Bailar a cinco grados bajo cero: nos colamos en el bar de hielo de Estocolmo

El Absolut Ice Bar fue el pionero de estos gélidos locales

Noelia Ferreiro
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Foto: ICEBAR Stockholm

Tomar una copa a cinco grados bajo cero no es disfrutar, precisamente, de una atmósfera cálida. Pero sí de una experiencia divertida, curiosa, diferente. Es la que tiene lugar en el Absolut Ice Bar de Estocolmo, el que fuera el primer bar de hielo del mundo.

Ubicado en el Hotel Nordic Sea, en el mismo corazón de la capital sueca, este local rompió los moldes de la hostelería tradicional al presentarse como el primer establecimiento permanente fabricado todo de hielo: desde la barra hasta las paredes y desde los taburetes hasta los vasos, que ofrecen así una curiosa modalidad on the rocks. Un honor que se remonta al año 2002 y que después pasó su testigo a otras ciudades cosmopolitas, tales como Londres, Tokio o Copenhague.

ICEBAR Stockholm

El IceBar de Estocolmo tomaba la idea del IceHotel, el también pionero hotel de hielo situado en la ciudad sueca de Jukkasjärvi, en la región de Laponia. Un lugar cuya latitud por encima del Círculo Polar Ártico propicia, además del famoso fenómeno de las noches polares y su opuesto de las noches blancas, un paisaje de nieves perpetuas.

Hielo de un río de aguas puras

El local de Estocolmo es la extensión de un río. Concretamente, del río Torne, de donde provienen los grandes bloques de hielo que sirvieron para su construcción y que sólo pueden conservarse a una temperatura constante de -5 º C. Un río que nace en el lago Torneträsk, próximo a la frontera con Noruega, y que desemboca en el golfo de Botnia, cerca de la ciudad finlandesa de Haparanta.

Dicen que es uno de los más limpios del planeta y que la congelación natural de sus aguas puras –que no se puede hacer de forma artificial- logra que el hielo que se obtiene presente magníficas propiedades para ser moldeado y esculpido. Al ser cien por cien natural y carecer de cualquier tipo de aditivo, también es el hielo perfecto para enfriar las bebidas.

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Paredes de gin tonic

El hielo que invade hasta el último centímetro otorga un toque futurista a este gélido recinto: paredes de color gin-tonic y formas geométricas, infinitamente transparentes, que dejan pasar mil grietas a través de su luz azulada. Y aunque, debido a su clima glacial, aquí no se ven escotes ni mucho menos mangas cortas, nada se echa en falta en el Absolut Ice Bar: buena música, gente guapa y una extensa carta de cócteles siembre con base de vodka.

Pero ¿realmente se viene a pasar frío? Por supuesto que no. Nada más entrar al local, el cliente recibe una capa acolchada e impermeable con una capucha y unos guantes. Este hecho, imprescindible, añade al local una singularidad más: la de un público homogéneamente uniformado, bailando de forma aparatosa al ritmo pegadizo del house.

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¿Romper el hielo?

Nunca esta expresión cobró más sentido que en este local, que está abierto de jueves a sábado, de 16.00 a 22.00 horas, y que tiene un aforo limitado (más aún desde los protocolos impuestos por el Covid-19.

Quienes sí lo hacen son la pléyade de artistas y diseñadores que, dos veces al año, llegan de todos los rincones del planeta para reunir sus creatividad en este club. Es el momento en el que dan una vuelta de tuerca a toda su decoración interior. Y lo hacen, claro, con esculturas y trabajos experimentales moldeados en el acto con hielo.

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