo, queso pecorino, espárragos verdes y un ligero toque de trufa. Y en Tasca Barea podemos, una marinera murciana. Una ensaladilla muy especial que hay que probar con una buena conversación. Están en Rodas, 2. 

Fratelli d'Italia

¿Un mexicano en el barrio? La Antigua Taquería. El local guarda la esencia del antiguo bar donde se servían cañas y raciones. ¿Un flat White sin prisas? Plántate Café. ¿Un espacio con historia? Barbieri. ¿Una panadería de masa madre? Panifiesto, donde el pan lo elaboran con harinas de cultivo ecológico. (Están en el 10 de Mesón de Paredes).

Teatro Valle Inclán

Cuando la Taberna de Antonio Sánchez abrió en el número 13 de Mesón de Paredes, las torrijas costaban 25 céntimos. Ha llovido mucho desde entonces, aunque siguen preparando los callos y el rabo de toro deliciosos. Estamos en los límites del barrio. A unos pocos pasos, la plaza de Tirso de Molina. 

Taberna Antonio Sánchez

Más abajo quedan las tardes al sol. Las noches eternas. El gentío. La vuelta del mercado tirando del carro de la compra. El concierto improvisado que suena tan bien. El teatro Valle Inclán, con una programación inigualable. Y el Teatro del Barrio de la calle Zurita, con esos lunes y sus las noches de swing. ¿Te atreves? Lavapiés nos está esperando. A todos.