Los 5 miradores hacia el Cantábrico más bellos de Asturias

Asturias es tierra pródiga de miradores.

Manuel Mateo Pérez
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Los miradores más bellos están orientados hacia el mar Cantábrico. Algunos se hallan a pie de mar y otros tierra adentro. Estos son cinco de los más encantadores.

Cabo de Peñas

Peñas es el cabo más al norte de Asturias, la punta septentrional que mira hacia el Cantábrico. Allí los vientos soplan con más fuerza y el viajero siente que se pisa un territorio extremo y épico. El faro que se alza entre sus roquedales es luz y guía de los barcos que se internan por las rutas marítimas del norte. Forma parte de los espacios naturales protegidos de la comunidad autónoma, está en el concejo de Gozón y hasta él baja una madeja de rutas a pie o en bicicleta de montaña donde el mar Cantábrico está presente siempre.

Mirador del Fito

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Es como un mapa en tres dimensiones abierto al paisaje, trescientos sesenta grados donde cabe todo: Montañas, valles, cumbres nevadas, poblaciones, niebla y el mar Cantábrico con solo orientar nuestra vista hacia el norte. El mirador del Fito es un lugar icónico en Asturias. Se alza en el collado más famoso de la Sierra del Sueve, está muy frecuentado (es mejor subir a él en días laborables) y posee una deliciosa área de descanso. El mirador es una estructura en hormigón con una escalera y una plataforma circular. No tengan miedo de les vaques (las vacas). No envisten y forman parte del tipismo de este paisaje. 

La Reina

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El mejor momento para disfrutar del mirador de La Reina es a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde. En esos instantes el cielo está despejado, abierto y limpio frente a un horizonte inmenso. La Reina está a un lado de la carretera que sube del santuario de la Virgen de Covadonga a los famosos lagos. Se advierte una impagable vista panorámica que incluye los Picos de Europa y el ancho concejo de Cangas de Onís. La vista se extiende hasta Parres y Arriondas, hasta Cabrales y la Sierra del Cuera, y hacia el norte se divisa el Cantábrico y los caseríos de Ribadesella y Llanes.

San Lorenzo

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El cabo de San Lorenzo se esparce a un lado de la ciudad de Gijón, un saliente rocoso rematado por el islote de la Tortuga. En esta punta se halla el parque de La Providencia y el mirador del mismo nombre, una estructura a moda de proa de barco desde cuya plataforma superior se disfruta de una hermosa vista del Cantábrico. En torno al parque circular hay senderos que llevan a los alrededores del cabo. Tierra adentro abre sus puertas la ermita de La Providencia, uno de los templos más queridos por los gijonenses.

Acantilados de Tazones

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En los alrededores de los acantilados de Tazones abundan las huellas tridáctilas de dinosaurios bípedos y cuadrúpedos, además de fósiles de invertebrados. De la encantadora e histórica villa de Tazones, donde arribó el joven emperador Carlos V en 1517, parten los senderos que conducen primero hasta el faro de Tazones y que se internan después por la denominada ruta del Azabache. Estos caminos circunvalan los bellos acantilados que miran hacia el mar Cantábrico.