Dormir en un castillo inglés y sentirse Eduardo VI... o Charles Chaplin

A tan solo una hora de Londres, el castillo de Leeds, en Kent, forma parte de la historia de Inglaterra y además, funciona como hotel.

Macarena Escrivá
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Foto: Photographer: Sarah Medway

Conducimos por una carretera estrecha, rodeada de frondosa vegetación y en la que nada vaticina lo que vamos a encontrar. Allí, al final del camino, serena y majestuosa, aparece la silueta de uno de los castillos más bellos de Inglaterra. Hemos llegado al castillo de Leeds, unas de las joyas del condado de Kent y uno de los más visitados de todo el país. 

Scott Wright

Corría el año 1066, cuando una Inglaterra conquistada e invadida por los normandos, asistía a la consolidación de su poder. ¿La forma de asegurarlo? Construyendo castillos. Hacia finales del XII, ya eran unos 1000, entre ellos, el castillo de Leeds que hoy nos ocupa. A partir de ahí, su historia ha seguido viva hasta nuestros días. En 1278, durante el reinado de Eduardo VI, se convirtió en castillo real. En 1552, volvió a ser privado, cuando Eduardo VI, se lo concedió a Sir Anthony St. Ledger... Desde su construcción, ha sido propiedad privada de seis de la reinas medievales de Inglaterra, un palacio al que eran asiduos Enrique VIII y su primera esposa, Catalina de Aragón o un retiro en el campo para personajes influyentes. ¡Si su paredes hablasen!

Así llegamos hasta 1926, año en el que una poderosa heredera angloamericana compró el castillo. Era Lady Baillie y tras gastarse una fortuna en arreglarlo, lo convirtió en su residencia y en un escenario perfecto para glamurosas fiestas los fines de semana. Por allí pasaron personalidades de la talla de Sir Winston Churchill, Charlie Chaplin o John F. Keneddy, que disfrutaron de la hospitalidad de Lady Baillie, que en vida, estableció una fundación, la Leeds Castle Foundation, que sería la encargada del devenir del castillo cuando ella no estuviese.

Lo que hoy podemos visitar, resulta de un valor incalculable y supone un testigo vivo de las múltiples épocas por las que pasó el monumento. Traspasar sus puertas, es como colarnos en una deliciosa residencia privada con salas y habitaciones que son un puro deleite para los sentidos. Por ejemplo, la habitación de Lady Baille, decorada por Stéphane Boudin, que trabajó más tarde para Jacqueline Kennedy en la Casa Blanca o el Salón Amarillo, diseñado por el mismo, con sus paredes revestidas de seda amarilla de Damasco.

La biblioteca alberga unos 3000 libros y el comedor una suntuosa colección de porcelana china del XVIII. Mención aparte merecen el salón de banquetes de Enrique VIII, con vigas talladas por Rateau, exponente del Art Déco francés y suelo de ébano o el aposento de la reina, que recrea el decorado de la época en que Catalina de Valois fuera la dueña del castillo. Todo esto nos lo pueden contar en sus tours guiados y lo mejor de todo, que pagando una entrada, tienes derecho a entrar, ¡durante todo el año! Nunca serán suficientes las visitas a esta maravilla. 

Thomas Alexander

Y ahora, las habitaciones

Hay más, porque ciertos puntos estratégicos del castillo, se han convertido en un lujoso b&b con habitaciones de hotel. Empezaremos por los establos, hoy un pequeño hotel boutique de coquetas habitaciones, renovadas con todo lujo de detalles. Frente a éstos, el restaurante Castle View, que sirve desayunos y por las noches, es ideal para disfrutar de una impresionante vista al castillo iluminado. Otra de las opciones es Maiden's Tower, la Torre de la Doncella del siglo XVI, que es una estructura Tudor, que serviría como espacio para las damas que acompañaban a Catalina de Aragón. Hoy cuenta con cinco habitaciones decoradas como de una época pasada, pero con un toque contemporáneo y con vistas a los jardines y al lago que rodea el castillo. Precisamente junto a estos dos espacios, se encuentran un laberinto natural, un campo de golf de 9 hoyos, inmensos jardines y la posibilidad de asistir a un espectáculo de cetrería. 

Thomas Alexander

¿Viajas con un grupo de amigos o la familia? También puedes quedarte en uno de sus cottage, con capacidad de hasta 10 personas, rodeadas de bosques frondosos o en Battel Hall, un edificio medieval del siglo XIV, que hoy funciona a modo de casa de campo, con cinco habitaciones, que pueden dar cabida hasta a 14 personas.

Y lo mejor, para el final. ¿Te imaginas dormir en el campo como lo hacían los caballeros del medievo? Eso sí, sin renunciar a la comodidad. El castillo de Leeds ofrece una experiencia única, el Knight's Glamping. Entre abril y septiembre, instalan unas carpas de estilo medieval en los terrenos cercanos al castillo, equipadas con camas con dosel y estufa de leña. Además, ofrecen una hoguera para cocinar, del mismo modo que lo hacían los caballeros antes de una batalla. ¡Impresionante!

Photographer: Sarah Medway