Las cinco mejores Semanas Santas de Andalucía

La Semana Santa es una de las grandes celebraciones andaluzas. Es una fiesta que trasciende su sentido religioso para convertirse en una de las citas marcadas en rojo en el calendario del sur. Sevilla, Málaga, Granada, Córdoba y Jaén están entre las mejores. 

Carolina Oubernell
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Foto: kiko_jimenez / ISTOCK

Sevilla

La Semana Santa de Sevilla es la gran fiesta de la capital de Andalucía, por encima de la Feria de Abril. Memoria, emoción y sentimiento, la Semana de Pasión hispalense estalla esos días en una explosión estética y sensorial que trasciende la devoción religiosa para convertirse en un fenómeno cultural de relevancia internacional. No es exagerado decir que estamos ante una de las celebraciones más importantes del mundo. Durante estos días la ciudad revive la dualidad del barroco: de un lado, el silencio y la penitencia, y de otro, la algarabía y la exaltación festiva. No hay procesión que deje indiferente, pero de entre todas destaca la Macarena y el Gran Poder que realizan su estación de penitencia en la Madrugá, la noche del Jueves al Viernes Santo.

Málaga

Semana Santa en Málaga. | Sloot / ISTOCK

Málaga posee una Semana Santa de altura y grandeza. No hay pasos, son tronos, grandes desfiles acompañados por cientos de hermanos que recorren las calles del centro desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. El Cristo de la Buena Muerte, conocido entre la vecindad como el Cristo de Mena, es una de las imágenes más veneradas. Es costumbre que en la mañana del Jueves Santo un cuerpo de legionarios desembarque en el puerto. Con su peculiar marcha un grupo de militares toma entre sus hombros la imagen de cristo crucificado, tallado por el imaginero malagueño Francisco Palma Burgos, para trasladarlo hasta la ermita donde será erigido en su trono. A la caída de la tarde la procesión desfila por las calles principales de la capital y los legionarios acompañan entonando el himno “El novio de la muerte”.

Granada

Es Miércoles Santo y a media tarde comienza la procesión del Cristo de los Gitanos, desde la iglesia del Sagrado Corazón, situada en la Gran Vía de Colón. Primero la carrera oficial, situada en la plaza del Carmen, y luego plaza Nueva hacia la Carrera del Darro y el paseo de los Tristes. La noche ha caído sobre la ciudad y la imagen realizada en 1698 por el escultor José Risueño deja a un lado la colina de la Alhambra y las torres de la fortaleza nazarí. Es un momento emocionante, una de las estampas más imborrables de la Semana Santa andaluza. A partir de ahí la imagen del crucificado encara la Cuesta del Chapiz para entrar en el barrio del Sacromonte donde sus vecinos se resisten a encerrar la imagen en la abadía que se alza a un lado del pintoresco valle de Valparaíso.

Cádiz

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La Semana Santa de Cádiz bebe vientos atlánticos y sus imágenes y tallas tienen los rasgos de aquellas otras que coronan las capillas de los templos coloniales erigidos en Nuevo Mundo. La relación entre la Semana Santa de Cádiz y América viene de lejos. La Cofradía del Cristo de la Humildad y Paciencia, que tiene su sede canónica en la iglesia de San Agustín, fue fundada en 1621 por un grupo de cargadores de Indias de origen vasco-guipuzcoano, mercaderes que comerciaban con las colonias americanas. Procesiona en la tarde del Domingo de Ramos. El Viernes Santo a la caída de la noche el Cristo de la Buena Muerte pasea junto a María Santísima del Mayor Dolor las calles coloniales de Cádiz. Es una de las imágenes más bellas y portentosas de la Semana Santa gaditana.

Jaén

Tiene, por un lado, la sobriedad de Castilla y, por otro, el esplendor de Andalucía. Sus procesiones, llenas de solemnidad, con densas y apretadas muchedumbres, convierten las calles en prolongación de los templos. Entre los principales momentos de interés, destaca la madrugada del Viernes Santo, con la salida desde la Catedral, de una de las procesiones más esperadas, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, a quien la voz popular llama cariñosamente “El Abuelo”. El Viernes Santo la ciudad del Santo Rostro saluda al venerado Nazareno acompañado por más de 7.000 penitentes y se estremece al contemplar el encuentro de Nuestro Padre Jesús con la Virgen de los Dolores, uno de los momentos más emotivos de esta manifestación religiosa que desde hace cuatro siglos recorre las calles de la capital.