Descanso, relajación y naturaleza rurales con Spa

Combinar la experiencia del alojamiento rural con los tratamientos de Spa está en auge. Cada vez más hoteles y casas rurales de España dotan a sus instalaciones de la equipación necesaria para proporcionar descanso, relajación y estancias saludables en plena naturaleza. Estos son algunos de los que mejor combinan esta oferta.  

Silvia Roba
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Foto: VIAJAR

Hay quien dice que una vez al año hay que visitar un lugar en el que nunca antes se haya estado. Otoño es una buena época para marcarse objetivos viajeros nuevos. Es hora de mirar hacia dentro. Y nada mejor para reencontrarse con uno mismo que unos días de relax en plena naturaleza. Eso es lo que propone el Gran Hotel Panticosa, construido durante la Belle Époque y rehabilitado en 2004 por el arquitecto Rafael Moneo. Situado en el Pirineo Oscense, es un remanso de paz. Una paz que se multiplica hasta el infinito en su Spa, cuya agua mana de fuentes mineromedicinales. Cuenta con pozo de agua fría, fuente de hielo, vaporarium... y tratamientos a base de chocolate, turba y aceites esenciales. Los huéspedes pueden recorrer, además, el circuito termal de las Termas de Tiberio en el Resort Balneario Panticosa, un edificio de cristal en el que la luz y el agua crean una atmósfera relajante y reparadora.

En la aldea de Caleao, en el Parque Natural de Redes, en Asturias, abre sus puertas otro oasis para la calma, Tierra del Agua, que sus responsables califican como un Jardín de las Delicias. Sus apartamentos son exclusivas suites con unas increíbles panorámicas verdes. La experiencia de alojarse aquí no será total si no se solicita el ritual Water Bliss, un breve paseo por la montaña hasta alcanzar la orilla del río, junto al que los clientes pueden disfrutar de un masaje ayurvédico con el rumor del agua de fondo. El hotel dispone de sauna finlandesa, baño turco y fuente de escamas de hielo.

Saborear un tomate recién cogido del huerto, caminar por el bosque, recordar a qué sabían los bizcochos que hacían nuestras abuelas... Recuperar sensaciones: eso es lo que propone La Garriga de Castelladral, en Barcelona, con vistas al macizo de Montserrat. El antiguo pajar es hoy el comedor, la almazara ha dado paso a una sala de estar con chimenea y la bodega a un bar. Aquí se viene a descansar. Dos opciones: una clase de yoga o un masaje con cañas de bambú en el Spa, bien equipado con sauna, jacuzzi, baño de vapor y cascadas de agua instaladas en una antigua tina de vino. Es precisamente el vino el elemento sobre el que todo gira en la Abadía Retuerta L’Domaine, en Sardón de Duero (Valladolid), un monasterio del siglo XII rehabilitado en la ribera del Duero. Son muchos los motivos para alojarse en él: el entorno, especialmente tranquilo; su restaurante El Refectorio, con estrella Michelin; la vinoteca, donde reposa la colección privada de la bodega, y, sobre todo, su Santuario. ¿Y qué es? Pues un espacio para el bienestar absoluto que ocupa el lugar del antiguo establo, con Spa Sommeliers que diseñan experiencias particulares para cada huésped: desde exfoliaciones revitalizantes de semillas de uva hasta masajes con polvo de diamante.

La desconexión total es lo que persiguen quienes hacen de La Escondida, en Penàguila (Alicante), su particular refugio en otoño. Atención a su carta de presentación: “En este lugar el sonido más sobrecogedor es el del absoluto silencio”. Todo un aliciente para quienes decidan alojarse en una de sus habitaciones, con ese encanto rústico chic que tan bien encaja con la campiña y los olivos que rodean el hotel, con piscina interior y un Área de Relax en la que recomiendan disfrutar del Masaje Luz, realizado con velas aromáticas de manteca. Sin salir de Alicante, en el Parque Natural de la Sierra de Mariola hay un establecimiento realmente único: +QI The Energy House, una masía del siglo XIX reconvertida en un centro donde todo el que desee “transformarse” es bienvenido. Para ello tienen un restaurante de cocina sana, clases de yoga y terapias y masajes para reequilibrar cuerpo y mente, que para eso el hotel está situado sobre uno de los vórtices energéticos del planeta. Otro auténtico destino de bienestar es Mas de Cebrián, en el Maestrazgo turolense, comarca muy presente en el nombre de sus 12 habitaciones. Uno puede dormir en Iglesuela del Cid, Mirambel, Cantavieja... algo que permite adentrarse en un ambiente rural perfecto para evadirse del mundo. Para conseguirlo del todo basta con disfrutar de alguno de los masajes del Spa, con grandes ventanales con vistas al valle. ¿Nuestro preferido? El de miel y aceite de heno, con propiedades anti fatiga. Toda una experiencia wellness, que es también lo que brinda a sus clientes el Hotel Spa Niwa, en La Alcarria, en Guadalajara. Piscina termal, sauna finlandesa, baño turco y ducha escocesa forman parte de sus instalaciones, entre las que se incluye una cabina especializada en masajes orientales, como el Hot Stone, con aplicación de piedras volcánicas calientes que reduce el estrés. Las habitaciones, diez en total, todas con amplios ventanales, ayudan a prolongar ese efecto.

Y en la isla de Mallorca aguarda otro de esos lugares fantásticos para el relax: Son Gener, que encuentra acomodo en una finca rústica del siglo XVIII rodeada de almendros y olivos centenarios. Su restaurante es ecológico –tiene huerto propio– y su Spa –con piscina, sauna, jacuzzi y hammam– uno de esos sitios de los que no apetece salir jamás. El objetivo es que los huéspedes regresen a la Naturaleza, y para ello ofrece masajes con pindas aromáticas y rituales a base de café de las Montañas Azules de Jamaica.