7 castillos españoles salidos de un sueño infantil

Manuel Mateo Pérez
 | 
Foto: HAYKIRDI / GETTY

Hay castillos que parecen salidos de un sueño infantil. Son prototipos de fortalezas perfectas, idealizadas desde la niñez, donde no faltan la almenas ni los torreones, ni mucho menos las leyendas imposibles y las historias que nos fascinan. He aquí siete de ellos.

LianeM / ALAMY

La Mota

La ciudad vallisoletana de Medina del Campo arrastra tanta historia como muchas grandes provincias españolas. Aquí murió en 1504 la reina Isabel la Católica, en el llamado Palacio Testamentario, convertido hoy en centro de interpretación histórica. En Medina del Campo, además, se alza el Castillo de La Mota, encaramado a un altozano desde donde domina el paisaje ancho y plano de Castilla. Construido con ladrillo rojo destaca en él su esbelta torre del homenaje, horadada por los mechinales y los impactos de artillería con que fue atacado.

ISTOCK

Manzanares el Real

Es uno de los castillos más bellos de España, prototipo de las fortalezas perfectas cuya idealizada idea arrastramos desde la niñez. Manzanares el Real fue erigido en el siglo XV por la todopoderosa familia Mendoza que comenzó a servir en la corte de los reyes católicos. Ubicado en la localidad madrileña del mismo nombre, frente a las aguas calmas del pantano de Santillana y a espaldas de la Sierra de Guadarrama, la fortaleza sobresale por sus torres circulares que rematan esquinas protegidas por artísticas murallas almenadas.

ISTOCK

Olite

Torres de leyenda, más propias de las fortalezas norteuropeas, fosos, jardines de ensueño y estancias fastuosas decoran el castillo de Olite, conocido oficialmente como Palacio Real de los Reyes de Navarra. Construido entre los siglos XIII y XIV, la fortaleza cumplió desde un principio un fin palatino más que militar. Considerada una de las más bellas de Europa fue pasto del olvido y del fuego durante la guerra de la independencia hasta que a mediados del siglo pasado recobró la suntuosidad con que fue proyectada. Hoy hay en él un parador y estancias regias como la Galería del Rey.

ISTOCK

Alcázar de Segovia

Un alcázar es también un castillo. Y el de Segovia es uno de los más bellos de España… ¡No! En realidad es uno de los más bellos del mundo. Quizá no sea cierto del todo que Walt Disney se inspiró en él para su castillo de Cenicienta, pero bien pudo hacerlo por su extremada belleza, sus torres cónicas, la teatralidad que le imprime estar encaramados sobre un altivo cerro y ceñido por las aguas de los ríos que corretean por la bella ciudad castellana. Construido sobre una fortaleza árabe aquí residieron numerosos reyes, pero fue Felipe II quien más la mimó.

flowersandclassicalmusic / ISTOCK

Almodóvar del Río

Sus orígenes se pierden en el emirato y el califato omeya, pero lo que hoy vemos y visitamos es un castillo construido a principios del siglo XX por el conde de Torralva observando con fidelidad los postulados arquitectónicos de las fortalezas idealizadas. De propiedad privada, sus puertas están abiertas a la visitas nocturnas y teatralizadas que narran los tiempos en que Pedro I el Cruel lo visitó y mantuvo en sus mazmorras encerrados a sus más peligrosos enemigos.

unikatdesign / ISTOCK

Alcaudete

Jaén es la tierra donde mayor número de castillos y fortalezas existe en el mundo, solo por detrás de Siria y Palestina. Elegir uno es una tarea muy complicada. Pero quizá el que mejor enarbole la imagen ideal sea el de Alcaudete. Es como una maqueta de juguete en mitad de un inmenso campo de olivos. Está al lado de La Mota de Alcalá la Real, otra gran fortaleza, antesala de los reinos de Granada. Alcaudete la protegió la orden de Calatrava. Hoy es una visita obligada dentro de la Ruta de los Castillos y las Batallas, sobre todo por su eminente torre del homenaje.

Prisma by Dukas Presseagentur GmbH / ALAMY

Belmonte

No ha cambiado el semblante sólido y amenazador del castillo desde que el marqués de Villena lo mandara construir en el siglo XV. Hoy la fortaleza de Belmonte, ubicada en un cerro altanero a un lado de la villa conquense del mismo nombre, sigue exhibiendo su aire de fortaleza por fuera y un cierto aroma de refinamiento palaciego por dentro. Recuperado en el siglo XIX por la emperatriz Eugenia de Montijo, el castillo ha sido escenario de numerosos rodajes cinematográficos. Los más famosos El Cid o Juana la Loca. Aunque en manos privadas el castillo es visitable y acoge numerosos acontecimientos lúdicos y sociales.