75 planes para exprimir la Gran Manzana

De little spain a la estatua de la libertad. Imprescindibles para tu primera vez, secretos guardados como oro en paño por sus habituales y por los locales, aperturas a la última y escenarios donde emular a los protagonistas de tu serie favorita. Nueva York, la Gran Manzana, el destino más visitado de EE UU, siempre ofrece multitud de planes y experiencias y siempre, siempre, deja ganas de más. Repetirás, y lo sabes.

Elena del Amo
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Hora bruja en Brooklyn

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Mucho mejor, para avistar en el avance los rascacielos de Manhattan, caminárselo no hacia Brooklyn sino desde Brooklyn. Convendrá pues tomar el metro hasta High Street y enfilar rumbo al puente, deseablemente en un día sin lluvia ni viento –una pesadilla entonces–, y al atardecer. Perfecto también pedaleárselo por su carril-bici (bikerent.nyc).

Bagels para empezar 

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Blandito por dentro, crujiente por fuera, con infinidad de rellenos posibles y un agujero en el medio. Tan neoyorquinos como la Estatua de la Libertad, los tienen para desayunar en cualquier deli que se precie. De los mejores, en el Sadelle’s del Soho, Ess-a-Bagel del Midtown, los cuatro locales del Black Seed o los otros tantos de Zucker’s Bagels, aunque la lista sería de no acabar. zuckersbagels.com 

Sin cola al Empire State

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Aunque King Kong no esperó para trepar hasta su antena, las colas para asomarse a sus vistas suelen ser de órdago salvo que se vaya a primera o a última hora (abre de 8 de la mañana a 2 de la madrugada). Para ahorrarse las peores, habrá que adquirir on line la entrada o tarjetas como el New York Pass o el CityPass. Para ahorrárselas todas, el más caro Express Pass. Hasta el mes de julio estará cerrada por reformas la plataforma del piso 102, aunque tiene más gracia la principal del 86, al aire libre y con un saxofonista las noches de jueves a sábado que hasta acepta peticiones. esbnyc.com

Una hora en el museo

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Para los que van con prisa, las audioguías del MOMA y el Metropolitan proponen itinerarios por los highlights de su colección; del todo inabarcable sobre todo la de este último, que a su vez tiene recorridos gratuitos –también en español– liderados por voluntarios expertos en arte. El MOMA cierra por reformas del 15 de junio al 21 de octubre. moma.org y metmuseum.org

De compras por la Quinta

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Lo que no se encuentre por esta interminable avenida a tiralíneas, directamente no existe. Desde Tiffany, Saks o la tienda de Apple hasta Banana Republic o Gap, pasando por los modelos descamisados de Abercrombie & Fitch o, virando por la 47, el distrito judío de los diamantes. visit5thavenue.com

“Skyline” desde el agua

Tras un día sin parar –se camina de lo lindo en NY–, seguro que apetece apoltronarse en uno de los barcos de la Circle Line para admirar cómodamente los rascacielos de Manhattan. Más bonito, al atardecer. circleline.com

Con sabor español

Little Spain

En Hudson Yards, el nuevo barrio de Manhattan, ya funciona a todo pulmón el Mercado Little Spain, un espacio de 3.200 metros cuadrados con restaurantes, bares y puestos de gastronomía cien por ciento española: croquetas, tortilla, jamón ibérico, cochinillo, patatas bravas... El mercado lleva la firma, y el impulso del chef José Andrés y los hermanos Albert y  Ferran Adrià. Little Spain ha supuesto una inversión de 41 millones de dólares. 

Siempre Central Park

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De no hacer tiempo para un picnic en sus praderas o para patinar en su par de pistas de hielo, como mínimo habrá que atravesarlo rumbo a los dinosaurios del Museo de Historia Natural o a la barbaridad de arte del Guggenheim y el Metropolitan, todos a la vera de su descomunal cuadrilátero. En verano hay representaciones gratuitas de obras de Shakespeare en un teatro al aire libre,  dentro del parque. Durante todo el año, decenas de personas rinden homenaje a John Lennon en un rincón del parque bautizado como Strawberry Fields Forever, enfrente del edificio Dakota, donde vivía el Beatle y en cuya entrada fue asesinado. centralparknyc.org 

The Highline y compañía

Sus oxidadas vías del tren, alzadas entre los edificios, se libraron hace justo una década de ser demolidas gracias a una iniciativa vecinal con crowdfunding incluido. Hoy es el parque favorito del West Side. Con suerte te cruzas con algún famoso haciendo footing que pruebas suerte con un brunch en Bubby’s, con una copa en la azotea del a la última hotel The Standard o paseando por el Chelsea Market, cuya atmósfera industrial recuerda que fue la fábrica de las galletas Oreo. thehighline.org

Ferri a Staten Island

Emulando a Melanie Griffith en Armas de Mujer, desde el extremo sur de Manhattan se puede tomar este ferri para saludar de cerca –¡y gratis!– a la Estatua de la Libertad. Mejor evitar las horas punta. siferry.com

One World Observatory

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Un ascensor de vértigo asciende en 47 segundos al piso 102, el más alto del rascacielos más alto del hemisferio occidental, levantado sobre el solar de las Torres Gemelas. Su observatorio, inaugurado en 2015 y a tres niveles, ofrece una panorámica de infarto. Las entradas, mejor on line para no hacer cola. La general, a 34 dólares, obliga a elegir día y hora de acceso. Las hay más caras para saltarse todas las colas, subir en cualquier momento y disfrutar de una copa en las alturas. No perderse a sus pies el Oculus, el espectacular intercambiador de transportes de Calatrava, inaugurado en 2016 con años de retraso y sobrecostes millonarios, pero al que de momento solo le han salido goteras. oneworldobservatory.com

Ópera, teatro o musical

as varias salas del Lincoln Center o el hilván de teatros que parpadean con sus luces de neón a lo largo de Broadway. Convendría asistir al menos a alguno. En Times Square, TDF vende entradas para el día con descuento. tdf.org

El Whitney Museum

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Hace no mucho que la institución del mejor arte americano contemporáneo se mudaba al Meatpacking District. Si al principio no convencía el exterior de esta mole diseñada por Renzo Piano, en su interior enamoran desde los ascensores de Richard Artschwager hasta las vistas desde su café en la octava planta y, por descontado, los Hopper, Warhol, Georgia O’Keeffe, Willem de Kooning, Mark Rothko y demás protagonistas de sus salas. Su terraza es un sitio ideal para tomar una copa al atardecer. whitney.org  

Tarjetas descuento

Conviene estudiarse, para elegir la más adecuada para cada cual, lo que incluyen, duran y cuestan la New YorkPASS, City Pass, Explorer Pass o Sightseeing Pass. es.nycgo.com 

De galerías por Chelsea

Nada para ponerse al día en tendencias artísticas –¡y gratis!– como un paseo por este barrio, con pesos pesados como las galerías David Zwirner, Gagosian, Matthew Marksy, Luhring Augustine o Lisson, entre decenas más. Más ambiente, el sábado. chelseagallerymap.com

Noches del Apollo

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Puntal de la música afroamericana desde 1934, en el teatro más famoso de Harlem hicieron sus pinitos desde Ella Fitzgerald hasta Stevie Wonder. Difícil decidirse por un concierto, un tour a través de su historia o sus famosas galas de los miércoles para nuevos talentos. apollotheater.org

Public vs Morgan Library

La primera, sobre la Quinta, es archiconocida, de acceso gratis y con posibilidad de hacer visitas guiadas; la segunda, muy cerca, un tesoro repleto de rarezas. Ambas deliciosas. nypl.org y themorgan.org

El laberinto del metro

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Está viejo, al principio resulta enrevesado y a veces incluso se ven ratas, pero no hay forma mejor y más rápida para moverse. Imprescindible colocarse bien a la derecha en las escaleras mecánicas para no sufrir la furia de los estresados neoyorquinos. Una estación abandonada, joya del art déco, Old City Hall Station, funciona como museo de la red. mta.info

Alitas de pollo al oro

Primero fueron, a mil dólares del ala, las bagels con copos de oro del hotel Westin New York. Ahora le ha llegado el turno a las alitas embadurnadas de polvo de oro de The Ainsworth, en Chelsea y el East Village. Al menos la última excentricidad de la ciudad vertical solo cuesta 45 dólares el combo de diez piezas. theainsworth.com

Pastramis del Katz’s

Turísticos y difícilmente tan buenos como para provocar el orgasmo que en este histórico deli protagonizó Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally, pero es de ley reconocer que les salen redondos tanto estos sándwiches de ternera en salmuera como los pantagruélicos Reuben y hasta los perritos del mostrador. katzsdelicatessen.com

Hamburguesas con todo

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Arriesgado jugársela con algo tan serio en NY como su majestad la hamburguesa. En el histórico Delmonico’s –el primer restaurante en Nueva York que tuvo carta de vinos; el primero, también, que sirvió huevos Benedict y filete al estilo de Hamburgo–, la Benedict Burger vale cada uno de los 36 dólares que cuesta. Más que en Mc Donald’s, sí, pero es que se dirían tan de otra especie como las Sushi Burger del Redeye Grill. delmonicos.com   

Cupcakes de cine

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De no habernos sacado del error las chicas de Sexo en Nueva York, las habríamos llamado magdalenas de colorines. Carrie y Miranda devoraban las del Magnolia Bakery de Bleecker Street, aunque tienen más locales, amén de serios competidores como Cupcake Market, Two Little Red Hens o Molly’s Cupcakes. magnoliabakery.com

Una pizza en Lombardi’s

Decir que son las mejores es mucho decir en esta ciudad con tanto descendiente de inmigrante italiano. Pero desde luego sí son las de la primera pizzería no ya de la Gran Manzana sino de todo Estados Unidos. Inaugurada en 1905, resiste en su viejo local de Little Italy. firstpizza.com

El dulce más famoso

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Cada día, a las 8 de la mañana, decenas de sufridos consumidores esperan tener suerte y llevarse para desayunar el dulce más famoso de Nueva York: el cronut, una mezcla de cruasán y donut que preparan Dominique Ansel Bakery, en el Soho. La producción es limitada y de ahí las colas matutinas.  

Donuts de champán

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De quinoa, sirope de arce y bacon, canela, mermelada o de champán. Los doughnuts más originales de Nueva York –doughnut es la grafía original para este dulce– están en The Doughnut Project (thedoughnutproject.com). También rayan lo sublime los de Dough Donut: de dulce de leche, flor de hibisco, chile, chocolate o maracuyá. Es una franquicia, con muy pocas tiendas; la más céntrica está en la calle 19 junto a la Quinta. 

Perritos calientes con pedigrí

No se puede viajar a Nueva York y no probar un perrito caliente. Para muchos, los mejores se encuentran en Coney Island, en Nathan's, que sigue vendiendo perritos en el mismo sitio donde lo hacía cuando se inauguró, en el año 1916. Otra opción es atreverse con los perritos acompañados de chucrut y chile picante que ofrecen en Gray’s Papaya.

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Hora del té en el St. Regis

Reservado desde 1904 a las carteras más opulentas, hacer noche en este hotel no queda al alcance de cualquiera. Sí lo está algo más acercarse a tomar el té que, de las tres a las cinco, se sirve entre los candelabros y techos pintados de su Astor Court. Imprescindible reservar e ir elegante pero informal. Otra opción menos lujosa pero no menos clásica es The Russian Tea Room, inaugurado en 1927 por miembros del ballet imperial ruso. Aparece en numerosos filmes, entre ellos Manhattan, de Woody Allen. 

Los “rice noodles”

Que los humildes fideos de arroz están viviendo días de gloria en Nueva York lo corrobora la apertura hace unos meses del estiloso y muy East Village Hunan Slurp Shop, el chino sin asomo de farolillos rojos que ponía en marcha el artista reconvertido en chef Chao Wang.

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Tres por uno

Tienda de decoración, floristería y un coqueto café en La Mercerie del Soho, donde sirven especialidades francesas de la mañana a la noche y todo el menaje está a la venta. 

“Cookies” de pecado

Pam y Connie, competidoras del Ironman y sin embargo amigas, unieron fuerzas allá por el año 1994 para concebir la mejor galleta del mundo. Por supuesto, de chocolate, las conocidas como cookies. Hoy tienen cuatro locales y un público incondicional.

Taramosalata en Astoria

En la década de los 60, la comunidad helena se trasladó en masa a este barrio de Queens. Por sus multiétnicas calles, puñados de tabernas como la Kyclades o la Gregory’s 26 Corner, y hasta el Café Omonia, donde hornearon la mismísima tarta de Mi gran boda griega . El restaurante Astoria Seafood es, también, mercado de marisco. Puedes elegir tus mariscos, llevarlos a la mesa y traerte el vino de casa. 

Atracón de Guastavinos

Rafael Guastavino, arquitecto valenciano, casi anónimo en su tierra, conquistó Nueva York a finales del XIX y dejó maravillas como las bóvedas de azulejo del Carnegie Hall y la Sala de Registro de la isla de Ellis, la catedral de St. John the Divine y la sinagoga del Templo Emanu-El, o la estación de Grand Central, donde jugar con los efectos sonoros de su Galería de los Susurros o tomar una copa de champán en su precioso Oyster Bar

El nuevo museo de Miss Liberty

Museo estatua de la libertad

En mayo abre el museo dedicado a la Estatua de la Libertad. Alojará un vuelo virtual sobre la Nueva York de 1870, una réplica del taller del escultor Frédéric Auguste Bartholdi, un mural elaborado con los selfis de los visitantes y muchas más sorpresas en torno a Miss Liberty. Su entrada estará incluida en el billete para visitar la Estatua, en Liberty Island, y el museo de la inmigración, en Ellis Island.

Jazz en casa de Marjorie

Desde hace ya 25 años, la pianista de jazz Marjorie Eliot abre cada domingo las puertas de su piso en Harlem. Quien llegue a las tres quizá consiga sentarse. Si no, habrá que apiñarse entre la multitud a la espera de dejen algún hueco los que no paran de entrar y salir de estos insólitos house concerts. Toca siempre gente nueva, no hay reserva que valga y, como único pago, se pasa la gorra (555 Edgecombe Avenue).

Gastronetas halal

Están de moda. Por su apetitosa oferta y porque la comida halal, los productos elaborados conformes a las reglas islámicas de alimentación, han cobrado fama como saludables y genuinos. Entre los más apreciados se encuentran los carritos de la franquicia The Halal Guys, que tiene plaza fija en la 53 con la Séptima. 

Lo último de Chinatown

Chinatown, uno de los barrios chinos más importantes del mundo. | Jose Fuste Raga/Corbis

Ya no hay que desplazarse hasta Queens para darse un banquete a precio de ganga con los venerados rollitos de Joe’s Steam Rice Roll. Rellenos de gamba, de cerdo a la barbacoa, de pescado al curry... El pasado noviembre abrían sede en el mercado de Canal Street (265 Canal St). Tampoco es una mala idea probar los muy apreciados dumplings de sopa, una exquisitez de moda; los mejores, en Joe’s Shanghai.

Tarta en el Plaza

Apetitoso el food hall bajo este hotel mítico situado frente a Central Park, y apetitosas sobre todo las tartas de su Lady M. Sobre todo la de té verde. Si te han invitado a una cena en casa, no hay detalle mejor.

El mejor pho de la ciudad

O, al menos de los mejores, es lo que promete el nuevo restaurante vietnamita Di An Di, a tope desde que abriera el pasado mes de mayo en Greenpoint, la pequeña Polonia de Brooklyn y su penúltima zona de moda. 

Una de “Lobster rolls” 

Llegados de Maine para quedarse, esta especie de perritos de langosta saben mucho mejor de lo que suenan cuando los hacen tan crujientes y jugosos como en el Pearl Oyster Bar del Village.

¡Y otra de ramen!

Consolidado en su local del East Village, David Chang, el chef de la serie de Netflix Ugly Delicious, abría hace unos meses un segundo Momofuku Noodle Bar en el Time Warner Center que está provocando pasiones y un aluvión de reservas. 

Explota tu creatividad. Mad Men se desarrolla en un ambiente creativo en la gran ciudad de Nueva York y no hemos encontrado una excursión mejor que el Tour de cine por los escenarios de series y películas para todos aquellos seriéfilos que quieran descubrir esta ciudad de una manera diferente. Pero también otras muchas series tienen como escenario a la Gran Manzana como Sexo en Nueva York o Gossip Girl que tiene su propio Tour de Gossip Girl. | Civitatis

Tatuajes con pedigrí

Keith McCurdy aka Bang Bang ha dejado su huella en la piel de Katy Perry, Justin Bieber, Cara Delevingne o Rihanna. Conseguir un tatuaje de su puño y letra no es fácil, pero para eso están los artistas de su equipo en su par de estudios neoyorquinos.

Pintalabios a medida

No solo el color sino también el sabor o el acabado, mate o brillante, será el que elijas con las asesoras del Lip Lab del Soho. El taller para diseñar tu barra de labios perfecta –mejor previa reserva– cuesta 55 dólares, o el doble si quieres invitar a una amiga.

Mercadillos de Brooklyn

De abril a octubre hay mercadillos los sábados en el barrio de Williamsburg y los domingos en el de DUMBO, mientras que en lo más crudo del invierno se ponen a cubierto por Fort Green, con todo lo vintage que pueda soñar un moderno. En el mismo barrio, solo en verano, abre Smorgasburg, un mercado al aire libre con más de cuarenta puestos que ofrecen comida de casi todos los rincones del mundo. 

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Izakaya en el Village

Tres veteranos de la noche neoyorquina se unían para abrir este bar de cócteles a la japonesa donde los ingredientes, raros de encontrar, son cosa pero que muy seria. Buen picoteo también y precios asumibles. 

“Afterwork” con vistas 

Mucha gente guapa en la azotea del Dream Hotel Midtown, con zona cubierta para el invierno y, sobre todo, una panorámica de Manhattan y Times Square que corta la respiración. 

DJs entre artistas

Decorado por el pintor y director de cine Julian Schnabel, la atmósfera inquietante e hiperchic del Rose Bar del Gramercy Park Hotel se diría más el set de rodaje del filme Eyes Wide Shut, de Stanley Kubrick. Las obras de arte que cuelgan de sus paredes han sido testigo de fiestas de la Semana de la Moda o conciertos de Rufus Wainwright y algunos de los DJs más sonados. Un sitio para ver y ser visto. Con reserva hasta las nueve, luego solo se accede con invitación.

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Manicuras gourmet

En vez del típico salón de belleza se dirían apartamentos, con cada uno la personalidad del barrio donde abren sus puertas: el Soho, Tribeca, Midtown y el distrito financiero. Desde un ritual de uñas con el sello Louboutin hasta manicuras iguales a las de mamá para las niñas, con lacas libres de tóxicos y a aproximadamente un dólar el minuto (tenoverten.com). Beauty Bar sirve cócteles mientras las clientas se arreglan las uñas y tiene, también, como aliciente que está situado en frente de Baohaus, famoso por sus deliciosos bollos de pan rellenos cocidos al vapor, para llevar a casa o tomarlos in situ. 

Cócteles en la trastienda

Entre las últimas aperturas del epicentro hipster de Williamsburg, el Bar Beau muta cada tarde invitando a pasar a la trasera de un local de cafés sin aparentes pretensiones. Allí aguardan sus tragos con glamour y su picoteo con toque oriental. Happy hour entre semana de cinco a siete. 

Fragancia personalizada

Tienen algunas tan veneradas como Santal 33, pero la gracia es curiosear entre los tarros de las esencias de Le Labo y, previo asesoramiento, concebir una solamente para ti. Barato no es, pero a unas malas se pueden adquirir muestras por 5 dólares con las que darse el capricho.

Algo se mueve en Tribeca

A pesar de lo tranquilo del barrio de Robert de Niro, solo el año pasado abría por sus calles Frenchette, de la mano de dos pilares de la icónica brasserie Balthazar, o A Summer Day Café y Holy Ground, ambos del pope de la restauración Matt Abramcyk. O Primo’s, que presume de no ser ni un restaurante, ni un bar, ni un club, sino todo lo contrario, y puede estar a tope un jueves por la noche en una zona habitualmente matada a partir de las nueve. 

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Larga vida al vinilo

Mucho más sexy que un CD y no digamos que Spotify, el vinilo nunca murió del todo. De su revival dan fe los estantes a rebosar de templos como Academy Records o el Rough Trade NYC del siempre hipster barrio de Williamsburg. 

Cucuruchos muy gays

Cómo no en el West Village, donde en 1969 se vivió la primera revuelta en favor de los homosexuales, pueden probarse los helados de Big Gay Ice Cream, muy premiados y, faltaría más, para todos los públicos. 

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Como en una de Kubrick

En riguroso silencio, cubiertos por máscaras, los asistentes al alucinógeno montaje Sleep No More se pasean por los recovecos del Hotel McKittrick formando parte del espectáculo. Mejor no hacer spoilers y vivirlo.

De la mano de un local

Recorridos, de la mano de un neoyorquino de pro, enfocados en la arquitectura, en la música, en la moda, en los grafitis, en la comida incluso más allá de Manhattan…

Historia breve de NYC  

Al norte de Central Park, frente al parque, se encuentra el museo de la ciudad, dos plantas que realmente merece la pena ver sobre todo por el audiovisual que cuenta la historia de la ciudad en menos de media hora.

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Pollo y música soul 

El restaurante de Silvia en la Avenida Lennox de Harlem fue fundado en 1962. Desde entonces es un templo del pollo a la sureña y de la música soul. En sus paredes luce fotos de los grandes personajes que lo han frecuentado, entre ellos Barack Obama. Hay música en directo. También en la competencia, el cercano Red Rooster

La playa y el barrio ruso  

La visita a Coney Island nunca decepciona, a pesar de que exige casi 50 minutos de metro desde Manhattan. Perritos, atracciones de los años 60, la playa, el boardwalk y al final del paseo el increíble barrio ruso, Brighton Beach, denominado La Pequeña Odesa. 

Del outlet a la noria 

Hay que estar atentos también este año a la apertura del muy anunciado super outlet en Staten Island, Empire Outlets, prevista para el verano. Tras las compras espera la famosa noria con sus fantásticas vistas. Otros outlets alejados del centro son los de Jersey Gardens o Woodbury Common, con grandes marcas increíblemente rebajadas. 

Gratis en el Frick  

El Museo Frick aloja la colección de arte del magnate del acero Henry Clay Frick, en su mansión de Central Park. Obras maestras de la pintura –entre ellas, El jinete polaco, de Rembrandt– que se pueden disfrutar gratis el primer viernes de cada mes, de 6 a 9 de la tarde, con música clásica en directo.

En bici a los claustros  

The Cloisters (Los Claustros) es un museo situado al noroeste de Manhattan que reúne claustros originales de abadías europeas importados en su mayoría por John Rockefeller. Son el destino perfecto para una excursión en bicicleta con extensión al último faro de Manhattan.

Norwegian. | Cavan Images

El tiovivo más antiguo

Niños, jóvenes, adultos y ancianos pueden disfrutar del Jane’s Carousel, instalado en 1922 y protegido por una cubierta diseñada por Jean Nouvel en 2011. Se puede llegar en metro o, mejor, con el ferry que viaja desde Battery Park hasta el embarcadero situado junto al edificio de Naciones Unidas apeándose en la parada del DUMBO (Down Under Manhattan Bridge Over pass).

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Templos del jazz

Hay más de 180 clubes de jazz, entre los que destacan los clásicos nocturnos: Vanguard Village, Blue Note y el Birland. Por la mañana, el jazz concentra su memoria en la Casa Museo de Louis Armstrong, en el barrio de Queens, que permanece tal y como era cuando era la residencia del genial músico.

Speakeasies sin Ley Seca

Los bares clandestinos al estilo de los tiempos de la Prohibición hoy son secretos, pero a voces. Uno de los clásicos, el Please Don’t Tell: un local de perritos calientes como tapadera y, cruzando el falso fondo de su cabina de teléfonos, los cócteles en las penumbras del lounge. The Back Room conserva las tazas de loza que se usaban para que los vasos no hicieran ruido cuando se rompían. Y Employees Only sigue escondido al fondo de una tienda. 

Una noche en el Madison

La NBA garantiza espectáculo. Hay que reservar las entradas en el Madison Square Garden (sede del equipo de los Knicks) o en el más barato y asequible Barclays Center (sede de los Nets). Consulte los precios de la reventa, a veces resultan más económicos que los de la taquilla on line, en la web.

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Homenaje a Dylan

Dylan Thomas, el poeta del que tomó el sobrenombre Bob Dylan, se tomó 18 whiskys seguidos en The White Horse, una de las tabernas realmente antiguas de la ciudad, junto con The Ear Inn, Pete’s Tavern y Mc Sorley’s, que mantuvo hasta 1970 un cartel que decía Good Ale, Raw Onions and No Ladies (Buena Cerveza, Cebollas Crudas y No Damas). 

Domingo con góspel

Hay más de 400 iglesias en Harlem que celebran los servicios de los domingos con música góspel. Algunas admiten turistas, que pueden ver defraudadas sus expectativas si después el sitio asignado solo tiene vistas a una pantalla de televisión. Con todo, merece la pena, aunque solo sea por disfrutar del ambiente dominical en Harlem. La iglesia Abyssian Baptist  y la Bethel Gospel Assembly cuentan con dos de los mejores coros. Los domingos a las 11 y también los miércoles por la tarde, cuando apenas hay turistas. 

El auténtico “Enterprise”

El Intrepid Sea, Air & Space Museum aloja en el muelle 86 del río Hudson un auténtico submarino nuclear de los años 60 y un portaaviones convertido en museo. Entre sus atracciones destaca el espacio dedicado al transbordador espacial Enterprise, la nave estelar de los protagonistas de Star Trek.

Made in Soho

Las compras más originales puede que estén en las tiendas del SoHo. Merece la pena pasear por las calles Greene, Mercer, Broome y Spring, y extender el paseo a Bleecker, que conecta el Village con el Bowery. Parada obligatoria en la tienda de diseño del MoMA.

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Meca de artistas

También en Hudson Yards ha abierto sus puertas un nuevo, y espectacular, centro cultural, The Shed, donde tienen cabida todas las disciplinas y todo tipo de artistas, emergentes y consagrados. Un espacio para la creación que es un prodigio arquitectónico. Obra del estudio Diller Scofidio+Renfro, sus ocho plantas están cubiertas por un exoesqueleto, estructura formada por columnas y cristaleras que se mueven en función de las necesidades. 

La gran librería de NYC 

El paraíso de los libros en la ciudad se llama Strand. Tres plantas con dos millones y medio de libros y una galería de expositores en el exterior con libros usados y muy, muy baratos. Cerca, en Union Square, está uno de los establecimientos de Barnes & Noble, con cafetería, revistas, juguetes y varias plantas de libros perfectamente clasificados. 

50 años de Woodstock 

Se cumple el 50 aniversario de uno de los más prodigiosos festivales de música de la historia: los tres días de paz y música en los que actuaron Santana, Jimi Hendrix, The Who, Jefferson Airplane, Joan Baez, Ten Years After, Crosby, Stills, Nash & Young y otros 25 grupos o intérpretes ante más de 400.000 personas. Desde Nueva York se puede llegar en poco más de dos horas al pequeño pueblo de Woodstock, cuya calle principal, llena de tiendas, música y recuerdos, rinde homenaje al concierto que nunca se celebró allí, donde estaba programado. A 64 km al suroeste de Woodstcok está la localidad de Bethel, en una de cuyas granjas cercanas se celebró realmente el concierto. 

La ruta de los parques

Una ruta que nunca defrauda es la que enlaza las principales plazas con parque al sur de Central Park, siguiendo el eje central de la ciudad. Comienza en Bryant Park, se detiene en Madison Square, sigue por Union Square y su fascinante medidor del tiempo, se relaja en Washington Square, junto a la fuente de la serie Friends, pasa por Columbus Park, en el corazón de Chinatown, y City Hall, junto al ayuntamiento, para concluir en Battery Park, frente a la Estatua de la Libertad. 

Nació en el estudio parisino del escultor Frédéric Bartholdi, se empaquetó en cajas y viajó en barco hasta Nueva York como regalo  de Francia a Estados Unidos para conmemorar el centenario de su independencia. | spyarm / ISTOCK

Emporio de juguetes

FAO Schwarz es la tienda de juguetes más antigua de los Estados Unidos. Abrió, primero, en Baltimore, luego se trasladó a Nueva York y fue un emblema de la ciudad hasta su cierre en 2015. Ahora ha vuelto a abrir sus puertas en Rockefeller Plaza. 

Un mundo de cereales

El bar de Kellogs en Union Square prueba que el mundo de los cereales no se acaba en el desayuno. Más de diez platos diferentes con bases de leche o helado y deliciosos toppings de miel, frutas, frutos secos o marshmallows. Con áreas especialmente iluminadas para los instagramers.  

Paseo en el teleférico 

El teleférico Roosevelt Island Tram une la isla de Roosevelt con Manhattan, donde tiene su parada en el cruce de la calle 59 con la Segunda Avenida. Cuesta lo que un billete de metro y se paga con la Metro Card. Es un paseo breve con vistas inolvidables. 

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